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EL EFECTO BUMERAN

CAPÍTULO 5


¿Era yo adulto?



Si me estoy parado a este periodo para abordar a este nuevo capítulo,  está porque me parece que fue a este momento que comencé a entrar en la fase adulta.

Como cada uno, sin embargo, más a menudo yo iba a sufrir mi vida que iba a controlarla. Yo Iba a dejar detrás de me todo el potencial adquirido en la infancia y en la adolescencia, para poner lo en aplicación.   

¿Era yo adulto? ¿Un día me volvió adulto? Yo iba sin embargo representar el papel y a asumir las responsabilidades. Aunque hube percibido un muy bueno salario durante varios años, llegué al ejército como la mayoría llegaba allí, es decir, pelado.

¡Me habría mucho gustado ser en los comandos paracaidistas, mucho marchar, correr, por fin vivir! Acuérdese de mi insaciable necesidad de vivir cuando era niño, hasta el punto que para  mí dormir era igual a morir. ¡Y bien no! Se me había destinado en un regimiento del “Tren” a Montlhéry, es decir, en los transportes de tropa o materiales, con camiones asmáticos. Si sólo habían podido circular a más de ciento cincuenta kilómetros por hora, como yo podía hacerlo en las pendientes con mi vieja “Aronde” (Automóvil Simca de los años de 1950)… Si aún habríamos hecho grandes marchas o cosas útilmente gloriosas… ¡Pero no! ¡Nada de todo eso! Entonces, como yo no podía dar en el útil, hice en el nocivo.

Yo tenía la imagen de algunos falsos permisos de Gilbert, mío cuñado, algunas “hazañas” del mismo estilo de Jean-Claude, hice pues peor que ellos. Desde la mía llegada, empecé de ser contestatario. ¡Oh! No delante de los suboficiales, pero por superchería, gozaba de hacer el contrario del reglamento. Hice así tan bien escaparme varias veces a la semana, que me hice poner en descanso en habitación por un amigo de la enfermería. Durante estas horas de “descanso”, en las narices de mi subteniente que no estaba víctima, yo iba casi cada día, hacer muy largos entrenamientos de carrera a campo traviesa o de bici, que me conducían a menudo hasta al borde de la pista de carrera automovilística. A la hora del informe, mi distinguido subteniente se encolerizaba mucho,  me prometiendo a menudo, de cogerme con las manos en la masa, pero yo escapaba siempre in extremis a sus intervenciones. Según mis test psicotécnicos y de las necesidades en suboficiales en mi regimiento definitivo, él no pudo mismo tener el placer de prohibir me a eso grado, aunque me hizo saber que me hube tomado la nota la más baja que era permiso a él de hacer.

Mis fanfarronadas no tenían limites cuyo yo era estúpidamente orgulloso. Yo era tanto mas así que después de haber sido nombrado al grado de sargento de caballería, a saber sargento, fui trasladado al cuartel Reuilly en Paris, en un regimiento de servicio postal militar, como responsable en segundo del servicio del garaje. Es en este regimiento que viví además, mí sola entera fin de semana en los cuarteles militar, de toda la duración del mío servicio. Debe decirse que al final de la semana anterior, había sugerido a mi comandante en jefe que me negó mi permiso, que me iré con o sin su aprobación. No apreció realmente que pusiera en práctica mis palabras, y aunque él no me había prometido nada en retorno, me dio todavía un regalo de diez días de parada simple, para ausencia ilegal un día de grandes maniobras.

Mi insumisión y mis fanfarronadas podían conducirme en un extremo como en otro. Es así que mientras mi estancia en este cuartel, preparé una emboscada que considero todavía hoy haber sido justificada, en contra de mi sargento del garaje é su homólogo de las cocinas. Uno se servía de las piezas del ejército para mantener su vehículo personal y a menudo esos de sus amigos, igual que el otro hacia casi abiertamente comercio de los productos alimenticios, en detrimento de la comida de los soldados.

La emboscada que tendí a ellos entonces, fracasó después de este famoso permiso que no está permitido que he venido a hablar contigo y quizás también al hecho de que había hablado demasiado sobre mis intenciones, entonces esa persona tenía interés de que el caso se ruido en las instancias superiores. Por lo tanto me trasladaran por medida de "disciplina" en un cuartel del OTAN en Fontainebleau. Un palacio, un sueño, una vida en un castillo... Sin demasiado extenderme sobre detalles que no tienen nada de muy glorioso, celebré la “quilla”, el mismo día y con todos mis amigos americanos, que celebraban su salida de Francia, el 28 de febrero de 1967. ¡¡oh! ¡Nuestra cabeza al día siguiente!

Debo sin embargo  especificar para que no se equivoca, que detrás de este velo, este artificio de mí mismo, había el cuyo un autor quien me gustó mucho decía: : "Se encontramos solo" de Jacques Brel. A menudo fue éste, aunque tenía siempre la actitud opuesta. Solo, en alguna parte de mi corazón, lo era, aunque yo pretendía probarme el contrario por esta forma de remolino que vivía para convencerme de que existía.

Con el final de mi servicio militar, esta soledad interior que también se hizo más pesado, porque me llevó de vuelta a mi trabajo de factor en la oficina donde lo había dejado.

Si me integré un poco mejor esta segunda vez, no estuvo sin embargo debido a la mejora del ambiente, pero bien más debido a mi deplorable adaptación a las depravaciones de este mundo. Por desgracia es a menudo la progresión de muchos.

Desde que comencé a escribir, me interrogaba a veces, porqué aún no le hablaba de Michel, a mi mejor amigo de la infancia. Tenía algunos años menos de mi, pero fue sin embargo a menudo una referencia para mí, como pudo ser igualmente el mío hermano. Tuvo sin embargo una profunda diferencia entre esos dos tipos de referencias. Creo que siempre elegí de seguir las malas imágenes que podía darme Jean-Claude, mismo si tenía como cada uno, muchas buenas, en cuanto a Michel, no creo que representaba muchas direcciones malas en su sinceridad aún infantil. Creo que vivía una sana fe en Cristo, al menos durante el período dónde nos conocemos lo más,  y en mi opinión, esto explica todo. En la primavera de 1967, mientras que no nos encontramos ya más mucho, iba a ser sin saberlo, a la origina del viraje que iba entonces a tomar mi vida.

Tenía un primo más viejo que él de una decena de años, que vivía en París. En su adolescencia, este primo Guy, varias veces vino a pasar unos días de vacaciones a su tío y tía, nuestros vecinos carniceros. Él entonces había empezado a hacer rallyes por carreteras con un coche Peugeot 403 convertible, y luego se convirtió en un piloto profesional en la  escudería NSU. Él también fue originalmente sin duda un poco de mi pasión por las carreras automovilísticas, que fue creciendo durante varios años. Si busco un poco en mí, esta pasión debería ser embrionario desde 1960, el año donde tuvimos la oportunidad de ir por la primera vez en las 24 horas de le Mans con papá. Yo estaba ido a su casa un par de veces para encontrar le, pero él era siempre de aquí para allá. Su esposa le hizo parte de mi visita, y nos quedamos allí. No me atrevía demasiado llamar le, por miedo a parecer inoportuno, pero durante el mes de junio de 67, que lo llamé otra vez al azar. Lo que no fue mi sorpresa cuando me hizo parte de un anuncio que dos de sus amigos habían hecho publicar en la revista "Escape" reclamando un piloto, y que propuso a mí para ir a verlos en Rennes, de parte de él. No me lo pensé a dos veces, no fui a trabajar ese día y tomó la dirección de Rennes, el  corazón lleno de alegría. Fui muy bien recibido por ambos carroceros de profesión, que habían establecido un pequeño escudería de carreras. La fórmula 3 estaba entonces en sus primeros balbuceos. Ya habían corrido los anteriores años y se fueron cada uno reconstruido su coche ese año. Me ofrecieron por lo tanto poner a mi disposición su primer logro y después de recibir mi licencia, empezar de correr el 15 de julio en le Mans. No siendo totalmente ignorante del trabajo de carrocero, debido a la reparación de la Panhard, entre otras cosas, me tomaban como aprendiz con ellos, lo que permite considerar un equipo cohesivo.

Cierto que me sería mejor visto en un coche cubierto que en este pequeño cigarro verde, pero mercado cerrado! Yo era sólo a tres meses de la mía mayoría de edad, veintiuno años en este época,  no sería así un problema, pensaba, que una formalidad ante mis padres para obtener su autorización necesaria para la solicitud de ficha.

Creo que lo pequeño coche Dauphine que yo había bien mejorado unos meses antes con un motor de 1093 cm3, no fue a toda pastilla, pero volando. Según mi costumbre y también las palabras de un amigo de Lyon, ella debía ir, el pie en el faro derecho. Yo estaba convencido entonces, de que todo iba a seguir, aunque eso me parecí tan inesperado. Como si la cosa era demasiado buena para ser verdad.

Por lo tanto inmediatamente retorné en París, di mi renuncia al oficio de correo y llegó bastante tarde en la noche en casa de mis padres. Al momento donde he cruzado el umbral de la casa, se cayó todo mi entusiasmo: no había pensado cómo presentar a ellos la cosa...

Debe decirse de antemano, para aquellos que no vivieron esos años allí, o de demasiado lejos para recordarse que las temporadas de fórmula 1 sesenta y seis, pero especialmente sesenta y siete fueron marcados por la desaparición de tantos pilotos, que la opinión pública empezó a conmoverse. Llegué por lo tanto a mis padres, a la noche, anunciar a ellos que debía salir de una situación estable en la que yo mismo había tomado parte hacía casi siete años para entrar en lo desconocido y lo más importante, de arriesgar mi vida cada día: entienda que no fui muy orgulloso en este momento! Sin duda a mi costumbre, mantuve una  actitud desenvuelta y sonriente, pero creo recordarme que mis explicaciones no fueron mucho más lejos que un lamentable balbuceo.

Después de un tiempo de reflexión, un muy pequeño tiempo, habiendo muy bien ellos mismo la relación del escalafón directo fórmula 3, formula 1, me hicieron comprender que querían bien todo para mí, absolutamente todo, excepto tener mi muerte sobre su  conciencia. Seguro que habían muy extensamente anticipado una carrera que habría quizás nunca existido, pero era irrevocablemente: Por hacer mi solicitud de ficha, esperaré hasta mi mayoría de edad.  

Sin duda fue la segunda ducha de mi vida después de aquélla  de este pequeño cura con nariz pellizcada. Como la primera vez me quedé sin fuerza, ni siquiera decirlo a mis amigos para un día de mi deserción. Debido a mi prisa excesiva, no tenía más trabajo, voló mi entusiasmo por un momento, y me encontré frente a las duras realidades de la vida. Me parece que hasta este día, había vivido como pendiente inconsciente e inesperada de esta suerte, pero mientras que la había dejado pase: ¿Que me quedaba como esperanza? ¡Nada!

En mi pueblo yo afortunadamente tenía una novia cuyos padres restauraban sillas con paja y de rejilla. Yo me aferré un poco a ellos, que eran muy bonitos y ayudé ellos en sus tareas para pasarme el tiempo. Mis padres no me abandoné tampoco y yo hice así la mampostería para ellos, mecánica para otros, un poco de bici, algunas carreras, en una palabra, nada lo suficiente para dar una motivación concreta. Yo  busqué  bien un trabajo de escritorio, pensando que mi experiencia estaba útil, pero yo no tenía ningún instrucción realmente eficaces.

Fue en este tiempo que oí acerca de cursos de formación profesional para adultos, para aquéllos pasé la prueba durante el cual se me propuso un cursillo de Ajustador mecánico. Esta sola palabra de "mecánico", en el momento fue suficiente para ocultar a mis ojos, todas las demás características adjunta a esta formación. Una cosa me saltó sin embargo a la vista, la posibilidad de un curso de primer grado seguido de uno del segundo grado y después lo tercero. Mi pregunta en esta carrera tuvo una respuesta bastante negativa, pero no tenia prohibiciones reales, si no de un intervalo de menos de un año entre dos cursillos. El nivel alcanzado fue casi igual a título de enseñanza secundaria más dos años, si tenía que ir hasta el final. Sabía que para conseguir el compromiso sería severo, pero así como lo más grande de los viajes comienza siempre por un primer paso, acepté este primer cursillo. A partir de este momento, aunque yo tenía sólo educación secundaria tan miserable, tenía dos esperanzas, dos objetivos anclados en mí, que eran en realidad sólo uno:

(1) Seré diseñador industrial proyectista.

(2) Como yo no había podido hacer carreras, cuando tuve la oportunidad, yo les pagaré yo mismo.


Desde entonces, fue para mí como mi proyecto de hacer ciento cuatro veinte kilómetros en bicicleta, a un poco más de catorce años. Tuve la firme esperanza en eso, la fe. Y Dios lo permite.

Una sorpresa me esperaba sin embargo, porque cuando yo mismo comprendí lo que era la profesión de ajustador mecánico, realmente tuve la impresión de estar caído en una emboscada. Yo había retenido sólo la palabra mecánico, pero habría hecho mejor para conservar ajustador. Era sin duda mejor que simple ajustador, porque el cursillo fue más completo con muchas diferentes máquinas herramienta, pero como para mí, mecánico significaba mecánico automóvil, yo tenía todo falso. Los dados estaban lanzados, era demasiado tarde para volver hacia atrás, estuve así ocho meses en el centro de FPA de Orléans Olivet para esta formación.

Me mejoraba también en otros ámbitos, ya que al volante conducía cada vez más rápidamente, en técnicas de pilotaje que se afinaban. La reglamentación de velocidad no estaba aún en vigor, sino no iba a tardar en pasarlo a ser. Yo tomaba las carreteras para una pista de velocidad y respetaba todas las normas de seguridad, excepto por supuesto las limitaciones de velocidad. Me imaginaba además, que todo el mundo estaba como yo, y esto me he ganado obviamente algunos contratiempos. Gracias a Dios nunca tuve accidentes muy graves hasta el punto que haya muertos.

Igualmente yo iba cada vez más a los bailes del sábado a noche, para buscar la buena “fortuna”. Se no hablaba todavía demasiado de los cabarets o club nocturnos en mi región. Por mi parte no tardé en encontrarla la buena suerte, pero eso iba a ser el principio de un largo calvario de diecisiete años para mí y para ella, sin olvidar los más desafortunados, nos dos hijos que nacieron de nuestra unión.

Ella estaba empleada en la misma empresa que mis padres, y poco tiempo ante nuestro primero encontró, la había divisado llegando a la estación después de su trabajo. Cierto que no me había dejado indiferente, sino nada se estaría tramado entre nosotros, si no la había encontrado unos días más tarde, al baile de los Reyes, en este inicio de año sesenta y ocho. Simpatizamos inmediatamente y fuimos un poco más lejos igual que rápido, pero hasta aquí, tenía nada de anormal para lo que viví en este tiempo. Hacia el inicio de abril, pienso, me anunció que era embarazada. No dije entonces “Aleluya”, porque a esta época, nunca se me ha ocurrido esta idea, pero fui feliz. Yo iba a tener un niño y, en alguna parte, era un maravilloso regalo después de mis paperas que había cogido unos años antes. Yo estaba absolutamente no desencantado de dejar el celibato, y tomé este feliz suceso con bonhomía, convencido que yo necesitaba tales circunstancias para decidirme sobre una u otra de mis conquistas, eso es todo. El destino era caído sobre “Annette”, la fecha del casamiento fue así parado inmediatamente o casi.

Algunas semanas pasaron en este sereno ambiente, durante las cuales hice el conocimiento de mi futura familia política y algunas de sus amigas cuyo una de mi pueblo, a la boda de la cuál fuimos invitados. A la cena Annette se tomó de náuseas. Yo había visto ya a mi hermana dos veces embarazada y mi cuñada una vez, pues no me alarmé de este pequeño molesto detalle, aunque, mal que bien, intenté ayudarla. Las horas pasaban y el ambiente se calentaba. Como cada uno Annette estaba en la alegría, cuando, súbitamente, una frenética envidia de saltar, se arrebató de ella. Me opuse a eso a causa de su situación, sino no tomé nada en cuenta. Quise razonarla, pero continuó… A la mañana hizo un aborto espontáneo.

Para mí, fue un choque severo, una introversión. Inmediatamente me di cuenta de que había estado muy enamorado físicamente, pero no la quería absolutamente de un amor verdadero y sincero para vivir y construir la vida con ella. De hecho teníamos ningún punto en común, ninguna aspiración común, esto no era posible: Yo necesitaba romper! Yo siempre había temido el sufrimiento de los demás, y allí, más que para quedar un cara a cara, para informarla de mis intenciones, por cobardía, para no ser confrontado con sus acusaciones, entonces cometí el error de escribir mi decisión. Unas noches después, llegó a casa con lágrimas, visiblemente desesperada. Yo estaba ya muy débil ante su confusión cuando mi familia interpretando mi actitud hacia ella como una simple desilusión, una simple falta de perdón, pensando hacer bien, se unió a su posición.

Esta chica cuyo padre era alcohólico a muy alto nivel, tenía padres envejecidos y casi indigentes. Vivía con ellos en una casa que tenía aspecto de tugurios en el informe de su entorno inmediato. Ciertamente tuve remordimiento para nosotros dos, pero debido a su vida de rechazo, esta desgracia diaria que vivió desde muchos años, yo sentí que no tenía el derecho de rechazarla más lejos. Creí entonces que si la dejé, teniendo en cuenta de la imagen que tenía de los hombres a través de su padre, ella no se repondrá. No pude entonces me permitirlo, y en la desesperación, como por sacrificio, me dejo combar, digo que sí. Éramos a un mes del 22 de junio de 1968.

Durante las cuatro semanas que nos separaban del fatídico día, pensé que iba a ocurrir un cambio. ¿Esto no era posible, ya que algo sucedería? Un terremoto, ¿qué sé yo? Según pasaba el tiempo, más me encontré atrapada, creció más mi ansiedad, pero no pasó nada. Nada, sino este día fatídico inexorablemente se acercaba... Y aconteció!

Para mí fue "El día lo más largo", como en la película del  mismo nombre, un día que no se terminó nunca. Un día sin sol! Una noche sin luna! A pesar de las sonrisas que yo intenté hacer con respecto a cada uno por fin de no estropear la alegría a ellos, angustia estaba en lo más profundo de mi corazón, implacable, inexorable...

Luego hubo un día siguiente, y después, a los dos días...

Ayudó con todas estas buenas ideas «del mayo de 1968», me las arreglé para convencerme de que me será suficiente ser conciliador y lleno de buena voluntad para alcanzar la felicidad. Cierto que yo no conocía la palabra de sabiduría que habría podido obtener en la lectura de la Santa Biblia (1 Corintios 13 - 1): Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.//

Yo estaba con toda mi buena voluntad humana, este metal, este címbalo que retiñe. Puse diecisiete años antes de capitular, diecisiete años de sufrimiento para uno y otro. Diecisiete años para ver a dónde conduce la buena voluntad del hombre que se confía en el hombre, en él mismo. Es en su vanidad humana que se cree evolucionado.

Todo no iba a ser obviamente tan negativo, como la declaración del fallo final que yo estoy describiendo, porque nos metimos un montón de buena voluntad de parte y otra. ¡Sólo ya está! Cuando uno estaba haciendo un esfuerzo en el sentido de que pensó bueno para el otro, el otro NUNCA recibía como bueno para él.

¿Sin duda Annette me querría? ¿Sin duda la volví extremadamente infeliz por mi comportamiento, por su incomprensión de yo y tal vez de ella misma? Creo que en cualquier caso, ella culpabilizó a menudo, pensando que no estaba a la altura. ¡Oh! A la altura, al igual que yo, no arriesgaba de estar a la altura, y lo comprendo aun mucho mejor hoy que ayer. No quise rechazarla, pensando que no podría reponerse de eso, que definitivamente rechazará a los hombres, debido a la imagen tenía en el momento de su padre. Era verdadero según un razonamiento humano, porque sujetos de complejos, ella tenía y tenía todavía, pero les aseguro en su lugar que yo habría tenido sin duda más que ella. Solamente, al igual que yo, dije, ella no puso su confianza en Dios. Fue allí la nuestra más grande error, mismo quizá la única.

Que Dios la bendiga, porque creo que él quiere que nos bendiga a todos. Lo que Él no quiere, para proteger nos del orgullo, es que lo hagamos por nosotros mismos. Él lo hace por amor por nosotros, porque él es amor. Para nosotros, incluso el amor puede convertirse en una trampa, pero volveremos allí conjuntos si Dios lo quiere.

La vida continuó inexorablemente con sus buenos y sus malos lados. En las semanas que siguieron completé mi cursillo de ajustador mecánico de brillante manera y fue contratado por este motivo, como Ajustador con máquinas herramientas a treinta kilómetros de mis padres. Nos alquilamos por alojar nos, un pequeño piso amueblado en el pueblo de Condé-sur-Huisne, situado en mitad del camino entre mi trabajo y el de Annette.  Estábamos, me parece, la imagen de la pareja estándar, incluso si todas las incomprensiones recíprocas salieron rápidamente. ¿En qué joven pareja, no aparecen estas incomprensiones?

Mi salario no era de lo más fantasiosos y nuestras distracciones no eran numerosas. Hice todavía unas carreras, pero rápidamente me di cuenta que mi entrenamiento dejaba bastante que desear. Se volvió en cada vez menos compatible con mis otras motivaciones, especialmente como Annette estaba embarazada de nuevo y vivía muy difícilmente este nuevo embarazo. Al inicio de sesenta y nueve, no reanudó solicitación de ficha y renunció a esta pasión que fue derrocada por otras.

Yo estaba ajustador con maquina herramientas, pero orgulloso de serlo, porque este estaba para mí el primer escalón del podio que me conduciría al éxito. Quizás estaba un poco demasiado orgulloso y eso me jugaría unas jugarretas. Yo estaba trabajando con dos colegas, mucho más experimentados que yo, pero no me escondía de ellos, del plan de carrera que me atrajo a mí y a quien estaba trabajando sin descanso todas las fines de tardes y especialmente todas las noches. Más pasaron los meses, y inconscientemente, más percibí que el más viejo de los dos era como una amenaza para mí, pero con mi ingenuidad en aquel momento, no tomé eso por advertencia. Yo no tenía ninguna intención de interferir en la jerarquía de esta compañía, pero era lo que percibía probable como peligroso para su carrera, es decir que yo estaba el hombre para derribar.

Había seis meses que estuve trabajando en esta compañía, y aunque no era el más experto en mi trabajo, me parece que hasta entonces, no me consideraban muy mal. Este hombre, que hacía las veces de líder del equipo, comenzó un día de poner orden en el taller y por casualidad encontró una gama de perforadores a mano sirviendo más larga desde que sustituyó los perforadores para máquina. Amablemente me les propuso, y en mi ingenuidad, casi eso me halagó. Yo le consideré en esto como un jefe de la compañía, les acepté con muchas gratitud a él, sin darme cuenta de que esto fue hecho fuera de cualquier legalidad. Unos días más tarde, para una futilidad cuyo no tengo ningún memoria, me expulsaron como un desaseado, como un ladrón. Yo estaba caído en la trampa a aceptar este "regalo" envenenado, así no tenía ningún trabajo.

Unos días más tarde, Annette en baja por enfermedad y yo despedido, así que dejamos nuestra vivienda que se convirtió en inútil y costosa. Nos instalamos en la pequeña casa que había servido de taller cerca de la casa de mis padres, y que entretanto que yo había pues renovado. Esto ayudó a Annette para beneficiar de la proximidad de mis padres para el resto de su muy difícil embarazo, su madre no teniendo la salud para ayudarla y su vivienda siendo demasiado pequeña para considerar tal solución. Mis suegros fueron sin embargo afortunados en este tiempo, que se asignó a ellos por los municipales servicios, un hermoso pequeño pabellón en el cual toda la familia se atareó feliz a la mudanza. Ambos de su hermosa casita en un hermoso jardín, se regocijaron cuando se empeoró la salud de su madre. Desde que la conocía, me daba cuenta bien de que no andaba normalmente, un poco como una persona ebria, mientras que ella no bebía nada. Ella sufría  de insoportables dolor de cabeza y fue hospitalizada debido a la hipertensión excesiva, de veintiocho, treinta. El doctor nos decía sin embargo que no estaba tan enferma que daba a entender, que interpretó a comedia, que sus pérdidas de equilibrio eran sólo simulación y la necesidad de alentarla a caminar más. Nosotros que éramos jóvenes y confiados en la medicina, le creímos y con todo el respeto que teníamos para una madre, cada vez que tuvimos la oportunidad, fuimos por supuesto en este sentido, con el fin de "estimularla". En una tarde de junio sesenta y nueve, pasamos para visitarla en el hospital, pero dado su estado, no nos arriesgamos de ningún manera de proporcionar este género "de estímulo" que creíamos justos. A la mañana siguiente cuando regresamos, era fallecida de un tumor cerebral. Había exhalado, sin ni siquiera la presencia de un ser querido en su cabecera. Éramos uno y otro muy angustiada.

Ambos experimentamos profundo resentimiento sobre este hombre que obviamente conocía la situación, y que lo había ocultado a nosotros. No sé qué le había llevado a hacernos despiadado hacia esta mujer, esta mamá que amábamos mucho. Los remordimientos de nuestro error aumentaron nuestro dolor y, en particular la de Annette, pero también de mi suegro. Creo que él culpabilizó más su estado de completa dependencia alcohol para lo cual lo trataron y entonces se sintió capaz de quedarse solo en casa. Ocho o quince días más tarde, esta culpa le habiendo conducido a beber más, debíamos rendir nos a la evidencia. Annette estaba a  unas semanas del parto, incapaz de bastarse a si mismo desde mucho tiempo, una carga como la supervisión de su padre estaba imposible y decidimos poner le en casas de retiro.

La época de los dolores y del alivio estaba llegado por ella. 29 de julio de 1969, día memorable durante el cual el hombre puso el primer pie sobre la luna, y nació mi primer hijo. Su madre quiso llamarlo Samuel, su padre Igor, privilegio fue entregado a la mamá. Era un hermoso bebé bien peludo, también moreno como sus padres, que rápidamente nos acostumbramos a viajar. Quince días después de su nacimiento, ya tomaba su primera bocanada de aire fresco del mar en la playa de Portivy, cerca de Quiberon donde nos estrenábamos con mis padres su remolque apuesto nuevo, que habían comprado vacío y que habíamos equipada con mi padre.

¿A través de mi relato, quizá no percibe usted que mis actividades comenzaban a ser excesivo? Si se tuve en efecto que la instalación de esta caravana además de todos los eventos que teníamos para vivir unos meses, mudanzas, muertes, nacimiento, habría sido concebible. Desde mi despido del Ajustador trabajé sin embargo sesenta horas semanales en un puesto de preparador en Calderería y restauraba vehículos dañados, para adquirir autos recientes que no tenía los medios para comprar en buenas condiciones. En poco más de un año, yo estaba a mi segundo coche, y por el otro lado, siempre continuaba cursos por correspondencia. No necesita decir que mis días estaban repletos.

Un poco más de un año se fue transcurrido desde el lanzamiento de mi primer cursillo y según la programación que me había propuesto, en septiembre u octubre de 1969 comencé un secundo cursillo de diseñador industrial de ejecución, siempre en Orleans. Me encontré entonces en los países del conocimiento, un pie levantado esta vez sobre el segundo escalón del podio. Trabajé de nuevo con perseverancia, sin producir sin embargo la cantidad de trabajo que algunos proveyeron, porque el éxito comenzó a ser familiar para mí. Siempre había tenido una predisposición natural para el diseño industrial, lo que me permitió de dejar también brillantemente durante la primera vez y por consecuencia encontrar un trabajo inmediatamente después de mi salida de cursillo. El trabajo fluyó en esta época y aunque no tenía experiencia del gabinete de estudios, después de varios meses de interino en París, me encontré promovido a tres niveles por encima de mi diploma, es decir diseñador de estudios dos. Obviamente nos habíamos mudado y estábamos venidos a habitar un pequeño amueblado dos habitaciones, calle de Bagnolet, en el distrito XX. Era muy pequeña este dos habitaciones más cocina, era solo de veintiún metros cuadrados de espacio habitable, pero daba a algo un jardín público de la calle de los pirineos y representaba casi la campaña en París. Nos fue rendido más aún pequeño que tuvimos necesidad en este período, de albergar a mi suegro, seis meses al año. Habíamos intentado poner le en residencia de ancianos, pero tras unas semanas de vida pacífica, la tentación del alcohol se manifestó de nuevo. Él era muy desdichado de eso, pero en cuanto a cualquier persona que llega a estos extremos, estaba más fuerte que él. Mientras él estaba bebiendo solo y volvía a su habitación, no habíamos tenido demasiados problemas. Los verdaderos problemas comenzaron cuando él había atrajo unos otros a hacer lo mismo, entonces, de residencias de ancianos en hospicios, terminamos por optar por la solución de tomarlo cada uno por turno.

Me había siempre parecido que eso era una finalidad nórmale. Quedó así con nos seis meses por año, hasta su fallecimiento e, 1977. Durante este periodo, y a pesar de su desventura debido a su problema de alcohol, me dio un gran número de consejos en albañilería que puse en práctica a la casa de mis padres. Fue de hecho un muy buen albañil antes de caer en la enfermedad debido a la bebida. Fue muy agradable, muy tranquilo, para quienes los únicos temas de conversación eran la guerra donde había sido tomado preso y la mampostería. Tenía un nombre hebreo, Lazare. No sé si estaba relacionado con el sufrimiento que parece que él había sufrido, porque la condición humana no le había respetado. Él bebió por indudablemente, pero como un eslogan dijo hace unos años: «los padres beben, los niños pagan el pato»! Perteneció a estos niños que tenían notablemente más pagado et pato que otros. En su juventud, de hecho a menudo tuvo que dormir con el cuchillo bajo la almohada para proteger a su madre y él mismo, de los excesos de iras etílicas de su propio padre. Así tendré cuidado bien juzgarle, yo que tuve la casualidad de tener mucho, mucho mejor.

En este pequeños dos habitaciones, tuvimos así poco espacio, pero nuestro bebé Samuel crecía bien y esto estaba el principal. Tanto había sido moreno al nacimiento, que tanto se convirtió entonces en rubio. Una cosa no cambió, era siempre tan lindo! Podríamos decir que en este momento, éramos una familia casi normal. Por supuesto tenía altos y bajo natural, pero nada de anormal!

¿Era yo todavía un poco según Dios? ¿Todavía un poco según Él? Creo que un poco, hasta este periodo. Tenía ya muchos años que no quería admitirlo, muchos años que yo blasfemaba, que rechazaba de Dios y todas las religiones a las cuales Le asimilaba. Seguía siendo sin embargo una pequeña parte, una muy pequeña parte de mí que todavía se aferraba a Él, que siguió respetando sus mandamientos, sus preceptos, aunque ya, algunas de mis acciones me llevaron a algunos desordenes.

Creo que por allí, en ese momento Dios me tendía aún la mano antes de dejarme ir dónde yo querría. (Hebreos 3 - 7/8 nos dice: Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: SI OIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAIS VUESTROS CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACION, COMO EN EL DIA DE LA PRUEBA EN EL DESIERTO.//

Yo estaba ya en el desierto espiritual, endurecí mi corazón y comencé de vivir según mis preceptos. Pero déjame decirles todavía este verso que refleja lo que más tarde pasaría a causa precisamente de mi negativa a seguir los preceptos de Dios. (Deuteronomio 28-28/29) Te herirá el SEÑOR con locura, con ceguera y con turbación de corazón; y andarás a tientas a mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; más bien serás oprimido y robado continuamente, sin que nadie te salve.//

Miramos juntos cómo entonces endurecí mi corazón a los preceptos de Dios, y cómo así me caí en la ceguera.

Recientemente contratando en esta función de diseñador, sólo tenía pocas vacaciones que tomar para este años sesenta diez. Mis padres yendo de vacaciones en Bretaña a Portivy, Annette fue con ellos para dar tiempo de aire libre a Samuel. Hubo en eso nada más natural, pero para mí que quedé solo en París, eso lamentablemente iba a ser mi primera oportunidad de adulterio. Una oportunidad de caída además a todos en que los demás y caí dentro. No caí además por casualidad, sino porque en los días anteriores que esperaba en este gran momento de la libertad, para lo cual había correctamente provocado, y la salida de Annette y el acto en sí mismo.

Me doy cuenta por supuesto que se volcaron las cosas para mí en este momento. Por este acto, me había vuelto a los ojos de Dios, este niño que quería vivir según sus leyes, sus propios preceptos, en los cuales Él iba a le dejar hundirse. Yo no quise por mi parte nada más respetar de lo que había hasta entonces recibido de  Él, y para ser cegados, que yo iba a ser. ¿Por cuál otro recurso el Señor habría podido traerme un día a acercarme de Él? ¿Si Él no me había dejado hundirme suficiente, cómo algún día habría podido yo tener suficiente adversidad para abrirme los ojos sobre la utilidad de seguir sus preceptos? Pero no vamos demasiado rápido!

El primer evento que marcó esta ceguera, llegó entre dos empleos interinos. Yo hojeaba los anuncios por palabras, cuando deje desafiado por este tipo de propuesta trapacero, "de hacerle millonario rápidamente". La misma tarde, yo saltó en el metro y procedió a la Conferencia anunciada. En la veintena de nuevos que estábamos allí, muy pocos cayeron en el propuesto del sistema bola de nieve, muy bien conocido y prohibido. Sólo vi del azul por mi parte, y encontré mismo a los contradictores bien tontos de no saber aprovechar la oportunidad de un sistema prohibido, que aportaba la posibilidad de convertirse en rico rápidamente en toda legalidad. Me zambullí de cabeza en él! Por desgracia para mí, no había agua en la piscina. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Qué batacazo!

Esa misma tarde, ya estaba yo aliviado de miles francos, mientras que no debía ganar más de dos o 3 mil al mes en el momento. Sin embargo yo no temía nada, porque en mi estupidez: "Sabía" muy perfectamente de que era que de una inversión a corto plazo que podría ser pronto amortizado después de unos cuantos anuncios similares a las que había respondido. ¿Qué herejía! Por esto en primeras, habría debido que me quedara algunos centavos en el bolsillo para poner el anuncio y en segundo lugar, que puedo convencer a algunos primos aún más ingenuos que yo a hacerse despojar. Una ventaja, sin embargo, fue adquirida y me complace particularmente, el lugar estaba cerca del “Sacré-coeur”, lado de Pigalle (Un barrio muy, muy cálido de Paris).

Yo de hecho empezaba a ansiar cada vez más por deseos indecorosos y así me regocijaba de este lugar. Además yo conducía muchos, y no estaba para desagradarme. Durante cuatro meses, hice hecho 15 mil kilómetros en París y sus suburbios para mis algunas necesidades personales e ir de puerta a puerta, pero en todos esos kilómetros, hubo una mayoría por las necesidades de los "líderes" que no tenían ningún vehículo y que yo había pagado por acompañar ellos. No! Usted me dirá. ¿No es posible que la ceguera haya sido hasta este punto? Pero si! Pero si! Entonces usted me dirá todavía: ¿De dónde consigue los dineros? Bueno tomé prestado de dineros! EH Sí! Me contracté deudas para que los que yo tomaba por cabecillas puedan a ir a todas las comidas, comer a ocho o diez personas, en pizzerías o restaurantes del Bulevar de Clichy. Yo, durante este tiempo, si yo tenía uno o dos francos en mis bolsillos, compré un trozo de pan o los grandes días, un cono de papas fritas.

Me llevó cuatro meses de este régimen, antes de entender mi herejía. ¡Ah! Como la nieve al sol, habían derretido todos mis proyectos de compra de un barco con playa de  bronceado y dos grandes motores inbords. Le aseguro que sonrío de mis tonterías, escribiendo todo esto, porque mido muy bien hasta donde puede ir el cegamiento, para el hombre que pone su confianza en el hombre, en sí mismo.

La cosa no iba a parar ahí, porque un mal mucho mayor me acechaba entonces y no reiré de éste cuando lo narré a usted. El primero obviamente no había mejorado la familia, el otro no sólo la destruiría lentamente, pero iba a traer mi vergüenza a tal grado, que incluso hoy, sé que será muy difícil para mí contar le. Sin embargo, creo que el Señor me pide hacer lo, entonces me inclinaré ante.

Si por este próximo testimonio, puedo de hecho levantar la toma de conciencia, no seria que para una sola persona, el error en que ella misma está quizás caída, entonces sabré que no fue en vano. Yo no soy de naturaleza diferente de quienquiera, unos dirán que hicieron de él una cien veces peor y otros no la centésima... Ojalá nadie se priva de la gracia de Dios en Cristo Jesús, que derramaría su sangre para cualquier pecador que se arrepiente, independientemente de su culpa. Vamos a ver juntos, por qué estratagema, el enemigo me atrajo en su malla.

Hacía el otoño, yo que había rechazado por completo la posibilidad de que Dios existe, que Jesús no podrían ser alguien otro que un extraterrestre, yo iba a caer en una trampa en la que lamentablemente muchos otros, una manera u otra han caído, esto lo he ya comprobado. Para mí hubo consecuencias de algún tipo, para otros ha sido de un tipo diferente, porque el enemigo de nuestras almas atraparnos sigue allí donde somos más débiles.

Me Despertaba así de esta dulce locura a enriquecerme fácilmente y encontré dos semanas de trabajo en una oficina de diseño en productos petroquímicos, alrededor de la plaza Pereire, en el diez séptimo distrito. Durante este interino, me quedé solo con dos otros diseñadores que tenían a mi sentido, de las conversaciones muy extrañas. Todos los días o casi, hablaban entre ellos de la teoría del maestro, de la salida de su cuerpo, viaje astral y paso sobre muchas otras cosas.

En ese momento yo no estaba interpelado por lo espiritual, excepto posiblemente para hacer la crítica de lo que yo no conocía. En primero, asimilé ellos a de los místicos locos, pero como siempre he sido una curiosidad natural, rechazando la ignorancia, comencé cada día a aguzar el oído un poco más. Creo además que jugaron de eso. Después de unos días, no me aguantando, empecé a hacer algunas preguntas. Me hablaron entonces de un monje tibetano..., la transferencia de su alma en un otro, tercer ojo, bastante para decir sin tapujos, que no era sólo del tibetano por mí, sino también del chino. A ella sola, la palabra "alma", que yo había oído únicamente al Catecismo, me bastó para hacerme negar todo en bloque. Me quedó en la memoria solo estos nombres extraños, “Tercer ojo” y “Lobsang Rampa”. Muchos de ustedes no ven aún a donde quiero venir, esto es por lo que pido un poco de paciencia. La malla estaba tensa, pero iba a ser largo para cerrarse. En este, el enemigo es más paciente que nosotros.

Hacia esta misma época, más o menos cansado de inestabilidad por trabajos temporales, encontré un trabajo en posición fija en la provincia. Por lo tanto, salimos de París y llegamos a vivir en "Loué" en la región de Sarthe, allí donde se crían de pollos buenas. Por mi parte, estaba más bien del género palomo.

Nuestro pequeño piso amueblado de dos habitaciones y cocina parisino y sus veintiún metros cuadrados de espacio habitable, se convirtió repentino en un gran VPO vacío de ciento veinte metros cuadrados. No hay nada que decirle cuánto este apartamento podía aparecer vacío, con sólo un antiguo baúl en mimbre para todos muebles. Habría sido posible confundirlo con una pista de baile, era realmente muy armonioso. No debíamos sin embargo hacer inversiones imprudentes después de todas mis malas inversiones y ganancias de meses anteriores, si queríamos ir de vacaciones el verano siguiente. Teníamos ningún centavo en el bolsillo y hicimos con lo poco que teníamos, sin dejarse desanimar. Yo me transformé en carpintero ebanista y construyó un alto aparador que obtuvo un premio en la revista Sistema D, lo que nos pagó la inversión inicial.

Tras unos meses de trabajo, estas vacaciones vinieron, cuando recibí una citación para asistir en septiembre en el centro FPA de Champs-sur-Marne, con el fin de seguir un cursillo de diseño de estudios en mecánico general. En todos mis dispersiones que había completamente olvidado mi solicita por la entrada en este cursillo que había hecho un año antes, y debo admitir que Dios Él mismo había cuidado de la fe con la que yo había prendido este trampolín. Esto sólo subraya además su fidelidad que hace llover sobre el bueno y el malo.

Llegó el verano, la finanzas estaban algo sacadas a flote, partimos así heroicamente, un mes en Motril en el sur de España. Una vez más tuvimos que limitar el presupuesto, y aunque esto fue en esta época específicamente prohibido en España, hicimos camping salvaje. Samuel tenía dos años y comenzó a saber bien lo que quería, cuando estábamos jugando a petanca, dijo solo una cosa: “¡he anado!” “¡he anado!“. Antes de salir, tuvimos una pequeña provisión de libros franceses, incluyendo uno de cubierta roja de Lobsang Rampa, “La caverna de los viejos” en la ausencia de encontrar “El tercer ojo”. Iba a ser para mí claridad inigualable, increíble revelación. Aparte de unos pocos 'Tintin y Milou' y ahora la Biblia, era el único libro que releí varias veces. La malla del enemigo que pronto iba a cerrarse sobre mí.

A la reanudación de septiembre, sin embargo, yo quedé allí mis lecturas, y pasé a otros objetivos con mi entrada en el cursillo. Yo había trabajado con mucho perseverancia en el primero, un poco menos en serio en el segundo, el tercero, no lo tomé realmente en serio. Ya había ocupado posiciones a un nivel superior al anunciado por su título, pensé que así era inmune a la falla. De una manera arrogante que tomé la enseñanza práctica de diseño a menudo con poco interés, por lo que sólo unos pocos esfuerzos para las enseñanzas teóricas.

Además de la falta de inversión personal, me había vuelto muy bromista frente a mis compañeros. No quiero decir que no lo estaba previamente en absoluto, pero si mis chistes habían permanecido siempre en la dirección de más o menos jovialidad, se convirtieron así en el verdadero sentido de la palabra "acosar ligeramente, para dar impaciente a otros". Si me permito recordar a usted la definición de la palabra bromista, que esto es para debatirlo de nuevo en la segunda parte. Había en realidad en este comportamiento, una trampa de qué el Señor me había protegido mientras que yo quería seguirlo. Una vez que quise vivir por mis preceptos, caí inconsciente en él. Me doy cuenta también ahora que estoy escribiendo, que estaba haciendo lo, yo no lo comprendía en este momento. Me sorprendía de hacerlo, pero irresistiblemente entré en este juego morboso. Yo era ya no éste que yo había conocido anteriormente. Fui un poco castigado, porque terminé solamente segundo de esta pasantía de un año, a pesar de todas las hipótesis que tenía que terminar primero como las otras veces.

Paralelamente a estas desviaciones emergentes, cada día más, comencé a caer en delirios sexuales y a lamentar el tiempo de las oportunidades perdidas Yo me esforzaba ya gradualmente que no me perdí una sola oportunidad para satisfacer mis pasiones, pero me fue sin embargo tímidamente en el mal. Sin premeditarlo lo más mínimo, interpreté esta actitud como prudencia.

A las vacaciones siguientes, había transcurrido un año desde que yo había abandonado mis “lecturas inteligentes y espirituales”. Nuestros recursos no nos habiendo permitido restaurarnos verdaderamente, partimos de nuevo con la intención de hacer del camping salvaje, pero esta vez en Austria. Samuel tenía tres años. La montaña era espléndida.  Salimos bien de lograron burlar las prohibiciones del camping salvaje, pero pronto nos dimos cuenta que, debido a la precariedad de nuestro equipo y nuestro hijo de tres años no capacitaban a nosotros muchas distracciones. Continuamos hasta costa yugoslava, y como parecía difícil de hacer camping salvaje por temor a represalias, llegamos finalmente a instalarnos en la región de Triestre en Italia. Paso una multitud de pequeños detalles sin importancia como el robo de mi cartera y mis documentos de identificación para retener sólo una cosa: nunca fuimos tan felices después de vacaciones de regresar a la casa, tanto que nada había sido satisfactorio. Conclusión, este año yo no había tenido tiempo de leer.

Durante mi último cursillo, para no movernos, cada semana yo había hecho la ida y vuelta desde Champs-sur-Marne a Loué. A mi salida, encontré trabajo no lejos de allí, pero unos meses más tarde y pocas ganancias, esta empresa cuya honestidad no era la principal cualidad, fue puesto bajo arresto por fraude. Tuve que ponerme una vez más, buscando trabajo.

Fue entonces que pensé que por fin he descubierto el lugar de trabajo ideal en Bretaña, a Quimper! Esta región representó para mí todo un universo de sueños por mis construcciones de veleros y mis estancias de vacaciones, lo que me motivé a Instalar nos permanentemente. El primer pie apenas puesto sobre el suelo bretón, movido por mi impulsivitas natural, y sin tener que esperar unas entradas financieras, por lo tanto, comencé buscando una oportunidad milagrosa inmobiliaria. Pensé hube la encontrado de un terreno enorme cubierto de landes, situado en la parte superior de una de estas imponentes colinas del hinterland. Annette a veces había expresado el deseo de subir a caballo, entonces, en mis excesos, me pareció haber sido capaz de descubrir la inteligente y la increíble oportunidad de construir un rancho. Debo decirle que detrás de esta idea del rancho, otra revelación había llegado a sumarse, aún más atractivo para mí. ¿Si el rancho funcionaba bien, por qué no añadir un club nocturno? Tan pronto como fue imaginado, tan pronto como fue aplicado. Sin intentar una vez más saber cuál sería la reacción de mi esposa, corrí sin tomar el tiempo para reflexionar. Como yo estaba regresado de Rennes unos años antes, para aprender a mis padres la buena noticia de mis futuras carreras de fórmula 3, volví a aprender a Annette, que era embarazada de siete meses, la buena noticia de una porción de mis desvaríos. Ella era sin duda más saludable que en su primer embarazo, pero para hacer compadecer de mi entusiasmo a ella, yo arrastré ella un día de diluvio, para hacer la ida y la vuelta Loué Quimper en el mismo día, a saber casi siete ciento kilómetros de poco cómodo nacional. Desde temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche caminamos penosamente a descubrir en una lúgubre tormenta, bajo un chaparrón, la belleza de este maravilloso sitio cubierto de landas... ¿Cosa asombrosa para mí, ella no interpretó en absoluto en mi sentido??? ¡Oh! Exagero nada, confía en mí, pero mi incredulidad fue emparejada solamente por mi ceguera. En la comprensión de lo que llamé en el momento el infortunio de la tormenta, yo iba sin embargo a menudo culpó ella del error que había hecho a esta ahora, al negarse deliberadamente tal oportunidad. Nunca me extendí sobre la brillante idea del club nocturno, aunque este motivo había sido el motor de gran parte de mi entusiasmo y después de mis reproches.

Paralelamente a este contexto, no acepto la segregación imperante en la oficina de estudios de la empresa que me había contratado, entre el personal de servicio y "intelectual". Dimití así tres semanas más tarde, a causa de esta anomalía que era demasiado inaceptable para mí. Como puede usted a ver, en una buena como en un mal sentido, siempre reaccioné en exceso, y el equivocado prevaleció demasiado a menudo sobre el correcto.

Unos días más tarde, encontré un trabajo en una oficina de estudios en Pithiviers en el Loiret. Llegué allí en Marte setenta y tres y me alojé en el hotel, el tiempo para encontrar un apartamento. Annette había permanecido en "Loué" con Samuel y fue en ese momento que Igor decidió nacer. Dejé la madre en la maternidad de Le Mans por la fin de la tarde de un domingo de abril y al día siguiente en la tarde, el parto seguía siendo poco probable. En cuanto termine mi trabajo, no pudiendo resistir, me vuelto sin embargo con ella y tuvo justo el tiempo de llegar, para acompañarla en la sala de partos. Yo reconoce que cambié solo poco cosas, pero esta vez tuve el placer de ver a mi segundo hijo nacer. Fue alrededor de las diez de la noche este lunes, 16 de abril de 1973, cuando nuestro pequeño Igor pronunció su primer llanto. Uno hubiera pensado que un era número dos de Samuel, tanto que le parecía y también era lindo.

Encantados de que nuestra familia se expande por este feliz acontecimiento, nos mudamos algún tiempo después en Pithiviers. Esta bonita ciudad del Gâtinais, desafortunadamente se convertiría para mí en un principio de decadencia, un trampolín para mi decadencia moral, aunque los más importantes incidentes ocurrieron poco tiempo después. Las vecinas no faltaban, y bajo la presión de mis creencias, tendríamos ambos resbalar hacia una forma de unión libre, que nunca tuvo de libero que solo la capacidad para tener ocasionalmente uno y el otro amante y amante. Si lo experimenté personalmente siempre como un intento de libertad, creo que no fue exactamente la misma cosa por Annette. Creo que fue para ella, más una autodefensa que una verdadera búsqueda de libertad, y nuestro desacuerdo ya marcado fue creciendo a causa de sus ataques de celos muy comprensible. Por lo tanto, comencé a causa de esta actitud, búsqueda en secreto de las "buenas suertes" de una autoestopista complaciente por ejemplo, cada vez que viajaba solo. Yo provocaba estos solitarios viajes con mucho gusto, pero no estaba yendo demasiado lejos en el mal. Sin embargo, yo iba en la dirección equivocada, y hubo muchas "providencias".

Si de mí dependiera, no iría más lejos en este testimonio, porque tengo gran sufrimiento a la idea de lo que voy a escribir en unas pocas páginas. Déjame decirte de antemano que esta no es la vergüenza que siento con respecto a este sujeto, pero el sufrimiento. Vergüenza, ya conocido en el momento y intenté entonces de esconderme de ella. Probablemente es por qué puedo hacer la diferencia. El dolor que siento por el hombre que yo era, es la misma que veo para la humanidad en general, porque pertenezco a ella. El sufrimiento de la miseria humana que conduce uno a actos infundados en un cierto sentido, los otros a de los actos infundados en un otro sentido, un tercio en otra dirección y así sucesivamente. Es por eso que los hombres son entre matar en lugar de amarse. Uno como yo, no sé lo que le llevó a hacer lo que hice, el otro, lo que le llevó a hacer lo que hizo y aún así sucesivamente. Ten cuidado, que ninguno se engaña, porque todo el mundo sigue siendo responsable de sus actos ante Dios y ante los hombres. Si digo esto, es que muchos seres humanos sufren en silencio de sus propios errores, que consideran como sus propios desequilibrios, y debido a estos errores, estos desequilibrios, algunos irán hasta el suicidio. Ellos se encierran entonces en los límites de tolerancia excesiva o inversamente en una absoluta intolerancia, como para flagelarse mejor o... No  importa, el mundo sufre mientras que comete pecado. Pero volvamos a nuestra cronología más prosaica.

Para las vacaciones nos fuimos este año, alcanzar a mis padres a Torreilles en los Pirineos Orientales. Para las vacaciones este año, nos fuimos a alcanzar a mis padres a Torreilles en los Pirineos Orientales. La playa era hermosa, Samuel se aprovechó de la presencia de sus primas para salpicar en la desembocadura del río Agly, Igor balbuceaba, mi suegro tomó unas quemaduras de sol, toda la familia subí el Monte Canigó, finalmente en pocas palabras, el estado de ánimo era bueno. Personalmente tuve un montón de otras ocupaciones, porque si no, yo no habría tenido la impresión de vivir. Empecé a menudo por el footing de la mañana, seguida de dos o tres horas de caza submarina o paseos a bicicleta en los Pirineos. Por la fin de la tarde hacia la pesca con caña con papá, pero seguía siendo a completar la tarde. Por lo tanto, di a leer cada vez que Annette y yo fuimos con los niños a una playa nudista no lejos de allí. Yo había hallado en Perpiñán, todos estos libros famosos por Lobsang Rampa, pero hay uno que leí el año siguiente. Me parecieron menos atractivos, menos reveladores que el primero, habiendo ya dado razón durante mucho tiempo a esta teoría. El enemigo de nuestras almas en realidad no debía precipitar las cosas, esperando pacientemente por su tiempo y se gozaba por antes de la destrucción que él produciría a través de las circunstancias próximas, a las que llegamos.

El pequeño pueblo en el que crecí, era lo demasiado lejos del lugar de trabajo de mis padres, y su vivienda demasiado estrecha para reunir a la familia. Habían considerados varias posibilidades para remediar a la situación, pero su presupuesto seguía siendo sin embargo muy débil después de sus dificultades de los años anteriores para considerar una construcción. La única alternativa estaba de hacer construir la estructura y cimientos y completar por el trabajo de toda la familia. Impulsado por un espíritu de solidaridad, cada uno por lo tanto se tomó parte en esta dirección y comenzó la búsqueda del lugar ideal, desde nuestro regreso de las vacaciones.

Hicimos que empezar a pasar los conductos eléctricos en el primero suelo a principios de 1974, cuando nos fuimos interpelados por un problema de deglución a que papá infructuosamente trataba de ocultar nos. Insistimos para que tomara una cita con un médico y el diagnóstico fue confirmado de lo que todos temían sin atreverse a admitir, él sufría de cáncer del esófago avanzado. El 6 mayo, el día de su cumpleaños, fue por lo tanto, operado en le Mans.

Yo no diría que existe la ley de la serie, pero es un hecho que en el mismo día, en cuanto a mí, me sometí a una amigdalotomía en Orleans. Afortunadamente para mí, mi operación no tenía común medida con la suya.

Durante mi convalecencia, compramos un furgón Peugeot J7 diesel de secunda mano, que todas las noches de semana estuve transformando lo en autocaravana. Los fines de semana, obviamente le reservamos para la construcción de mis padres, porque había mucho que hacer. Papá estaba tan debilitado que a menudo él podía sólo dirigir nosotros. Eran ambos venidos a instalarse cerca de la construcción en la caravana a ellos, así que papá pudo "ocuparse" los días de semana. Tenía tal angustia a morir antes de que la casa sea habitable, que a menudo se canso mucho demasiado, aunque él consideraba entonces hacer muy poco.

En julio tuvo ictericia, que era nada más que una recaída de la enfermedad. Una vez más, creímos lo que los médicos nos dijeron, a pesar de que era casi el mismo escenario para mi suegra unos años antes: estaba normal... después de una tal intervención, no debía preocuparse...

Nos fuimos así de vacaciones al Portugal con nuestro nuevo autocaravana que tenía muy noble aspecto por el momento, sin preocuparse por la enfermedad de nuestro papá de. Igor, muy moreno al nacer, se convirtió también rubio como su hermano y estaba a cuatro patas en la arena. Samuel, en cuanto a él, estrenó su primer tocadiscos con « ¡Ah! Lo vi, lo vi! ¿Compinche qué has visto? He visto una rana que patrullaba y la espada al lado. Compinche que mientes! ».

A través de mi historia, sin duda no se da realmente cuenta de que la pareja inexorablemente todo se deterioraba, porque aparentemente es cierto que podríamos parecer una familia feliz. Las disputas estaban sin embargo, cada vez más frecuentes y cada vez más violentas, y nuestros hijos ya estaban empezando a sufrir enormemente de esto. Por mi parte, pero también para Annette, nos dábamos cuenta sin saber rectificar algo, de que nuestros dos pequeños mal vivían su infancia. Comenzamos entonces a devolvernos la pelota uno al otro y así entramos en un círculo vicioso que nunca nos fuimos.

Durante los meses previos a nuestra partida a Portugal, cansado de recibir un sueldo que juzgué insuficiente, por otra vez busqué un nuevo trabajo. A nuestro regreso, por lo tanto, entré en una posición como diseñador Proyectista, jefe adjunto del servicio mantenimiento y trabajos nuevos dentro de una fábrica de apósitos, ubicada a Brionne en el Eure. Esta nueva etapa no sería más gloriosa que la precedente, porque durante la espera de encontrar una nueva vivienda, aproveché lamentablemente mi soledad para consolidarme, no en esta nueva función, pero en todo lo que estaba malo. Yo buscaba de verdad las salidas de mi cuerpo por viajes astrales, que ya había leído en las historias de estos libros famosos de Rampa, pero también, por las consecuencias directas o indirectas, me di en muchos más graves humanamente, en voyeurismo y exhibicionismo.  Yo creía entonces manifestar la libertad... No cree que me había convertido en este personaje austero y libidinoso que siempre anda en su manto grande a las salidas de las escuelas de EGB. ¡No! Claro que no! En cambio, yo era uno que tenía una tal doble vida, que cada uno tomaba a yo por alguien de muy bien en todos los niveles. Para muchos, yo era mismo un ejemplo... pero qué ejemplo... Esto me permite acentuar, sin embargo, que siempre hay una parte que Dios ve en la vida de todos. Somos nunca repugnantes al punto de que el enemigo de nuestras almas quería hacer nos creer, pero es a pesar de todo nuestro pecado que nos separa de Dios y en mi caso ya todo estaba preparado para permitirme enredarme un poco más.

Dos jóvenes y encantadoras secretarias de la empresa, trabajaban entonces en una oficina contigua a la mía y una de ellas, la más atractiva también había caído en las mismas trampas humanas y espirituales que yo. Ella estaba poco más o menos de mi edad y que ahora creo que incluso en esta vida de libertinaje, el Señor preservó nos ambos, de errores por demasiado irreversibles. Es cierto que cada vez que planeamos contactos más unidos, a ver mucho unidos, unas circunstancias nos impidió de hacer lo. Fui ya profundamente interpelado de eso en el momento, tanto la cosa fue repetitiva, pero la atribuí entonces a la mala suerte.

A la fin del año setenta y cuatro, la salud de papá que parecía mejorarse un poco, empezó a deteriorarse de nuevo de manera significativa. Vivieron ambos su nueva vivienda, todavía un poco en obras, pero es casi una alegría recordarse cómo eran felices. A pesar de la debilidad de papá, a principios de diciembre, mal que bien ambos tuvieron éxito a hacernos visita. El viaje estaba largo de ciento diez kilómetros, entonces en lugar de dar nos cuenta de la realidad sobre su estado de debilidad, vimos en esta "hazaña" un estímulo para creer en su recuperación próxima y definitiva. Nada más natural nos parecía después de dicha intervención. Queríamos tanto creer en lo que habían dicho los médicos, que una vez más fuimos ciegos en el verdadero progreso de la enfermedad.

Fue un tío que nos desengañó, principios de enero. Dimos cuenta entonces de la atrocidad enorme de la situación y movidos por el sufrimiento de impulsado por la desesperación, nos aferramos a lo que creímos justo. Veo en eso una similitud con mi abuela que se aferraba a lo que ella creía bueno para proteger a su hija. Para nosotros no era el ocultismo, pero obtuve al doctor Solomidès tratamiento y al mismo tiempo encontramos a una enfermera que accedió a inyectar el tratamiento.

No estoy obviamente calificado para atestiguar el valor de esta medicación que se vendía en forma de productos veterinarios. No estoy tampoco calificado para juzgar la veracidad de los hechos reprochados a este hombre. Soy no más capaz de discutir la capacidad real de este doctor, profesor de la Universidad, propuesto al Premio Nobel de la paz, cuyo Georges Pompidou había elogió públicamente. ¿Sé en cambio que algunas compañías farmacéuticas le perseguían en este momento por la práctica ilegal de la medicina??? Pero la verdad es que su producto inyectado por vía intravenosa, parecía hacer el mejor bien a mi pequeño papá. Debía cierto, como antes, continuar con las inyecciones de morfina para evitar el dolor, pero a pesar de todo, abrigamos esperanzas un poco. La enfermera tenia de día a día, sin embargo, cada vez más dificultad en encontrar las venas para la infusión, tanto su pérdida de peso era importante en esta fase terminal de cáncer. El primero de febrero, ya intentó desde largos minutos, cuando ella capituló. El choque emocional a ver la capitular, él tuvo un ataque al corazón y sus dolores fueron abreviadas.

Esto fue para mí y para todos nosotros, un profundo sufrimiento que se sumó a una no menos profunda incomprensión hacia quienes, una vez más, debido a la confianza que habíamos concedido a ellos, habían logrado engañar a nosotros. ¿Quién creer en efecto en tales casos? Aquellos que, desde entonces, sabíamos ya que habían mentido durante varios meses, alegando que no debíamos preocuparnos, que todo era normal en estos casos; o este profesor que aparentemente se había atacado a de los más ricos que él. Este profesor cuyo  mismo los archivos del cliente habían sido el único propósito de sabotaje realizado durante la noche por un "comando". Algunos escándalos no necesariamente fueron cubiertos por los medios de comunicación como hoy, en aquel momento. Quizás a veces estaba bien, pero no estaba necesariamente para todo. Cuando el dinero es solamente el valor base y por la que cualquier criterio se someterán a su arbitraje, la Biblia nos dice en (l Timoteo 6 10): Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero. / /.

¿Cómo no sentir la injusticia humana en tales circunstancias y no girarse hacia lo que creemos bueno, incluso si es el peor de todos los peligros entre estos que nos amenazan?

Yo había leído en estos libros de color rojo, casi granate, estos libros de Rampa de los cuales me parecía haber obtenido tantas buenas cosas, que era fácil conversar con los muertos, así que lo hice. Esta primera noche de luto alrededor de la mesa en la cocina, debido a este profundo sufrimiento, esta inmensa miseria, invité mismo mi familia a hacer lo mismo. Fue por supuesto sin saber lo que enseña la palabra de Dios sobre este tema en (Deuteronomio 18 10/12) No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEÑOR; y por causa de estas abominaciones el SEÑOR tu Dios expulsará a esas naciones de delante de ti. //

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