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EL EFECTO BUMERAN

CAPÍTULO 15

 

Aquellos que es mejor no ser

 

 

Desde el comienzo de esta segunda parte, hemos intentado comprender cuáles eran las conductas espirituales, buenas o malas. Nuestro objetivo era hacer el punto sobre las reacciones que traen una verdadera renovación del corazón cumple con el Espíritu de Dios, y no una toma de posición sólo en simples actitudes interpretadas a través del lenguaje inicial de la carne. Si nos pararíamos en este descriptivo, nuestro tour estaría completo y rápidamente podríamos caer en el "todo el mundo es guapo, todo el mundo es amable".

Nunca olvidemos, so pena de estar abuso por parte de algunos, que entre los doce apóstoles llamados por Jesús, uno de ellos, Judas Iscariote, el hijo de perdición vendió Jesús Cristo por treinta monedas de plata, el precio del campo del alfarero, el precio del campo de sangre. No olvidemos que si recibió treinta monedas de plata por el precio de su fechoría, es que había encontrado un comprador. Por lo tanto no fue solo, que a menudo tendemos a olvidar, porque los otros eran mucho más numerosos. Estas numerosas personas no eran peores que otros, pero habían pasado por la puerta principal, uno en el que es más fácil de quitar la vida que Dios quiere dar en abundancia más bien que atarearse a la obra del arrepentimiento a la Cruz. Visto que la liberación del alma de éstos que actúan así no se logró por la victoria sobre la tentación y en el espíritu carnal correspondiente, sus imágenes con base carnales son entonces motrices de imágenes que vendrán más unir se además de espíritus sectarios para proteger el regreso del pecado. Se encuentran así cada vez más a estar impulsados por un comportamiento extremista y radical que parece a ellos en propio.

Podrían entonces darse cuenta que sus reacciones le conducen siempre al opuesto del ejemplo dado por Jesús, pero ya que se introducen en la lógica de condenar a todos aquellos que consideran el motor de su propio pecado, se enredan en la misma línea de conducta que aquellos que sacrificaron a Jesús. Pueden ir hasta exterminar al menos con la lengua, todo lo que no parece a su propia imagen carnal. Esas son las personas de la que la mayoría de la sociedad toma su imagen de Dios como un hombre del saco, ya que a menudo son los más vehementes y acerbos. Siguen siendo sinceros con ellos mismos en su acercamiento a Dios, pero si ellos afirman su pertenencia a Cristo, muestran generalmente las frutas opuestas. Simplemente dieron razón a una mala solución que incansablemente conduce a comportamientos que ellos condenan en los demás en una religiosidad 1 diseñada de acuerdo a su propio modo personal. Esto no es decir que se encuentran aislados, porque su agrupación en frente a otro tipo de religiosidad construida sobre otras bases carnales, conducen a un enfrentamiento cuyo cada uno está espectador a través de todas las guerras de religión. Siguen siendo sinceros y genuinos sin embargo, según una lógica carnal, es por qué muchos pueden dar razón a algún fanatismo nacional que podemos notar por el mundial, pero no ya corresponden a la verdad del Evangelio en su totalidad. Dado que los "frutos del espíritu" en ellos, ya no se encuentran en el espíritu de Dios, sino en una ideología carnal, no hay nada extraño que van hasta dar razón a gente como Judas Iscariote, para apoyar un tradicionalismo religioso. Es una plaga que todo el mundo puede ser o haber sido más o menos portador del virus y en particular en algunos jardines secretos de nuestra vida.

 

1. Expresión del sentimiento religioso, marcado por la sensibilidad y llevando a una borrosa religión personal.

 

No hemos abordado el tema de Judas en uno de los capítulos anteriores, porque hay una diferencia muy grande en los ojos de Dios, entre el cristiano que cae en pecado, atrapada y cegados por el enemigo en varias formas de seducción y la personalidad de un segundo Judas. Sus comportamientos y sus acciones a veces se parecerán a primera vista, pero serán conducidos por motivaciones a menudo contradictorias, sinceridad y verdad en lo que concierna su propia lógica se oponen. Uno, Judas es en la justificación de sus codicias por su aparente pertenencia al pueblo de Dios, el otro está en una búsqueda para ser agradable a Dios a pesar de los errores de sus codicias.

¿Por qué segundo Judas? Porque ya se tuvo muchos otros, sino también porque todos se parecen todos un poco. Viven a escala obviamente más o menos grande la mentira y la falsedad, en lugar de verdad. No son peores que otros como ser humano y volveremos a eso más adelante. Ellos son simplemente caídos en una trampa mucho más grande del enemigo, su inconsciencia y sus presunciones les atraerá en un fraude como el de Judas, que el enemigo utilizará a hacer caer si es posible, aún a los escogidos. Satanás podrá entonces utilizarles en circunstancias muy perniciosas, abriendo las puertas grandes de la manipulación a aquellos caídos en la religiosidad, por el mal uso de su buena “herramienta” que es el Santo Espíritu (a ver página 133).  

Vamos a ver juntos, algunos pasajes que describen la personalidad de este Judas Iscariote, (Juan 12-3/6): Entonces María, tomando unos 300 gramos de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume. Y Judas Iscariote, uno de Sus discípulos, el que Lo iba a entregar (traicionar), dijo: "¿Por qué no se vendió este perfume por 300 denarios (salario de 300 días) y se dio a los pobres?"

Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella. //

¡Cuántos en las dos últimas frases, emerge esta hipocresía y esta falta de honradez adjunta a la personalidad de Judas! Pero miremos otra vez (Mateo 26-14/16Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: "¿Qué están dispuestos a darme para que yo les entregue a Jesús?" Y ellos le pesaron treinta monedas de plata (30 siclos: 432 gramos). Y desde entonces Judas buscaba una oportunidad para entregar a Jesús.//

Judas Iscariote, que había seguido a Jesús por tres años y medio y todos los milagros divinos que había visto antes que él, sin embargo, prefirió treinta piezas de plata. Si nos fijamos en la avaricia, la lujuria y el amor al dinero, podríamos considerar falsamente el dinero del motor para sus acciones, pero para llegar a esa inconsciencia, tienes que mirar más allá, a la naturaleza de los dos mundos que se oponen cuyo uno está llamado a desaparecer.

Este mismo pasaje nos también está relatado en (Lucas 22-1/6): Se acercaba la Fiesta de los Panes sin Levadura, llamada la Pascua. Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pero temían al pueblo.

Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce apóstoles. Y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo entregarle a Jesús. Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. El aceptó, y buscaba una oportunidad para entregar a Jesús sin hacer un escándalo.//

Para llegar al paroxismo de la traición, pues de hecho, vemos como nos dicen, la obra de Satanás entrar en Judas Iscariote. Judas aparentemente no había premeditado esta fechoría, hasta que Satanás está en él, pero porque él vino desde el principio con falsedad, hipocresía, la codicia, y falta de honradez, Satanás fue capaz de hacer lo que quería, al tiempo que deseaba. Él en sus celos morbosos bien ocultado por actitudes que generalmente opuestas a sus lujurias, que se transparentan sólo en los pequeñas raterías, él que tal vez alimentaba desde todavía resentimiento y un creciente odio hacia aquel que representaba la magnificencia que no tenía, a la imagen de Hitler en su comienzo, interpretó como una buena oportunidad para tomar el lugar que merecía y que le había robado un intruso.

Que se llaman así Judas Iscariote o que sean sus desafortunados descendientes, a causa de la astucia de la cual se sienten cubierto superiormente, gradualmente se convertirán en maestros en el arte de la mentira y la ocultación. Sus propios deseos, sus propios codicias, sus propias venganzas, entonces más o menos están sustituyendo se gradualmente, cualquier regla establecida por Dios, y su buen sentido oscurece por su orgullo, no puede entonces discernir entre el pertinente y el incoherente.

¿Qué debemos aprender por lo tanto para nosotros mismos? ¿Diremos que somos todo en potencia de los Judas? ¿O diremos que fue el peor, el solo, el único, y que no tendrá nunca otros como él en esta tierra? Él que, pretendiendo ser cristiano, sigue actuando con hipocresía y falsedad, se dará cuenta de eso evidentemente tarde o temprano, si esto no ha sido siempre. Aquél que es sincero ante Dios, a contrario, se sabrá es sin duda sincero, a pesar de que los hombres pueden posiblemente reprochar à él, pero estará por él a veces más difícil de ser satisfechos por causa de la ambivalencia residual pequeña que vimos en el capítulo anterior, entre su verdad carnal y aquélla de Dios. Esto se refleja bien en la parábola del fariseo y el publicano (ver Lucas 18-9/14). Aquél que falta de sinceridad y verdad propia, se será sin embargo sentido aliviado de no haber sido descubierto, mientras que una confrontación por ejemplo, tan pequeña puede ser ella.  Sin ninguna duda se será entonces estimado suficiente astucioso burlar cualquier pretendido discernimiento cristiano, poniéndose de alguna manera por encima de lo que Dios da. Sin embargo no será su propia astucia, sino más bien ésta de Satanás, porque en su orgullo se habrá olvidado ese único: El blanco de las bromas, no es el otro, pero él solo. En el sinsentido donde le lleva el desconocimiento de la dimensión de Dios, se siente cada vez más fuerte, y subestima Dios al pretender ignorar que Satanás, el padre de la mentira, le llevará un día u otro para colgarse. ¿Aun cuando, el cristiano frente a él, no le reprendería por su conducta, significaría tanto como él está inocentón? Jesús no siempre reprendí Judas en cuanto a sus maldades y conocía sin embargo su naturaleza (Juan 6-68/71): Simón Pedro Le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. "Y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios." Jesús les respondió: "¿No los escogí Yo a ustedes, los doce, y sin embargo uno de ustedes es un diablo?"

El se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste, uno de los doce, Lo iba a entregar.//

Nadie puede engañar a Dios! Es ciertamente posible para engañar a muchos cristianos, porque no tenemos siempre  bastante proximidad con el Espíritu de Dios, o la simple aceptación de lo que revela a nosotros a veces. A veces se pasa por nosotros rechazar así la voz del Espíritu Santo cuando trata de hacernos entender que nos dejamos seducir, y por el contrario, a luchar en contra ésos que Él mismo gustaría que protejamos. Sin ninguna duda, la causa está nuestra falta de santificación. Perdónanos a señor. Si estaríamos efectivamente santificados, este tipo de personaje sin duda continuaría existiendo entre nosotros, pero todo el mundo puede discernirlos como Jesús lo había hecho desde el principio. Este es también un interés adicional para andar adelante con rectitud delante de Dios, esperando que guía nuestros pasos en todas las circunstancias.

Puede tener algunas dudas sobre la existencia de Judas en medio de nosotros, en nuestros días, en nuestras asambleas que tienen los dones del Espíritu Santo con frecuencia mucho fervor y en que puede incluso pueden ocurrir las sanidades y milagros. No debemos olvidar que “Donde esté el cuerpo, allí también se juntarán los buitres” (Lucas 17-37) y que más esa iglesia local está cerca de las manifestaciones de la gloria de Dios, más el enemigo riesgo perder grande. (Apocalipsis 2-8/9): "Escribe al ángel de la Iglesia en Esmirna: 'El Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida, dice esto: "Yo conozco tu tribulación y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos y no lo son, sino que son sinagoga de Satanás. / /

Siempre en el Apocalipsis, Jesús dijo a la Iglesia de Filadelfia (Apocalipsis 3-9) "Por tanto, Yo entregaré a aquéllos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser Judíos y no lo son, sino que mienten; Yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que Yo te he amado.//

Volveremos más adelante a la segunda parte de esto pasaje, pero para la primera frase, Jesús describe a nosotros la situación de los tiempos a venir por la boca del apóstol Juan. En nuestras iglesias, nuestras asambleas, aquellos que puede jactarse de ser judío y no son, son los 'cristianos' que pueden decirse cristianos y no están en el deseo de avanzar hacia la naturaleza de Dios. Son personas que adoptan, especialmente en su idioma, muchas actitudes engañosas, pero corazón no genuino deseo de hacer la voluntad de Dios. Ellos están allí porque tienen un interés personal, tal como Judas para alcanzar fácilmente en el portamonedas. Para otros se trata por ejemplo para poder más que los padres, que aman, pero por espíritu de rechazo a considerarse repelidos, o querrían ser superiores a él para ser mejor admirados de él, pero como ellos creen que no estará posible prefieren destruirlo para no sufrir... Toda la panoplia de las deficiencias humanas puede ser verdad.

En la espiritualidad de las Iglesias de Esmirna y Filadelfia, debido a su cercanía a Dios, en cada uno los peones de la sinagoga de Satanás serán por lo menos descubiertos. En la dimensión espiritual de las cinco otras iglesias, que está de lejos el más grande en la tierra, no se dice que ellos estarán protegidos de esos, pero porque no serán discernidos, podrán reinar en toda impunidad. Para crecer el enemigo tiene necesidad contextos espirituales en los que puede adquirir incógnito una estatura reconocida de buen cristiano, como fue el caso de Judas por los otros once, con el fin de destruir si es posible en su tiempo, aun a los escogidos. Para lograr sus fines, entonces utilizará la masa de aquellos que sólo siguen líderes para una necesidad de pertenecer a un grupo y sentirse fuertes. Lo que sucedió en la religiosidad de los fariseos, sigue siendo cierto hoy para cualquier iglesia viviendo las doctrinas de la religión y no-comunión con Dios. Por eso, si no queremos ser parte de aquellos que darán la razón al Anticristo, a expensas del regreso de Cristo, debemos mantener esta presencia de Dios, por nuestro progreso sincero en la santificación.

La religiosidad conduce ciertamente muy lejos en fanatismo, que a menudo producen el asesinato, como ya hemos visto. Es también el complemento directo que permite a un Judas de traer la destrucción en el pueblo de Dios. Prueba es dada por la crucifixión de Jesús, porque los dos sistemas preparados por Satanás se complementan entre sí, incluso si para alcanzar a este común resultado, usan a las conductas humanas casi inversos. En la lucha que Jesús dirigí contra los fariseos y la religiosidad en la que estaban caídos por su interpretación carnal de la ley dada por Dios a Moisés, podemos percibir cómo tenían alguna búsqueda de verdad, en el pasaje de la lapidación de la mujer adúltera, (véase Jean 8-1/11) aunque más a menudo se acondicionaron su comportamiento a su medio ambiente, en lugar de la rectitud de sus actitudes ante el Eterno. (Juan 12-42/43) Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en El, pero por causa de los Fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.// Tenían originalmente una búsqueda de la verdad según de las reglas de dimensión humana, a los que dieron razón, para hacer prevalecer su error sobre la verdad y cometer el irreparable, mientras para Judas encontramos un infeliz insensato, fastidiado por un sufrimiento que el enemigo utiliza entonces para conducir lo en alianzas que considerara pertinente lograr sus fines, razón por la qué cuando entró en cuenta lo que llevó su incredulidad, va a ahorcarse. Está la dimensión de aquél que llega entre nosotros con un corazón vuelto torcido por la necesidad carnal del reconocimiento a veces de un solo ser humano, que se sentirán tan amado sólo si recibe el reconocimiento de los otros, y por aquél mentir se convierte en una necesidad en la que se ciego él mismo, convencido de ser cristiano. Él entra entonces en una simulación instintiva, de lo que aprende de los testimonios de los otros, que le abre las puertas del reconocimiento de los hombres.Es sin embargo este reconocimiento de los demás, sin la cual no podría crecer, que hace penetrar más de día en día en la alegría de sus propias posibilidades de justificación personal. En él, a diferencia de aquel que puede caerse en la religiosidad, no es el deseo de ser agradable a Dios que prevalece en su conducta inicial, pero la oportunidad de la utilización del nombre de Dios hasta la eventual simulación del Espíritu Santo, cuyo puede creerse revestido, que le permite a lograr sus fines, también insignificantes pueden aparecer a él después de muchos años. Por esta razón, cuando este pobre inocentón constata el resultado de sus fraudes, en relación con sus motivaciones primeras, este desafortunado va a ahorcarse más bien que arrepentirse, mientras que ésos caídos en una religiosidad fanática, continúan a acusar y para regocijarse de su clarividencia.

Es posible que entre vosotros, influenciado por su sinceridad personal y tal vez por su bautismo del Espíritu Santo, algunos pueden todavía no imaginar que un ser humano, si no es Satanás, con el propósito de destrucción, puede entrar en una tal dimensión y la pregunta surge: ¿Cómo eso está posible?

En primer lugar, no está por la alegría de dar razón al error, sino por el sufrimiento, la miseria de la condición humana, que algunos son trampa así, y por otro lado, uno que no ha recibido el bautismo del Espíritu Santo por diversas razones como Dios sabe para cada uno, pero tiene un suficiente bueno coeficiente intelectual, sin ser un genio, puede imaginar ya se ha beneficiado de esta Gracia de Dios por la adopción de actitudes similares a las de su entorno, mientras Jesús espera su arrepentimiento para comunicarle. Si Jesús le vestiría de su Espíritu antes de que sea así, ascendería la simulación del espíritu humano a un valor idéntico al Espíritu de Dios, mientras que la construcción es opuesta. Por eso Jesús quiere que demostremos todos los valores de su Amor, para poder traer a esta gente para hacer una diferencia con sus resultados personales y los nuestros propios. Por el contrario, si los que le rodean cegaron por falsas apariencias, soporte en su error y ni siquiera lo idolatran en la iglesia, como nosotros ya fueron testigos, ¿Como por sí mismo que hacerse conscientes de su miseria?

Por esta razón, cuando les discernimos, debemos amar aquellos que cayeron en esas trampas y dejar nos conducir hacia ellos si Dios nos pide lo, sin ir sin embargo más lejos que el Señor tan deseos, sin dejar nos seducir por sus actitudes engañosas. Nos colocaríamos, en primer lugar, en una situación complicada para nosotros, pero sobre todo sería presionar a la persona en sus actitudes habituales incomprendidas, como arenas movedizas. Nuestro solo objetivo sigue siendo vestir nos mismos de la natura de Cristo, porque  debemos perdonar al pecador, pero tenga cuidado de no ir hasta perdonar el pecado. El señor hace llamadas nosotros no para trazar una línea debajo de todas las acciones de estas personas, como por una filosofía humanista bien aceitada, sabiendo que nosotros mismos, somos pecadores, y que por lo tanto debemos todo perdonar. Jesús todo cumplió por amor de nosotros, cada uno de nuestros errores, cada una de nuestras trampas sabiendo que algunos de estos asemejan eventualmente a esos de estos pobres desafortunados que terminan por ahorcarse. El Señor pregunta nos así, ver todo, entender todo de sus fraudes, pero amar ellos sin embargo. Una vez más, si no lo podemos, no está ellos que debemos incriminar, pero lo que lleva nosotros mismos para no estar en la imagen de Jesús. Sería ciertamente más fácil cerrar los ojos, por muchas razones 'buenas', pero más malas unas que otras, como habría podido hacer Jesús, cuando Judas hizo esta observación en cuanto a este perfume. Jesús no lo acusó, pero reprendió con indulgencia.

Él habría podido reprenderlo con pertinencia y autoridad, para que se convirtiera, pero qué habría sido de la palabra de Isaías, (Juan 12-39/41) Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también: 40"EL HA CEGADO SUS OJOS Y ENDURECIDO SU CORAZON, PARA QUE NO VEAN CON LOS OJOS Y ENTIENDAN CON EL CORAZON, Y SE CONVIERTAN Y YO LOS SANE." Esto dijo Isaías porque vio Su gloria, y habló de El.// La Gloria de Dios es en el Amor, y el Amor, si nosotros mismos, no lo personificamos, podremos pretender formar parte de la Iglesia de Filadelfia? De esta Iglesia de la cual nos es dicho, como hemos leído: Yo les hará venir y arco abajo a sus pies y reconociendo que yo los he amado.

Sólo aquél que hará parte de esta entidad celestial ya en esta tierra, tendrá acceso a ésta más grande dimensión ser reconocido, como siendo amado por Dios, mismo por de los "Judas". Esta dimensión está en la profundidad del trabajo de nuestros corazones, como vemos ahora, porque ninguna maniobre de corrupción del enemigo o sus "siervos", no podrá llegar a aquél que será entrado en esta dimensión por la gracia de Dios.

Está ni por el poder, ni por la fuerza, dejado a la dimensión de la carne, pero por mi Espíritu, dice el Señor. La rivalidad de poder o fuerza no puede cambiar absolutamente nada en nosotros, porque sólo su Espíritu es capaz de transformarnos  si seguimos Él por la fe, a tal punto que manifestemos a través de nuestras vidas el perfectos Amor de nuestro Señor Jesucristo, que nos hará reconocer nos como habiendo sido amados de Dios. Es a esto que debemos aspirar por la Gloria de Dios y sin duda daremos entonces el deseo a los otros venir a Dios, incluso a aquellos que están los más distantes. No miremos a los "Judas", cierto que seamos listos a discernir los entre nosotros, pero si hacemos nuestra parte, Dios hará suya. Estará sólo en estas condiciones que veremos los milagros de las conversiones, como la conversión de 'Judas'.

¿No nos ha dicho Jesús en? (Juan 14-11/13): "Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; y si no, crean por las obras mismas. "En verdad les digo: el que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque Yo voy al Padre. "Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.//

Las obras cuyo Jesús nos habla, cuando nos dice que haremos cosas mayores que Él, mientras que Él resucitó a Lázaro después de cuatro días de tumba, son obras de este tipo, ésas mismas que el contexto del Cristo sufriente venido para cumplir la ley, y dar su vida por el perdón de nuestros pecados, hizo imposible llevar a la conversión los que tuvieron que vender o crucificar Le. Habría  si no nunca derramado su sangre para el perdón de cualquier pecador que se arrepiente.

Lo que estaba entonces hecho imposible por el Mesías sufriendo, no por causa de Él sino por nosotros, es posible ahora que es sentado a la diestra de Dios el Padre en celestial lugares, si seguimos sus caminos, guiados por el Espíritu Santo. Contamos así con el Espíritu Santo que nos lleva un día a que se tomen conciencia del mal origen de su naturaleza, aunque esperamos fraude aún más grave por su parte, que nos darán un tiempo la impresión de perder. Si no lo hacemos por presunción, pero impulsados por el Amor de los otros, entonces no temamos, porque Dios será fiel. No iré más lejos sobre este tema, porque qué podríamos decir más, sino que ponerlo en práctica. Probablemente yo podría advertir sobre varias características de las acciones de estos seres humanos sin duda no peores que los otros, pero ¿qué cambiaría eso, si todo el mundo no lo vivía él mismo, guiado por el Espíritu Santo? Todo cristiano entraría en una mórbida sospecha hacia los demás, sin darse cuenta que es de la confianza en Dios que hay el discernimiento y la victoria.

No vamos a pedir los por lo tanto, pero contamos con el encontró de ellos en cualquier nivel sin embargo, ya sea en la iglesia, sin por tanto tener miedo. Si estamos buscando nosotros mismos la santificación según el camino que el Señor ha elegido para nosotros, sin demasiado hacer se tirar la oreja, entonces permanecemos en paz, es Él que nos mostrará ellos. El señor no hará para que luchemos contra ellos, pero para que seamos guiados por el Espíritu Santo y seamos involucrados por hacer salir ellos de este callejón sin salida de perdición.

El 'nivel', en que los encontraremos dentro de las congregaciones religiosas no importa, porque el apóstol Paul habló de algunos de ellos en estas palabras: (2 Corintios 11-13/15): Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo (el Mesías). Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras.//

Sepamos así que no tener miedo, pero amemos los como Jesús nos pide que amemos a nuestros enemigos. Ellos no son nuestros enemigos, por el contrario, sólo el que los lleva es nuestro enemigo; Así que vamos a responder a nuestro llamado que es de derrotar a Él: ENTONCES seremos llamados Hijos de Dios!

¿No es el trabajo a realizar?

Sin ninguna duda, pero lo mejor está por delante de nosotros.

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