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CUALQUIER VIDA NACE DEL " CONOCIMIENTO " Y NO DE LA MATERIA

Si el conocimiento utiliza la materia, como soporte para dar la vida, cuando el “conocimiento” no es incorporada a esta materia, ésta no puede generar la vida. ¿Está quizá lo que olvidan los que predican la casualidad de la naturaleza como generadores de la vida y sin razón se dicen darwinistas?  Este conocimiento, del que todos hablamos con frecuencia sin darnos cuenta, se llama genética.

Si nos atrevemos a hablar así de algunos "darwinistas" que niegan la existencia de Dios, sin duda no es para contradecir los escritos de Charles Darwin 1 mismo, pero en lugar de arrojar algo de luz necesaria para la comprensión de muchos. Darwin que había estudiado la teología, no pretendió en efecto cuestionar la existencia de Dios, contrariamente a mucho de los que utilizan las aproximaciones que hizo sobre la selección natural para afirmar la no existencia de Dios en favor del azar, y afirmar que sería, según ellos, el autor de la vida sobre tierra. Al actuar en nombre de Darwin, esta gente siembra la duda en numerosos creyentes que no tienen el conocimiento, pero desacreditan el en cuyo nombre dicen hablar, como algunos fanáticos cristianos pueden a veces desacreditar a Dios.

Charles Darwin se hace tomar como rehén de estas personas, como fue el caso de Galileo Galilei, en su época, cuando demostró que la Tierra giraba alrededor del sol y que el universo no gira alrededor de ella. ¿Qué cristiano aceptaría ahora dar razón a las tonterías de los integristas del tiempo, que mantenían que la tierra era el centro del mundo y el sol giraba alrededor de ella?  Es sin embargo por esta razón, y por integristas cristianos, que se condenó, hace menos de cuatro ciento años, Galileo a la prisión vitaliciamente, aunque esta frase se conmutó en residencia vitaliciamente habida cuenta de su abjuración que reconocía la mentira para verdad.

Lo mismo sucede para Darwin que desde hace tiempo sería excomulgada por los cristianos más fanatizados, aunque son los más eruditos a veces en cuanto a conocimiento religioso, mientras que no hizo más que demostrar la incuestionable relación entre las especies, y las relaciones que se pueden hacer entre las plantas y los animales, o los animales el uno con el otro. No pretendemos sobre todo defender a Darwin y la veracidad de todas sus teorías, ya que pensamos que es preferible con mucho mirar a  nuestros propios cuestionamientos diarios más que sobre nuestros orígenes.  Debemos sin embargo seguir siendo imparciales en nuestros juicios y observar a la sabiduría que Darwin manifestó, no queriendo nunca ir más lejos que el agnosticismo que se niega a entrar en el absoluto, en el cual se aventuró nunca. En el absoluto de cualquiera vida primitiva que dejaba a Dios, se negó siempre a hacerse al abogado del diablo, como lo hicieron en su nombre mucho "seguidores de la casualidad" que le siguieron. Debido a esta sabiduría que manifestó, casi podríamos decir que el árbol de vida  que representó como un denominador común a la vida sobre tierra, inevitablemente lo habría conducido a la conclusión de la existencia de Dios, si hubiera podido tratar el problema sin los límites que se había fijado.  Los que niegan la existencia de un creador en favor del simple azar, reanudaron desgraciadamente sus escritos, al igual que los escritos bíblicos que se utilizan por los más fanáticos para probar la existencia de la generación espontánea  creada por Dios a través de Adán y Eva en oposición a este “Darwinismo de la casualidad”, sin tener en cuenta algunos hechos, incluso bíblicos.   

Sin embargo, la Biblia es inequívoco para cualquiera que quiera leerla sin prejuicios o aprioris, porque si todo el mundo conoce la descripción que Dios hecho sobre la creación de Adán y Eva, muchos se olvidan de leer unas pocas líneas más adelante, después de el asesinato perpetrado por Caín sobre Abel. Ver Génesis 4-9/17 Caín se dirige a Dios, dijo "cualquiera que me hallare me matará", entonces Dios le respondió y dijo:Cierto que cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado”, por fin después de que Caín haya ido vivir en la tierra de Nod, al este de Edén, se diga “Y conoció Caín a su mujer”. En este pasaje las tres palabras subrayadas demuestran claramente la existencia de otros seres humanos en el entorno de Adán y Eva, que no hace de ellos los primeros seres humanos sobre la tierra, salvo si consideremos como ser humano, solamente ellos de que hablamos como habiendo estado en “relaciones” con Dios. Adán y Eva fueron sin lugar a dudas, el primero en tener este contacto con Dios, lo cual no quiere decir que fueron los únicos de su raza, de acuerdo con las afirmaciones de la mayoría de los creacionistas  que apoyan la teoría de la generación espontánea desde Adán y Eva.

Encontramos pues allí una tesis tan hipotética como la de los “Azarosos” que hacen del Darwinismo un anti-dios en favor de la casualidad. ¿Si examinamos el por qué y la necesidad de que la teoría del azar,  cuál puede ser su objetivo, si no a poner en duda la existencia de un creador que llamamos Dios, porque de un nivel mucho más alto que el nuestro? ¿Pero que aporta más a la ciencia? Y otros, para rechazar aún más el principio de un creador, imaginan que la vida nos viene del cosmos en el que las células se podían mover... ¿Por qué no? ¿Pero qué cambiaría eso al hecho de lo qué la escritura genética contenida en estas células debería haber sido introducido allí cualquiera que sea el origen? El azar es en realidad una buena oportunidad para intentar apoyar mejor a la hipótesis de que Dios no existe pero inevitablemente lleva al culto del hombre y el rey humanismo, en el que la naturaleza carnal del hombre es considerado como un resultado suficientemente para manejar todos los conflictos mundiales. Es olvidar que esta naturaleza carnal es el exacto origen de estos conflictos y que es una lógica de amaestramiento, y no una lógica del Amor de su próximo como la que Dios quiere instaurar en el humano. ¿Si quisiéramos reanudar en esta fase, la idea de los creacionistas desde Adán y Eva solamente, podríamos añadir a la teoría de que sin el bautismo del Espíritu Santo, un ser humano sólo se vuelve humano a partir del momento en que su lógica de acción y reacción es renovable por Dios, pero entonces a qué fase de la renovación deberíamos empujar los límites del ser humano? A aquélla de Jesús! Por lo tanto, no es de extrañar que los más débiles en la fe en Dios se afecten.

Es por eso que llamamos a todos los que leerán estas  algunas explicaciones en las primeras etapas de la procreación de la raza humana, para preguntarle si, dada la gran cantidad de datos en las dos células de base que son el óvulo y el espermatozoide, es lógico atribuir la estructura a una feliz casualidad de la naturaleza y no la obra de un creador como nos percibimos. No es porque lo que ha existido en esta tierra, nos parece como una evolución de la vida, que no ha sido generado por un "Creador",  y esta no es porque un creador no nos explicó todo sobre nuestros orígenes que van mucho más allá de nuestra comprensión, que Él no existe. ¿Si existe un creador, por qué lo llevaría el derecho a un ajuste de las razas, o la libertad de explicar sólo lo que somos capaces de entender y aplicar? Esto es lo que ocurre con los fabricantes de automóviles, por ejemplo, a partir de un modelo a otro, sin dar necesariamente todos los detalles observados en un estudio de diseño, que se transmiten a cada usuario. El universo es demasiado extenso y se va tanto más lejos que el único conocimiento humano, que sería bien pretencioso a cualquiera que afirmar el contrario, puesto que es imposible probar una tesis más que otro. Sólo nuestras experiencias vividas nos permiten en efecto estar convencidos de la existencia de Dios pero también y sobre todo de la pertinencia seguirlo. Nuestros cuerpos y nuestra lógica carnal son bien incapaces de hacerlo, y por esta razón Dios ve al hombre como hombre solamente desde el momento en que comenzó a revelarse a él, y que cualquier humano fue pues eventualmente capaz de seguirlo.

Que los seres humanos sean o no el objetivo final perseguido por Dios, o que sean solo un paso en la “evolución”, no retira nada a la pregunta: ¿Cómo Dios habría podido crear al hombre antes de crearle un universo estable propicio a su supervivencia y a su multiplicación? Ahora sabemos que las primeras formas de vida eran muy básicas, casi primitivo, más o menos ubicado entre lo orgánico y lo mineral, pero esas vidas, sin embargo, eran vital para el logro de nuestro universo de vida. Por otra parte, una cosa primordial influye en favor de un creador y no del azar, es la prohibición que la propia genética genera para crear una forma de vida suplementaria a las ya existentes, haciendo imposible cualquier procreación de un nuevo ser dotado de una forma diferente de vida a dos especies que harían la tentativa. ¿Cómo esta genética, que está nacido de la casualidad, podría generar la prohibición de una otra futura coincidencia?

La especificidad de las razas tiende efectivamente a probar la existencia de este creador que es Dios, aun cuando, así éste habría utilizado fuentes comunes para generar la vida sobre bases similares. Esta es la razón por la que ante toda adversidad, debemos guardar en memoria que nada no nace, que ya no posee en él el conocimiento de lo que debe pasar a volverse, y eso sigue siendo cierto en la renovación del Espíritu, puesto que la base está escrita en nuestros genes y no en nuestras inteligencia. Si la tierra en efecto se volvió en un medio propicio para el cultivo de plantas, el agua y el calor adecuado no son menos indispensables, pero no es porque regaremos la tierra de nuestras macetas  de flores o nuestro planeta, que una planta verá el día si no ponemos una semilla.

Es lo que esta “semilla” habrá conservado de conocimientos de lo que debe pasar a ser, que le permitirá generar una planta si se coloca en buenas condiciones. Si esta semilla no se colocó suficientemente rápidamente en las condiciones necesaria para la supervivencia de este conocimiento, que sea grano de trigo, óvulo femenino o espermatozoide, habrá quizá conservado su forma y sus componentes durante un tiempo más o menos largo, no generará descendencia. Esto prueba que es el tiempo de conservación de este conocimiento genético que es importante para la procreación y no el soporte utilizado para conservar este conocimiento.

Si la procreación proviene del propio conocimiento, no puede pues provenir de simples materiales yuxtapuestos en buenas condiciones duran de los milenios, si éstos no recibieron previamente este dicha “conocimiento” de “El” que nosotros llamamos a nuestro creador. ¿En efecto, si este conocimiento puede desaparecer de los elementos que previamente lo recibieron, sin que pueda reincorporarse a estos mismos elementos no deteriorados, cómo podrían aparecer en elementos similares yuxtapuestos el uno con el otro, pero que nunca no la habrían recibido?  ¿Porque estos elementos se encontrarían yuxtapuestos por casualidad, eso les daría la capacidad de generar toda la lógica necesaria para la creación de la vida? ¡No! ¡Es para eso que un creador es innegable, cualquiera que sea la manera utilizada por éste para generar la vida!

Con el fin de restituir a César lo que pertenece a César, y porque pusimos un tanto a continuación la sabiduría de Darwin, nunca de no aceptar entrar en el ámbito de Dios, en informe a sus observaciones, debemos rendir a los creacionistas el mismo homenaje, puesto que nada los hace desviarse de sus convicciones que deben concederse al hombre o al azar, lo que pertenece a Dios.

Esta es la razón por la que reiteramos nuestras convicciones de una necesidad urgente de unir nuestros esfuerzos, evitando todas estas guerras internas, que a Dios siempre desacreditan en vez de dar el atractivo.

Más allá de la llamada a unirse en un esfuerzo común, nos están llevando a cabo un objetivo paralelo a través de este fascículo, la de dar al mundo cristiano una fuerza suplementaria a portarse bien, bajo la guía de Dios, por una simple documentación de la procreación humana, incluyendo los primeros días de la fecundación. Creemos en efecto que muchos conflictos internos podrían evitarse en los jóvenes a futuras mamá es sujetas a la contradicción respetar la voluntad de Dios, pero sujetas también a la tentación  del aborto en circunstancias de embarazos no voluntarias.

No queremos añadir todos los discursos fanáticos sobre el tema, pero a medida que tratamos de hacer en todos nuestros escritos, traer una mente abierta y un conocimiento complementario que permitirá a cada una de ellas en un difícil situación, para ser más de acuerdo a la voluntad de Dios por un mejor conocimiento de su propio cuerpo. Debemos en efecto nunca perder de vista toda la alteración hormonal que se produce en la mujer, en paralelo a una procreación, incluso en los primeros de todos los días de ésta. Cualquier intervención humana contraria a la naturaleza produce pues en ella un lado contrario alteración  igualmente muy brutal, un poco como un maremoto puede producirse en un seísmo marino. Este maremoto puede rápidamente convertirse en un fuerte tsunami si la culpabilidad se mezcla, y puede dejar mentalmente a la mujer en un sentimiento insospechado de inseguridad y condena de sí mismo, que lo conducirá a menudo hacia una involuntaria autoprotección para contrapesar una forma de autodestrucción.

En los círculos espirituales, esta autodestrucción también a menudo está llamada el espíritu de la muerte. Esta designación no es en absoluto contradictoria con las comprobaciones científicas, ya que el impacto de estos tsunamis se sitúa generalmente muy profundamente en el subconsciente y no en la parte consciente de nuestro cerebro. Se trata más en efecto de una concesión de la parte consciente vinculada al aprendizaje situado en la alta parte del cerebro (neocorteza) en favor del espíritu de autoprotección, que permite llegar hasta dar la muerte para evitar algunos sufrimientos considerados previamente insuperables, constituido antes del nacimiento y situado en nuestro cerebro límbico. Esta auto-protección admitida por nuestros análisis, va contra la conciencia contenida en nuestra genética, vendrá entonces disminuir nuestra capacidad de equilibrio a lo largo de nuestras vidas, tanto en nuestras reacciones y en nuestro análisis, sobre todo si la intervención se lleva a cabo en un contexto traumático y que se pasa antes de los 25 años, edad en la que el cerebro es considerado adulto. Si no era el caso, y que el impacto sólo se sitúe en nuestro consciente (nuestra alma), la persona sabría entonces hacer la relación causa-efecto en las otras partes de su vida en las cuales este mecanismo se manifiesta entonces inevitablemente. Leer El Efecto Bumerán, Los vínculos personales.

Estos resalte análisis las afirmaciones bíblicas que denuncian el pecado como primero cometen contra Dios, desde las interpretaciones de nuestras necesidades que nos llevan a pecar, van entonces en contra de nuestra genética, que esta arraigada en nuestra primera célula cigoto por nuestro creador. No es necesario pues asombrarse de que Dios haya dado normas de vida favorables a la estabilidad mental de la persona humana, incluso si las dificultades materiales generadas por algunos embarazos pueden parecer inicialmente insuperables. Además, lo que los vuelve especialmente insuperable no es generalmente las reglas de Dios, pero demasiado a menudo la forma en que estas reglas se administran por nosotros humanos. Esta es la razón por la que, más allá de toda convicción personal, no nos corresponde culpabilizar quienquiera para imponer mejor a ellos nos reglas, aunque las son buenas, pero llegar a volver ellos a Dios, para que 'pueden con su ayuda, prender la decisión correcta de buena fe ante Dios. En eso, esperamos que cada uno podrá ser consolidado por la realización de la voluntad de Dios en su vida, sin que la culpabilidad vuelva a caer sobre nadie que habría reaccionado diferentemente y que sabe que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvado por él. (Juan 3-16/17)

1) Criado en un entorno no conformista, Charles Darwin hizo sin embargo su teología para volverse en pastor de la Iglesia Anglicana. Mantuvo la fe cristiana en un Dios benévolo hasta la edad de cuarenta y dos años, pero fue sacudido en esta fe por la muerte de su hija Ana Elizabeth, conocida como Annie, en 1851. A partir de este momento, no hundió sin embargo en una actitud anti-dios, sino se consolida en el agnosticismo (Doctrina que considera que el divino no es accesible al ser humano, y que se niega a cualquier solución metafísica para solucionar cualquier problema planteado). Claro que podemos entender muy bien su actitud hacia todas las batallas que había librado contra el oscurantismo religioso de la época,  pero él no se presentó nunca como ateo. Charles Darwin nunca avanzó por lo que la hipótesis del origen de la vida como consecuencia de un azar de la naturaleza,  como lo hicieron en su nombre muchos detractores de la existencia de Dios. Utilizar el nombre de Darwin para apoyar conclusiones sobre un tema que nunca no ha querido abordado, es servirse de un nombre reconocido para la exactitud de sus trabajos, con el fin de hacer admitir una broma sin fundamento, para la mayoría no informada. Así, la teoría del hombre descendente del mono, se asignó a Darwin, mientras que son sus detractores religiosos que introdujeron tales sarcasmos, con el fin de desacreditarlo mejor a los ojos de la mayoría ignorante.


Documentación Wikipedia sobre Charles Darwin

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