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Anotaciones – Las ambivalencias entre la conciencia y nuestra antigua lógica


Cada uno está quizás ahora un poco mejor capacitado para examinar y entender las ambivalencias que constituye la lógica bajo tutela con el buen manejo de la conciencia. Como veremos, entonces es fácil percibir por qué el SEÑOR había prohibido a Adán y Eva comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, cuando ni siquiera tenían la noción de la existencia de Dios o de su estructura emocional. Esto debe entonces interpelarnos sobre la veracidad de los contactos que el SEÑOR pudo haber tenido con nuestros antepasados, ya que 6000 años después, hoy podemos verificar las razones. Es en esto que nuestra confianza en el SEÑOR debe ser total para afrontar el futuro, porque si Él se ocupó de nosotros en tiempos en que nosotros mismos no éramos capaces de detectar las incompatibilidades, su apoyo será más eficaz ahora que nos es más fácil de avanzar plenamente en sus metas a través de su Hijo primogénito.


1 - Debemos ver en la palabra tutela, la primera incoherencia en el manejo adecuado de la conciencia, porque la palabra tutela significa que la lógica inicial, basada en un amor egocéntrico, es incapaz de producir la referencia emocional adecuada para mantenernos en la  vocación genética humana, traducida claramente a través de la palabra de Dios. Los límites que responden a la vocación de nuestra genética están traídas entonces por la tutela espiritual represiva, que actúa como un “monitoreo parental” en informática. Desde su creación, todo ser humano está así puesto bajo el control de este "tutor", debido a la lógica que produce en él su sistema emocional y lo coloca desde su nacimiento, bajo una vigilancia que le es ineludible.


2- La segunda incoherencia entre esto conjunto lógica/tutora y el buen manejo de la conciencia, está en el modo de operar, cuyos deseos producidos por la lógica con carácter egocéntrico, deben ser limitados por el miedo a la represión. Es la amonestación la que, por efecto retroactivo, produce en cada uno límites que se individualizan en su sistema emocional, mientras que la conciencia sólo puede ser correctamente manejada por una lógica que traiga al sistema emocional humano un valor comparativo por anticipación antes de su primer acto, como lo es el Amor a los otros.

Por eso Jesús fue tentado en vano, porque nacido del Espíritu Santo desde el vientre de María su madre, su sistema emocional estaba enteramente escrito en la lógica divina y no en el lenguaje de la lógica de premio/castigo. Cualquier exceso de su parte, fuera de la vocación genética humana, habría dado derechos definitivos a Satanás sobre la humanidad entera y es por eso que la mayor Victoria en toda la historia de la humanidad es y será en la obediencia a Dios de Jesús hasta la muerte en la Cruz.


3- La tercera incoherencia entre la buena gestión de la conciencia y nuestra lógica bajo tutelada es la tutela ella misma. Esta se coloca sobre el humano, no para traerle la solución a sus errores, sino para castigarlo por sus posibles errores, sin que pueda necesariamente hacer la relación de causa y efecto con su conciencia, mientras la lógica alojada en su "corazón" no pueda traer la llave de sus confusiones.

La imprecisión de esta lógica puede así llevar al ser humano a tener que controlar más considerablemente un acto programado en un sentimiento, para obtener un resultado aceptable, mientras que si la tutela se activa por lo que hemos llamado "monitoreo parental", Satanás se encuentra derecho a intentar castigarlo.

Esto lleva a toda nuestra confusión entre el Dios eterno y este tutor represivo, lo que lleva a algunos a una autocensura excesiva con la esperanza de que sus vidas sean agradables a Dios, mientras que otros inconscientemente eligen seguir a este tutor represivo y a protegerse entonces del Dios de Amor, como lo hizo Adán.


4- La cuarta incoherencia entre el buen manejo de la conciencia y nuestra lógica inicial está en el modo de manejo de la emoción imprescindible para generar cualquier forma de acción.

La lógica bajo tutela exige, en efecto, que el interesado domine sus emociones para elegir un sentimiento, cuyo acto programado se mantiene dentro de un margen que debe volver a dominar para hacerlo conforme a las circunstancias encontradas; mientras que la conciencia requiere una lógica con un aporte comparativo cuya la paz interior sirva como guía para seleccionar el sentimiento correcto, de modo que el acto programado en esto solo tiene que ser refinado para producir el valor correcto.

Por eso el buen trabajo obtenido por el autocontrol, más conocido hoy bajo el nombre de CE (cociente emocional), oculta a los ojos del interesado el valor del acto programado en el sentimiento y oculta a los ojos de muchos, el verdadero llamado de Cristo.


Estas pocas incoherencias ciertamente no son las únicas, pero permiten resaltar cuánto en Jesucristo, la voluntad divina es traernos una lógica de la misma naturaleza que la conciencia. Debemos, pues, ante la reescritura de un sentimiento, estar preparados para gestionar la emoción que produce el Espíritu Santo del mismo modo que lo estará después de su reescritura por Jesús, sin corregir la acción, porque Adorando al Padre en Espíritu y Verdad, implica que no se puede aplicar ninguna corrección a la Verdad del Corazón.