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2 - Las iglesias cristianas


2 – 1 - ¿Por qué las iglesias cristianas son ellas deferentes de las otras?


El ejemplo de Jesucristo no toma el mismo valor si se examina con una mirada occidental o el de un pueblo martirizado a veces en nombre de Jesús ello mismo, como fue el caso del pueblo Judío en particular. Debemos pues relativizar toda acción de los hombres para evitar confundirlos con la verdadera voluntad de Dios. Esta voluntad de Dios que se diluye tanto mas que lo examinamos a través de los excesos carnales de las generaciones anteriores, que confundieron a menudo fe y presunciones, afán de lucro y evangelización, como nos es siempre tan fácil confundir nuestras reales motivaciones. Cuánto hombres, al día de su comparecencia delante Dios, se están ya oídos decir lo que otros inevitablemente se oirán decir a través de las palabras de Jesús en Mateo 7-22/23 Muchos me dirán en aquel día: ‘¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?’

Entonces yo les declararé: ‘Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!’

¿Por qué eso?

La "espiritualidad" carnal es una lógica de amor egoísta limitado por el miedo, mientras que la espiritualidad divina es una lógica del Amor de su próximo incluidos en la sabiduría de Dios. Hay pues dos posibilidades que dan una apariencia de progresión espiritual. La primera, y más simplista, es utilizar mejor el miedo para dar a la espiritualidad carnal una apariencia más sutil y más respetuosa de los otros. La segunda es reescribir una lógica diferente en nosotros tanto en nuestro mental como en nuestro corazón, motor de nuestras reacciones espontáneas por un circuito corto del cerebro.

Está claro que el trabajo realizado en la persona no será de la misma naturaleza y no aportará al individuo la misma libertad de corazón y entusiasma de vida, según el "método" empleado, pero si observamos el resultado superficialmente, sólo habrá generalmente pocas diferencias, como lo veremos en el próximo párrafo.

El trabajo realizado por un refinamiento de la influencia del miedo sobre el carnal, llega en efecto muy rápidamente a encubrir las imperfecciones personales de la mirada de los otros, hasta aceptar la dificultad de esta hipocresía por la seducción del alma, considerando la imposibilidad de actuar diferentemente, como lo hace el humanismo, pero en un objetivo a menudo encomiable de dar razón a "bien". Este trabajo está a la imagen, de un tenue enlucido sobre un muro existente con el fin de encubrir la decrepitud y a las grietas. Da muy rápidamente la apariencia de una profunda santificación, pero no puede hacerlo sin que haya una forma de disimulación intelectual, que no permite reaccionar de corazón como Jesús-Cristo lo vivió y quiere dárnoslo. Son muchos los que creen así vivir la fe, confundiendo la con una simple religión a la que dan razón. Este tipo de enfoque conduce inevitablemente, a lo largo de los años, a un sectarismo formular más o menos y tiene un fanatismo destructivo, que desacredita la Gloria y el Amor de Dios nuestro Padre. Esta progresión está muy comprensible, ya que más el estado de ánimo se arraiga en la persona, más la menor situación, diferente de su concepto de orígenes, está interpretada por ella como un seísmo cuyo el otro es responsable. Las paredes de su edificio espiritual vacilan, poniendo a la persona en la obligación de endurecen cada vez un poco más sus reglas de vida. La acción producida está en la imagen de enlucir y enlucir todavía, sobre antiguas múltiples capas ya agrietada, para preservar un edificio digno de apariencia y evitar que la pared de soporte quedado carnal colapso. Porque no es en efecto la pared que soporta el revoque, sino lo contrario. La persona ante el más mínimo conflicto de la vida cotidiana, interpreta entonces como lesión profundo todo lo que difiere de sus presunciones iniciales; a causa de, ella crea, de su  "error", ver la dureza de su corazón y la maldad del otro.

Es aún como elevar uno mismo el edificio de su alma sobre demasiado estrechas bases. A medida que su personalidad se afirma en una dimensión que interpreta como viniendo de Dios, y que su ambiente cercano viene eventualmente en confirmación de sus actitudes, combate toda forma de perturbación exterior que correría el riesgo de hacer tambalearse su equilibrio inestable. Eso explica sus combates contra el resto de la sociedad así como todas las normas y prohibidos que pone sobre sí mismo y su medio ambiente.

El trabajo propuesto por Jesús es de una cualquier otra naturaleza. Jesús ofrece a cada uno reconstruir el edificio, piedra a piedra, sin permitir el desprendimiento total del muro, para que cada uno pueda guardar su personalidad y su libertad de acción individual. El trabajo realizado no tendrá quizá orgulloso aspecto a lo largo de su restauración, como puede serlo el disfraz de un revoque nuevo, y pondrá inevitablemente mucho más tiempo a realizarse. El edificio una vez terminado en absoluto no será ya de la misma naturaleza, pero dado que se realiza para su totalidad a lo largo de nuestra vida, las apariencias inmediatas pueden a veces dar razón a la chapuza, aunque los materiales utilizados no son de naturaleza tan puros.

El edificio reconstruye por Jesús se encuentra ser contrario al primero. Sus bases cubren toda nuestra vida, en alguna circunstancia que sea. Su altura puede parecer débil, pero siendo espiritualmente igual a la de Jesús, que venció toda soberanía y principado en los lugares celestiales, ella vuelve vencedor en su tiempo, todo obrero que actúa correctamente. Nada puede entonces sacudir el edificio, ya que se construye sobre las bases del Amor de su próximo, y no busca una hipotética elevación personal.

Por tanto, la última actitud requiere un esfuerzo permanente de la verdad del corazón, en un verdadero arrepentimiento en caso de error, a diferencia del caso anterior en el que la persona se enfrentará a una forma permanente de la duplicidad engañosa, lo más frecuente inconsciente. La sinceridad de la persona no debe en efecto ponerse en entredicho necesariamente, ya que aunque intentará siempre disculparse por algún subterfugio que sea para darse buena conciencia, mientras no habrá comprendido que la gestión de su fe sigue siendo carnal, ella no podrá salir de su círculo infernal.

Si hemos puesto una posible restricción a la sinceridad de la persona, es no para el 99,9% de cristianos sinceros, pero más bien para el restante 0.1%, que utiliza la vida cristiana como lo hizo Judas Iscariote, por tener el poder con una persona o un determinado contexto. Estas personas utilizan fraudulentamente Dios en Cristo Jesús, como un medio de acción considerada necesaria para lograr sus propósitos, sin darse cuenta que son ellos los incautos. Nosotros no entramos aquí en este caso particular, que estamos desarrollando en "El Efecto Boomerang" en el Capítulo 15, pero enfatizamos sin embargo, que en el enfoque cristiano, cada uno sigue siendo responsable de su propia purificación carnal que lo llevará si persevera, a las reacciones más o menos similares de la verdadera naturaleza de Dios y el amor de su prójimo. Está claro que toda iglesia, toda religión, no intenta sin embargo hacer entrar sus temas en una dimensión espiritual de carácter divino. Algunas llegan hasta justificar la naturaleza carnal, considerando que un hombre está bueno, por lo tanto salvado, en cuanto él mismo considere poder justificar de al menos un 50% de "buenas" acciones.

En las religiones de este tipo, la verdadera espiritualidad de Dios no está por consiguiente buscada, pero dio paso a la única carnal mejor cuota de aprovechamiento de la misma lógica animal que construye el propio sujeto. Hacer nuestro propio examen de conciencia de esta manera es hacer un examen médico con herramientas contaminadas, excepto que en lugar de llevar a cabo el error obvio, que pone de manifiesto la exactitud. Esto no es de hecho, saber si nuestra vida está contaminada o no en relación con la naturaleza divina, pero con nuestra propia interpretación animal en su entera sinceridad. Si no analizamos a través de una "herramienta" de naturaleza idéntica a la ley espiritual de Dios, ¿cómo podremos poner de manifiesto los errores? Encontramos esta actitud en distintas religiones e iglesias, mismo monoteístas. Su solo objetivo es una cohabitación sin demasiados choques, al idéntica de las estructuras de sociedades animales, pero deja realmente el poder a toda la humanidad autodestruirse, por medios tecnológicos dándole una potencia desproporcionada en informe de su evolución espiritual seguida siendo anticuada.

Es obvio, que los fundamentos de estas religiones tienen nada comparable con las bases cristianas incluidas en las palabras de Jesús, que denuncia todo valor carnal como el pecado, tan pequeña que sea, pero que está dando él mismo una base de lógica diferente a la de la naturaleza animal, sin la cual todo esfuerzo es inútil.

Lo que diferencia las religiones de bases cristianas y otras, es en efecto en lo que puede aparecer a algunos como una pequeña "sutileza" educativa, si no han vivido aún el bautismo en el Santo Espíritu, mientras que es lo contrario. Los unos van de una mejor explotación de la naturaleza animal, mientras que las religiones cristianas van normalmente por una reescritura en una nueva lógica de acción y reacciones exterior del mundo animal, desde un diferente punto de partida que es el Bautismo del Santo-Espíritu. Toda religión, mismo monoteísta, no enseña pues a las mismas bases de valores fundamentales nacidas a través del Judaísmo, aunque sus luchas parecen idénticos hacia la naturaleza carnal y que sus resultados globales queda un tanto similar a primera vista.

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