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EL EFECTO BUMERAN

CAPÍTULO 11

 

Los lazos personales

 


Este capítulo tiene gran interés para mí, porque fue a través de todos los lazos que el enemigo tenía en mi alma, que el Espíritu Santo me enseñó lo más de que vemos juntos en este libro. Nosotros no los examinarán todos ahora, pero sólo aquellos que me hizo tomar conciencia de esta existencia espiritual. Esto no quiere decir que no creo a tener nada de nadie, porque todo lo que escribo en general me ha sido confirmada, ver reconfirmada por otros en la iglesia o por Marie-Claude simplemente. Es allí también la importancia de la comunión fraterna, quiero señalar lo de paso.

Aquí llamaremos "lazo", todo espíritu inmundo que más particularmente que los otros, nos retiene para dar derechos al enemigo de nuestras almas. Se manifestará en un comportamiento determinado por un error que reproduciremos de manera consciente o inconsciente, pero de una manera más perniciosa que el pecado entrado por nuestra educación o nuestro entendimiento, como acabamos de ver por mi "sabiduría".

Aunque sin ninguna duda formará parte de nuestro “estado de ánimo”, actuará con más confianza que los otros espíritus inmundos, nuestra responsabilidad estando de alguna manera, más comprometida. Formará parte de nuestro carácter generalmente escondido o a contrario que pondremos en algunos casos como una calidad, según el medio ambiente encontrado, pero predominará.

Los lazos tienen una fundamental importancia en la vida de los cristianos y por supuesto de cada uno, porque ellos son responsables del comportamiento casi involuntario contra los cuales el hombre tiene muy pocos poderes a defenderse, si no son arreglados en profundidad. Atención, doble atención, no hablo aquí de los casos de "posesión demoníaca", que realmente alcanzan la mente de la persona, y para cuál la externa ayuda puede ser necesaria. Vamos a ver en este libro sólo los casos de caracteres personales que representan noventa nueve por ciento del enfoque cristiano y tal vez más. Pueden ocurrir manifestaciones casi similares, pero el carácter grosero de la cosa no será de la misma dimensión, si la persona está sincera y no da derecho a una cierta forma de egocentrismo. Atención también, sepamos no descansar nos en excusas quiméricas, cualquiera que sea el espíritu inmundo, cualquier cosa que él nos impone a hacer para traer nos en error, en ninguna manera esto quita nuestra responsabilidad de actos que cometemos, ante Dios y ante los hombres. Estos actos no son sin embargo nosotros, pero nuestros errores y enfatizo particularmente sobre este punto, que es esencial no confundir. A riesgo de repetirnos cien veces, nunca los actos deben ser confundidos con la persona ella misma, si no estaríamos bien a botar nos todos en el fuego. ¿Que tienen entonces de más específico que los otros espíritus inmundos, estos famosos lazos? ¡Nada! ¡Pienso, nada!

Ellos no son en efecto de una diferente naturaleza, pero están vinculados directamente a un pecado por el cual nos han sido entrenados contra nuestra propia fe, casi como si habíamos dado nuestro propio consentimiento, nuestra propia aceptación a este pecado, lo sintiendo ya en el momento, como el pecado en nuestra alma. Es siempre, en realidad, un consentimiento por nosotros para validar el pecado como algo a que damos un acuerdo defraudado por el enemigo sobre nosotros mismos, después de demasiado sufrimiento a un momento dado de nuestra vida. Este sufrimiento puede parecer muy fútil y miserable unos años después, pero la abrazadera del enemigo estará colocada, sin que no podamos a eso nada más, si no a la Cruz.

Un espíritu inmundo que aceptamos como hablábamos en el capítulo anterior de la ira, como un resultado directo de los celos, por supuesto siempre intentara instigarnos al pecado, pero el lazo, en cuanto a él,  nos tirará en él. Él nos tirará en circunstancias tan imprevistas a veces la persona a su nivel, con frecuencia se considerará un verdadero monstruo, y se tomará la culpabilidad un máximo, incluso y especialmente si él es cristiano bautizado por el Espíritu. Si esto no es la persona que se acusa ella misma, será su séquito que ciertamente lo hará por ella. Esto puede ir hasta separaciones y divorcios, si esta persona, en lugar de venir muy rápidamente a la Cruz, continúa su culpa e intenta dominar su pecado humanamente por su conocimiento del bien y del mal. Por supuesto esta gestión de culpabilidad no es de Dios y mete a esa persona en la esperanza de su suicidio o su rechazo de Dios. El enemigo de nuestras almas de hecho no tiene otra esperanza para apropiarse el alma de una persona bautizada del Espíritu Santo, si no por su propia autodestrucción, que sea físico o espiritual.

Su propósito es, por tanto es hacer hundir nos y si no llegamos a la Cruz con sinceridad y verdad como vimos en el capítulo nueve, esperando pacientemente la revelación de Dios sin ocultar nuestros errores, vamos a tener ninguna posibilidad de ser verdaderamente victorioso. Muchos probablemente intentarán ocultar "sus debilidades" por actitudes poco convincentes, que sea por ellos mismos o por su séquito cercano, otros darán enseñanzas contrarias a la palabra de Dios, pero uno y el otro van a vivir el infierno, ya en esta tierra.

Doy gracias al Señor por haber revelado a mí este "mecanismo" del enemigo, pero en cuanto a la curación, al riesgo de repetirme aún otra vez, puedo afirmar a usted que a la Cruz es completamente y perfectamente adquirido para nosotros, pero a la Cruz sólo.

Los espíritus inmundos que nos animan a actuar contrario a la voluntad de Dios, no son así todos lazos. Cuando no son lazos, pero sin embargo pertenecen a nuestra carne, son un poco como una cuerda atada a la popa de un barco, flotan con la corriente. Cuando la cuerda está atrapada entre dos rocas, él se encuentra bloqueado y se extrae más o menos fácilmente, dando en ese caso sacudidas a toda la nave.  A veces son hasta darla mucho de banda en el momento, pero son no puntos de anclaje que va a hundirla, la persona que tiene sólo un consentimiento bajo este pecado, un hábito de vida bastante superficial.

Es un poco la imagen de nuestros pecados ocasionales, que probablemente representan nuestros  incumplimientos, aunque a veces son repetitivos. Llegan un poco según las "coincidencias de la vida", en distintas circunstancias, pero en cuanto a todos nuestros pecados y nuestros defectos, Jesús pagó de su sangre.

No digo que es menos serio que pecar en estas circunstancias, más que sometidos a la acción del enemigo por un lazo, porque ante Dios, el pecado permanece y sigue siendo pecado y nos corta de su presencia. Es por esta razón que cualquier pecado es, en primer lugar, cometido contra Dios, porque el pecado es ya en el bien que sabemos que tenemos que hacer y que no hacemos.

El lazo, comparado con esta amarra que arrastraríamos detrás de nosotros, sería más bien una cuerda larga y muy fuerte, siempre muy firmemente conectada en ambos extremos, que Satanás podría acortar más o menos a su discreción. Atención, yo no he sin embargo dicho, según su capricho, porque Dios es y sigue siendo el maestro. Sin embargo Él requerirá a Dios la posibilidad de hacer lo contra nosotros, cuando esto será el mejor para Él. Como se trata originalmente de nuestro consentimiento al pecado, Dios a pesar de todo su amor por nosotros, no podrá defendernos. Por supuesto, Satanás hará en esto una obra que le engañará, si ayudado de  Dios como nos podamos ser por el Espíritu Santo, venimos a la Cruz. No olvidemos, en efecto, que todo contribuye al bien de aquéllos que aman a Dios. Precisamente ojalá le queríamos en PRIMERO y no solamente después de una pequeña parte de nuestras vidas, si no, nuestro enemigo será capaz de utilizar este punto prohibido a Dios, para hacernos hundir. Dios, en cuanto a Él, quiere nuestro bien y si lo amamos en primero y deseamos absolutamente cumplir su voluntad, nos hará victoriosos, haciendo cada vez de nuestro enemigo nuestros trampolín, pero sobre un sendero de bosque ya desbrozado de antemano, no lo olvidemos.

Por lo que es el bloqueo de la cuerda, de su punto de anclaje en nuestras vidas, Dios quiere revelarlo a nosotros para hacernos victoriosos por nuestro arrepentimiento a la Cruz. Lo hace para que nos demos cuenta de que por causa de uno de nuestros pecados pasados y totalmente olvidados, toda nuestra vida se encuentra a veces  totalmente envenenada. Este acto representará ningún valor a nuestro entendimiento, pero nuestro subconsciente básico, nuestro espíritu, permanecerá sin embargo conforme a éste. Dios nos mostrará a fin que seamos conscientes de la pobreza de la condición humana e incluso de nuestra propia y no intentar después que nos ascendamos por encima de los otros. Lo hace todavía a fin de que seamos conscientes que sin su ayuda, nada, absolutamente nada realmente bueno es posible, y para que "por fin" podemos amar nos uno al otro como Él nos amó. A lo largo de la primera parte de este libro, a menudo hice parte a usted de mis intenciones de volver sobre ciertos temas en esta segunda parte. No los veremos en un orden cronológico, pero en la dirección de la expansión de nuestra comprensión del fenómeno que estamos examinando. Así, hablé a usted de este famoso retorno de Colombia a la página 84 donde, en el avión, tuve con mi gran vergüenza, un orgasmo inesperado, y que en mi confusión, estaba meneando me a olvidar.

Yo tenía unos tres años de conversión, cuando el Señor me lo recordó. Fue en mi opinión, la verdadera enseñanza primera de este tipo que recibimos del Espíritu Santo Marie-Claude y yo, aunque otras que habíamos experimentado antes y que veremos más adelante, que habíamos usado para alcanzar una comprensión suficiente para administrar según Dios sin ser demasiado consternado.

Con un mes de intervalo aproximadamente y en tres ocasiones, el Señor me dio la visión de este momento exacto. Cada vez me pareció también, que era un obstáculo por mi vida espiritual, y que no podré a ir más lejos, mientras no habré vencido esta barrera.

No tenía ninguna otra comprensión y creí aún en cada una de las tres veces, que esta podría ser mi imaginación. Tuve también varias veces la tentación de interpretarlo como procedente de Satanás que habría querido volver a un pecado perdonado a mi conversión para culparme del pasado, o por qué no, dame ganas de empezar de nuevo. En cada uno de los tres tiempos, me arrepentía sin embargo de estos actos pasados y dejaba a un lado esta visión. Sin embargo, el Señor quería enseñarme algo importante, porque esta situación iba a conducir nos a una más que sorprendente revelación divina a nuestro nivel.

Vivíamos a esta época en una comunidad cristiana en la cual nuestros alojamientos consistieron en dos grandes habitaciones, una para nosotros y una para Sabine y Sébastien. Habíamos compartido la nuestra en dos partes, una por el cuarto y una por el comedor, para no someter a la vida comunitaria los niños. Así conseguimos a la noche, a tomar nuestra cena con la familia y por la mañana nuestro desayuno.

Es en este contexto que el Señor me llevó entonces a ayunar durante varios días, sin que yo conozca el propósito ante Dios hasta entonces. En la tarde del penúltimo día, en las circunstancias que todo lo que estaban más triviales, Dios reveló visualmente a Marie-Claude un espíritu que "dominaba" sobre mí. Ella que había miedo de este tipo de cosas desde nuestra conversión, porque en realidad ella había comenzado a creer en eso, hablando con el Señor ella dijo: “No, Señor! Esto no es posible! No Alain! Realmente necesito Señor que me lo confirme!”

Ella no tuvo exactamente revelación del nombre, pero sabía sin embargo que esto tenía un impacto en el "sueño". Un poco consternado por esta nueva situación, pero no sabiendo cómo manejar el asunto, no habló de eso con nadie. Ella preparó la tradicional cena de la familia, y según nuestros hábitos, aun cuando ayuné, me senté en la mesa con toda la familia. Este ayuno quizás también no fue total, y posiblemente me comí una fruta, pero no importa.

Como siempre, Sébastien que comía ante mí se presentó como todas las noches, muy alegre en mesa. Necesito decir a usted que en circunstancias de la vida de una pequeña comunidad, siempre hay un amigo u otro con el que es bueno hacer cosas estúpidas. Tenía aproximadamente doce años y muy feliz de vivir. Apenas unos minutos transcurrieron sin embargo, empezó a caerse de sueño y en el cuarto de hora que siguió, tuvo una enorme pena para terminar su comida, tanto sus ojos se cerraban a pesar de él. Lo que reclamó Marie-Claude profundamente, pero no tomó la libertad de hablar en  ese primer día.

La noche siguiente, el último día de este ayuno, que se reproduce el mismo fenómeno, aunque Sébastien no era consciente de nada, eso es obvio. La cosa se convirtió en demasiado obvia para ser tan repetitiva, especialmente que eso siguió inmediatamente a la interpelación del Espíritu Santo. Ya habíamos puesto en práctica ciertas formas de combate espiritual, informe a circunstancias difíciles de nuestra vida, como lo veremos más adelante. Parecía a nosotros, sin embargo, que en la vida de cada día, éramos nosotros mismos aún aparte de todo esto, además que éramos bautizados con el Espíritu Santo y sinceros en nuestro enfoque cristiano. Marie-Claude necesitaba darse cuenta de que la interpelación probada del Señor y a pesar de su incomprensión y sus miedos, empezó a abrir la boca esperando en Dios. Algo en la manera en que caminamos sobre los huevos, sin saber cómo yo tomaré la cosa, empezó a farfullar algo, en cuanto a sus revelaciones. Con cierta dificultad, vino sin embargo al “sueno”, y allí no la dejé terminar y pronunció un fuerte grito de alegría. El pequeño extra que estaba venido a traerme, me había permitido que hacen a la relación con mis tres visiones sucesivas, cuyo ella no era absolutamente consciente.

Un detalle de estas visiones me había dejado interpelado, pero falta de tener un conocimiento real, yo había dado sólo importancia moderada. Un hombre bastante grande, de media edad, el pelo bastante corto, estaba sentado frente a mí en el frente de su asiento, como para solicitarme y dando me una grande complacencia. Cada uno de estas tres ocasiones fallé hacer la relación entre este detalle y el hecho de que en un avión, los asientos son uno detrás del otro en asunto clase, de dónde la inusual presencia de una persona sentada enfrente de mí, como el Espíritu Santo quería darme el entendimiento. Por el pequeño punto que Marie-Claude me había traído, repentinamente me había dado cuenta, no sólo que estas visiones me venían efectivamente de Dios, pero que Él quería mostrarme además que en aquel momento, había actuó bajo la influencia de: La hipnosis!

Sin duda una persona que estaba en el mismo compartimiento que yo y que había utilizado mi debilidad del momento y se aprovechó de mi consternación a abandonar a esta mujer que yo dejaba a ese lugar. Bajo la influencia de la hipnosis, por lo tanto le había dado mi acuerdo al "pecado" a pesar de todas las tonterías que este acto había entonces representado para mí en este contexto. Si pongo la palabra pecado entre comillas, es justo para hacer hincapié en que el pecado, que no era entonces reconoció para mí como el pecado, como lo admito ahora o como reconozco en mi infancia, sin embargo se sintió como una trampa a la cual había dado mi aprobación; un absurdo al cual me era dejado ir. En el sufrimiento de esta separación, el enemigo había podido más que mí y me había defraudado mi aprobación a este pecado.

Lo expliqué en aquel entonces todas las líneas principales a Marie-Claude, pero no sentí la necesidad de hacer nada más en esa misma noche, aunque lo que me sorprendió un poco. No pretendo que no me hubiera podido orar para conocer la voluntad de Dios sobre este sujeto, pero tenía no la fe. Hay también nada sorprendente en esto, porque el más sorprendente iba a venir.

A la mañana siguiente me levanté como de costumbre, y después de la salida de los niños a la escuela, comencé a preparar el desayuno. En un momento dado, sin darme cuenta en realidad de todo el contexto, comencé a dialogar con "Marie-Claude", por lo menos a mí me parecía entonces. Mientras yo preparaba la comida, empecé a hacer a “ella” unas reprobaciones. Una vez más, es lo que me parecí en ese momento. Yo le decía algo como esto: "Sí, es cierto,  tu eres salvo,  no tiene algo que ver conmigo, no te molesta que yo sea perdido...”

Por coincidencia mis preparativos estaban aproximando a su fin, y tuve que ir a buscar la bandeja en el lado habitación, donde Marie-Claude dormía tranquilamente en el sueño del justo, en la expectativa de su desayuno. Pasé adelante de ella continuando mi "conversación", pero tomado por mi diálogo, nada me interpelé. Me apoderé de la bandeja, dado la vuelta, evité de nuevo la cama sin darme cuenta de nada, y, al tiempo específico que salí de la habitación, mientras yo estaba ya dando la espalda a ella, de repente tomé conciencia que Marie-Claude estaba durmiendo y que no era por lo tanto con ella que yo estaba charlando. En el momento mismo, entendí que yo estaba caído en la trampa de conversar con adivine quién: Este espíritu de la hipnosis. Esto había sido una tal falsedad, que me había creído yo mismo, haciendo el reproche a Marie-Claude, de lo que ella fue salvada y yo no. El diálogo había sido tan insidioso, que me había creído hablando y ella a responderme. Movido como por una ira profunda, exactamente como una forma de odio en contra de este espíritu inmundo, con toda la autoridad de Dios, me dirigí entonces a este espíritu en estos términos: "Al nombre de Jesús, tu as elegido tu campamento, yo he elegido el mío."

Sin que me fuera esperando a cualquier cosa, al nivel de mi hombro derecho, tuve entonces la visión de un gran par de tijeras que cortaban, con facilidad desconcertante, una cuerda gorda, como un amarre de barco y la discusión puso fin. Desde entonces nunca fue Sebastian otra vez los mismos síntomas y Marie-Claude, quien sucedió a menudo en dejarse influir también, incluso y especialmente en nuestros momentos más íntimos, no vivió nunca estas dificultades sorprendentes.

¿Quizás usted me dirá, pero esto no fue puesto por la Cruz? Es cierto que a primera vista, no! Yo había evidentemente sido lavado de esta pecado como de los otros en el momento de mi conversión y cada vez que tuve esta visión, me había de nuevo arrepentido, aunque innecesariamente probablemente. Yo no podría decir que había sido victorioso en mis acciones, como al no haber sabido hacer la relación de causa a efecto, durante una posible tentación ante de esta clase de pecado bajo otra forma. El Señor me había probablemente hecho ganador con mi consentimiento como veremos la importancia posteriormente, pero yo no era todavía suficientemente consciente de todo el proceso para percibir todos los detalles. Este espíritu residía allí por consiguiente únicamente por los lazos del pasado, pero no tenía control sobre mi vida. Estaba allí en mi camino, como este guijarro en forma de Camembert que hemos visto en el capítulo ocho. Me había entonces basta para tomar autoridad en nombre de Jesús en el momento que el Espíritu Santo me había guiado a hacer lo, para que se fue, se aparta de mi camino.

Es obvio que Dios había utilizado por primera vez, una situación de la que yo había sido ganado, incluso si no me había dado cuenta en el tiempo. Si había empezado a decirme cosas muy complicadas, yo no habría probablemente entendido todo a la vez y me habría caído en culpabilidad. Yo habría pensado que el Señor me hizo que reprende, viendo entonces sólo yo en mis errores y no éste que me había conducido a ellas. Como me sucedía a veces desde mi conversión, yo había utilizado mis fuerzas para luchar contra mis tentaciones, en lugar del tentador. Yo habría confundido el hombre que era, con el espíritu que lo dominaba.

Es cierto que somos responsables enteramente de nuestro pecado, pero más participaremos a hacer Jesús ganador del cierre de las puertas de nuestra *carne* al tentador, menos Esté último podrá tirarnos en sus trampas. ¿Vamos a buscar tortas bonitas y muy tentadoras en una pastelería que la cortina de hierro es cerrado? ¡No! El letrero pastelería no nos interesa más.

Dios usó así lo que Él sabía que pude entender, lo que hace hincapié claramente además en la soberanía de Dios y la naturaleza insignificantes de estas escrituras. Muchos de hecho se darán cuenta nunca de lo que leen en este libro, aunque el mecanismo descrito se produce sin su conocimiento en su alma y su espíritu. No hay nada excepcional por lo tanto en esta situación, y sobre todo no de hacer de eso una doctrina. Antes de seguir adelante, me gustaría recordarles a cada uno, que yo no soy diferente de cualquier otro cristiano que avanza en la santificación. Tal vez se me necesitó más que en otros de las santas revelaciones de Dios sobre este "mecanismo concreto" de la construcción de nuestra alma, para que acepto para seguir Dios. Sé que muchos no se hacen de rogar, como fue mi caso, para avanzar según Dios. Por todos éstos, todas estas explicaciones aparecerán a ellos muy ciertamente complicadas e innecesarias. Estoy totalmente de acuerdo con ellos. Sé de hecho, que Dios es soberano, y que conducirá SIEMPRE al verdadero arrepentimiento y verdadera liberación éste que quiere seguir Lo con sinceridad y verdad, aunque no tenga todo entendimiento de lo que ocurre en él, en su alma. El Señor hizo sin embargo para mí, como se que quiere hacer para cada uno de nosotros, si permitimos a él de hacer en el arrepentimiento de nuestros pecados. Él quiere que discernamos correctamente nuestros errores para arrepentir nos de éstas, que no le reproduzcamos y que adelantemos de día en día hacia la estatura perfecta de Cristo. ¿Acaso no somos sacerdotes para Dios, su Padre, como ya lo leímos en (Apocalipsis 1-5/6)?

Es por esta razón que Dios no quiere dejar nos en la oscuridad sobre el reino espiritual. Dije así al principio de este capítulo, previamente a esta situación habíamos vivido en comunión con el Espíritu Santo, experiencias que habían preparado nosotros para este combate. Si no hablo a usted de éstas en el orden, es porque uno de estas experiencias luego tuvo que tocar nuestro entendimiento sobre todos estos lazos del pasado, de los cuales Jesús quiere hacernos ganador con el fin de permitirnos cumplir la voluntad de Dios nuestro padre.

Una vez más, habíamos sin embargo sido victoriosos según las reglas de Dios, sin saber realmente el motivo de nuestra marcha. Son por tales circunstancias, que podemos ver claramente todo el Amor que Dios tiene para cada uno de nosotros y el "tacto" que Él pone a "desglosar" nuestro antiguo edificio, si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo en esta milagrosa marcha. Nadie se le escapa, porque Dios nos Ama a todos un mismo Amor. Algunos se darán cuenta perfectamente, otros apenas y todavía otros, no en absoluto.  

Yo no quería sobre todo dar interpretación a esta toma de conciencia en nuestro favor, Marie-Claude y yo, porque Dios conoce cada uno y lo que es bueno para él. Es así que al principio de nuestra conversión nos habíamos estado muy bien enmarcados por otros cristianos que nos habían enseñado los fundamentos del combate espiritual en nombre de Jesús. Con respecto a algunas partes de nuestra vida como los sufrimientos benignos, por lo tanto, habíamos empezado a implementar este tipo de oración con fe, sin caer por lo tanto en el extremo de no cuidarse. Habíamos asistido ya a varias curaciones divinas, y nuestra fe había crecido rápidamente en este ámbito. Dios veía por lo tanto, nuestro corazón y también sabía a que él nos estaba preparándose en sus caminos.

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Sin duda se acuerda usted de este "Monseñor" que habíamos ido a ver como para una liberación del hechizo, así como los eventos que siguieron estas visitas.

Es obvio que esto había marcado nosotros, pero nuestra conversión estaba pasada por encima de estas molestias y casi un año y medio más tarde y una vida llena de giros y vueltas, nos habíamos olvidado completamente ciertas relaciones que Dios iba a revelarnos. En este momento yo había de nuevo encontrado un trabajo interino en gabinete de estudios, mientras que Marie-Claude había retirado unos meses después de nuestra conversión. Su salud había mejorado mucho en general, pero una noche, a mi regreso del trabajo, que la encontré de nuevo guardando la cama. Ella sufrió de todas partes y parecía febril. Nos pusimos así juntos ante Dios en oración en este sujeto y esperamos en eso, una respuesta de su parte. Ésta no se hizo esperar mucho tiempo lo parece a mí, porque el Señor me dio de ver el combate que yo libraba espiritualmente en la oración. En el marco de una puerta con dos ventalles que la parte superior estaba abierta en un espacio oscuro, dos pequeños ojos rasgados de una cara gris con una piel  hinchada reía en mis narices. La puerta de una anchura normal, estaba sin embargo demasiado limitada para permitir el paso tanto del “personaje” que de su propia "cara", pero se quedó allí como maestro. Al lado de esta pequeña puerta oscura, otra puerta grande era abierta sobre un paisaje de tierra rojiza, pedregosa, quemado por el sol y al lado una especie de talud de piedra angulosa. En mi oración, aunque yo estaba dando y dando de nuevo la orden esta cara sarcástica a retirarse, a nombre de Jesús, ella continuaba a desafiarme y sucedía nada. Una vez, dos veces, tres veces: nada! Esta cosa rara continuaba a reírse de mí. Una forma de cólera similar a la que he hablado usted en relación con la hipnosis entonces apoderó de mí, y con toda la autoridad que Dios me dio, ordenó a esta mirada a retirarse.

La pequeña puerta se oscurece completamente y vi en la puerta soleada, el trasero tren de un elefante que se fuera. Apenas había hecho unos pasos, que dio la vuelta sin embargo y de nuevo se burla de mí a través de la pequeña puerta. Reanudé inmediatamente autoridad en nombre de Jesús, y mucho más rápidamente lo vi partir de nuevo por la grande puerta, luego más nada.

Marie-Claude se encontró inmediatamente mucho mejor y creímos haber obtenido “Victoria”, sin demasiado entender sin embargo. Sin aún permanecer ambos sobre la lucha que había librado, en esta primera noche, permanecimos allí.

Al día siguiente, todavía en mi regreso del trabajo, otra vez encontré a Marie-Claude en la misma situación. Reanudé así a rezar, pero sin embargo  sin contar con la necesitad de librar el mismo combate como el día anterior. Apenas comencé a orar, que de nuevo esta visión de mi lucha llegó a mí. Recé por lo tanto, una vez más en nombre de Jesús y mucho más rápido que vi el mismo elefante que a la noche anterior, irse por la puerta soleada. Fui menos sorprendido por el resultado esta segunda vez, también fui a mejor percibir y retener los detalles que estaban en la grande puerta.

Mi oración terminada, comencé a explicar los detalles de esta visión a Marie-Claude, que una vez mas fue mejor. Yo describí a ella todo debidamente en el mismo orden que lo hice aquí, y cuando llegué al final de la explicación de la gran puerta, para especificar a ella todos los detalles, en el lado derecho, expliqué a ella este anguloso “talud” de piedras. Busqué un ejemplo concreto para perfeccionar mi descripción, y le dije que era... ¡Oh! ¡Allí! Antes de que haya tenido tiempo para hablar, yo había hecho todos los acercamientos. Era: Como en Egipto. Era en realidad como yo había querido decir a ella, la base de una pirámide.

Recordé entonces de un plato adornado, que este "Monseñor" tenía más allá de su escritorio y que representaba en varios colores, estos famosos ojos irónicos que se rieron en mis narices. Nos recordamos también las palabras, al sujeto de esta famosa mezcla con que él nos había dado para incensar la casa desde el sótano hasta el ático, y que quemaba tanto difícilmente sobre brasas ardientes. Él nos había dicho que debía que ir a buscar esta preciada mercancía: en Egipto!

Después de haber hecho la relación con la textura de este producto, entendimos que sólo se podría ser del estiércol de elefante mezclado con hierbas aromáticas, y la "deidad" a la que él envió sus solicitudes fue probablemente uno de estos tantos numerosos dioses egipcios, que se encuentran en realidad únicamente de las deidades y magia del enemigo.

De hecho nunca olvidamos que tiene sólo un camino que conduce a Dios y no treinta y seis, ni siquiera dos (Juan 14-6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.//

A través de este hombre, por lo tanto habíamos pidió ayuda a alguien más sólo a Dios. En esto no hay cincuenta soluciones: Vamos a Dios o nos fuimos a Satanás. Jesús mismo ha dicho, nadie viene al Padre QUE POR MÍ. Por lo tanto, nos estábamos puestos un poco más nosotros mismos bajo el control único de Satanás. Es cierto que desde nuestra conversión, Marie-Claude iba de mejor en mejor. No puedo decir a usted ahora sin temor a equivocarme, que entre el tiempo donde habíamos ido a ver a este hombre y nuestra conversión, si había sido verdaderamente mejor o si su salud se mantuvo estacionaria. Sin embargo puedo asegurarles todavía una vez sin temor de hacer error: Satanás esta nunca dividido contra sí misma, porque para Él lo que importa no es hacer morir el cuerpo, sino más bien nuestra alma. Estábamos así caído uno y el otro en un pecado de idolatría, que daba mucho más derechos a Satanás, que éste había sido cometido contra la fe de la persona interesada. No olvidemos el primero de todos los mandamientos en (Éxodo 20-2/3): Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí. //

En este caso, éramos dos personas interesadas, Marie-Claude y yo. Estos encuentros con este "Monseñor", me habían parecido bien algo ridículo y estrafalarias por mi parte, pero no iban sin embargo contra mi fe en Dios, visto que yo creía que no existía. Por lo tanto había sido para mí un pecado banal, sin duda incluso de menos importancia que muchos otros de la época. Un pecado cuyo yo describía a usted el tipo como una amarre dejada a la discreción de las oleajes.

En cambio, esto no había sido el caso por Marie-Claude que había recibido la enseñanza de su abuela de hablar a Jesús, P109 y siempre lo ponía en práctica. Ciertamente no era para ella como por muchos que lo viven en un carismático entornos ese diálogo “con” Jesús, sin embargo se dirigida “a” Él, en todas sus oraciones. Ella ciertamente no creía oír lo que Jesús esperaba de ella, no estaba segura de que Jesús puede oírla, pero sin embargo eso no impedía Jesús de escucharla, amarla y siempre mantener sus promesas contenidas en la palabra de Dios. Su pecado de ir hacia ese "Monseñor", se llamado pecado al igual que el mío, pero, a diferencia de mí, había caído a causa de su fe, en este contexto de rebajarse, dar razón al "pecado" por ir a ver a este hombre

Si pongo una vez más la palabra pecado entre comillas, es que cada uno haga bien la diferencia en la manera de cometer pecado. Ella también no reconocía más el pecado como muchos de nosotros han sentido cuando éramos niños, pero era absolutamente igual. Debido a sus condiciones de mala salud, debido a su sufrimiento, debido al atolladero que vivíamos, había consentido a éste. Ella había ido contra su fe y las enseñanzas de Dios.

No somos conscientes, cuánto es fácil a nosotros caer en las trampas del enemigo. ¡Oh! Por supuesto, teje sus redes a lo largo de nuestras vidas, generalmente, sin que nos demos cuenta perfectamente.  Dios nos defenderá sólo si aceptamos de seguir Le y reservamos a Él  el todo primer lugar, en todo momento en todos los lugares y en todas las circunstancias. Jesús nos abrí un camino hacia nuestro Padre, sepamos tomar lo y también retener lo. A pesar de la penitencia que hemos tenido sobre este tema, en el momento de nuestra conversión, nos arrepentimos una segunda vez.

Tal vez no teníamos motivos para hacerlo, porque el arrepentimiento es un arrepentimiento, pero no creo que el Señor tuvo en cuenta a nos. ¿Además, teníamos a este momento el conocimiento de eso? No puedo decir lo, como no puedo decir cuando, fuimos ganadores de la tentación de volver a tales prácticas. Una vez más en nuestra ignorancia Dios había ciertamente muy bien hecho las cosas, y nos había hecho ganador según sus reglas, incluso si tuvimos entonces fallamos a reconocerlas.

Que nadie se engaña, el cristiano bautizado del Espíritu Santo, es tan parecido a la merced de este tipo de engaño del enemigo. Por supuesto, el Espíritu Santo intentará a cualquier precio para evitar eso a él, pero si él no escucha y en la adversidad prefiere la tentación de seguir su carne en lugar del Espíritu de Dios, será mucho más condenable.

El vínculo tejido por el enemigo, será que más fuerte y tal vez aún más incomprensible para éste que lo sufrirá, pero mientras no se arrepentirá, caerá en otras trampas más graves. Es por esta razón que el riesgo de seguir su propia carne es mucho más peligroso y da más derechos al enemigo, para éste que es bautizado del Espíritu Santo, que para éste que no está. Cuando dos clanes se libran una guerra, uno se viste de un uniforme, el otro un otro. Si uno o el otro encuentran un “civil”, excepto quizás en algunas guerras étnicas que vemos tan a menudo hoy en día, nadie le molestará. ¿Si este mismo civil se viste de uno uniforme de uno de los clanes, el otro clan no le reconocerá? ¿No librará la guerra sin piedad a éste? Para nosotros, estamos armados y el enemigo tiene solamente una posibilidad desde que Jesús dio su vida por el perdón de nuestros pecados, no es que nos robe nuestra arma, eso significaría que puede entrar allí donde estamos, pero es que la demos a Él por nuestra propia voluntad donde se aloja, en el pecado, en la ofensa a Dios. ¿Cuando somos militares, si hacemos eso mientras estamos en guerra, tendremos la bienvenida por nuestros superiores? Si no vamos por el pelotón de fusilamiento, podremos considerar nos mucho feliz. Jesús pagó de su sangre para el perdón de los pecados de que nos arrepentimos, entonces probablemente podremos arrepentir nos de haber dado nuestra arma como cualquier otro pecado, pero mientras no tendremos nuestro arrepentimiento a la Cruz, permaneceremos prisioneros del pecado que reproduciremos.

Las reglas son las reglas, si nosotros no luchamos según las reglas que imponemos a menudo a de los más jóvenes que nosotros en la fe, no estemos sorprendidos al ser derrotado. El enemigo no tendrá el derecho de tomar nuestras vidas, aunque..., pero nos habrá llevado preso en este parte de nuestra vida. Para su alegría en su tiempo, habrá trenzado este enlace suficiente largo para que sigamos a considerarnos libres, pero como hemos dicho aquí hay algunas páginas, en el momento apropiado para Él, tirará sobre la "cuerda" y nos pondrá en el suelo. Esperará por reír a gusto, que seamos perfectamente rodado en el barro, y si Él lo puede, que muchos sufran lesiones graves.

No esperemos esto, dejemos el Espíritu Santo guiar nos en la bendición, la liberación de nuestra alma de todos estos espíritus que atormentan ella. Para esto quedamos verdaderos, para que el Espíritu de verdad puede hacernos conscientes de que no está el único tratando de conducir nos. Si avanzamos según Él, procederemos conforme a la ley de Jehová con alegría y verdad y esa verdad que nos hará aún más libre.

Hicimos sólo esa dirección el tema de estos lazos en este libro, porque muchos otros que posteriormente utilizaremos como ejemplo ante la comprensión real de esta dimensión. Que se sea actuado de enlaces o simples pecados, entonces serán tratados de la misma manera a la Cruz. Lo importante es saber que mientras el enemigo nos mantiene tan poco que sea, tratará de aprovechar para entrenar a nosotros con Él. Por lo tanto, es esencial que nuestra voluntad sea totalmente a Dios, para descubrir la menor pizca que podemos aún dejar al enemigo en nosotros. Vamos entonces a correr hacia la verdadera bendición de Dios para ser llamados hijos de Dios hasta poder algún día amar a nuestros enemigos y bendecir los que nos maldicen a y nos persiguen!

Que Dios nos bendiga! Y a él sea toda la gloria!

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