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EL EFECTO BUMERAN

Continuación y final del capítulo 5


¿Era yo adulto?



Les aseguro, que el efecto no se hizo esperar. No digo en eso que escuché el sonido de una voz o un evento sobrenatural como yo lo imaginaba, pero fui bueno en la presencia de estos espíritus, por lo que yo creí ser mis pensamientos, mis deseos irresistibles y mis cambios de comportamiento.

A querer hacer venir a mí el alma de mi padre, no era ella que vino, pero sé que ahora, los demonios. Dije bien a usted hace unas páginas, que cuando comencé a vivir por mis preceptos, cuanto había sido interpelado yo mismo, tanto me había convertido en guasón.  En ese instante, no fue sorprenderme, pero mucho dar me asco, de disgustar me de mi propio comportamiento. Al día siguiente de la muerte de mi padre, me puse sobre mí mismo en un exhibicionismo del cual tenía miedo, pero yo no podía hacer nada en contra. Supe inmediatamente que no era yo! Fue hasta el punto que yo estaba viendo me actuar sin ser capaz de controlarme yo mismo. Yo quien me jactaba por alto y fuerte a quien quería escucharme, que para derrotar a las fuerzas de la oscuridad y brujería u otras cosas de este tipo, fue suficiente para “querer”', que no pudo ocurrir a nosotros si éramos fuertes de carácter y bueno yo, que yo estaba el juguete de estos demonios.

Unos meses después, yo había entonces multipliqué mis fechorías a falta de moderación, y fui arrestado por la policía y puesto bajo custodia. Reconocí mis faltas y fue declarado civilmente responsable de mis actos por dos psiquiatras. Juzgado a puertas cerradas, me condenaron a dos años de prisión con suspensión.

Eso me afecté sin duda profundamente, pero sin embargo no me trajo creencia era humanamente imposible derrotar a este tipo de mal. Por lo tanto, continué poner mi confianza en mí, porque aunque me vi actuar como siendo un otro, la trampa era sin embargo creer que fue "me". Me confunde las tentaciones que me venían del tentador y mi responsabilidad para ejecutar estas tentaciones. Obviamente, hablaremos de que en la segunda parte.

Necesito reconocer que esta golpecito del enemigo cuyo yo no conocía en su real dimensión, me había dejado fuertemente interpelado en cuanto a el ocultismo y la brujería. Dado lo ocurrido a mis padres cuando vinieron estas “personas” para averiguar si alguien actuó sobre ellos por brujería; porque la muerte de mi padre; porque pedir los préstamos de la casa fueron rembolsados por seguros de vida y ciertas actitudes de mi abuela, siempre la misma, nos trajo dudas adicionales; porque la muerte de papá, pensé que era ella quien había terminó siendo por poder más que él; porque yo, me vi bien actuar contra mi propia voluntad, aunque yo estaba cooperando; debido a todo esto, me dirigí a una mujer que estaba manipulando el péndulo, como lo hacía además mi abuela.

¡Pero! ¿Qué puede hacer la magia blanca contra sí mismo, o la magia blanca en contra magia negro? Todo lo que queda gorra blanca contra blanca gorra. Es todavía, hacer vigilar a su casa por el ladrón.

Por supuesto, esto conduce a nada, porque aunque mi abuela había sido probablemente uno de los motores de la maldición sobre mi familia, por mi parte, estas maldiciones se ahogaban en mis propias responsabilidades en relación con todas mis aberraciones. Nos dejan por lo tanto no más en esta dirección que nos llevaría a andarnos por las ramas, para mejor nos esconder la cabeza debajo del ala. Dios no nos pide que mire los errores de quienes nos han llevado al error, pero a nuestro propio pecado, del cual Él quiere liberar nosotros mismos, para nuestra felicidad.

Esta felicidad era para mí en este momento, nuestro autocaravana que me preparaba a reconstruir de manera más cómoda, después de haberme dado cuenta de unas inconsistencias el primer año. El 13 de julio de 1975 es así que se fue toda la fumilla durante un mes en Grecia.

Estas vacaciones están entre los mejores que pasamos juntos. Estaban salpicadas de tantos encuentros con de los griegos formidables durante toda nuestra estancia, que volvimos convencidos de que nos estábamos pasados al lado de la vida al que debe aspirar cualquier hombre. Incluso Samuel e Igor habían sido tan lindos, que todo nos incitó a no reanudar el implacable rutinario de la vida tradicional a la reanudación de septiembre.

Estábamos todavía a este punto el domingo después de nuestro regreso y no sabíamos a que obrar tanto el cambio de aire estaba genial. Las obras de la casa de mamá habían sido interrumpidas momentáneamente, y en este momento, hacer un paseo apareció a nosotros casi inútil. Las horas pasando, decidimos sin embargo para matar el tiempo, a dar un paseo en coche, y si el azar lo quería, veríamos un auto cascada o un autocross como habíamos visto en carteles publicitarios. Yo que siempre había sido tan ferviente de carreras automovilísticas u otros programas de este tipo, ese día me dejé llevar al azar, sin saber por qué dirección debíamos a ir.

Conocíamos todavía que poco esa región, porque desde un año que vivíamos aquí, nunca estábamos idos mucho, en razón de esta famosa construcción. Es así que hacia las cinco de la tarde, pasamos ante una grande fiesta a la que en primero yo no quise pararme. Proveníamos de devorar unos miles de kilómetros a la fin de semana anterior, Annette y los niños agotados por tantas carreteras, insistieron en que nos paramos. Contrariamente a la costumbre, era Annette ella misma que fue a investigar de qué tipo de evento era, su duración, el precio de lugares, finalmente a todos los tradicionales. Era un autocross, había empezado muy tarde, entonces mucho lejos del final. Falta de un mejor, pasamos adentro!

Algunas carreras pasaron, comencé a criticar! Creo que ese día, yo habría incluso criticado una carrera de fórmula 1, tanto que me faltaba la motivación. De hora en hora, empecé sin embargo a interesarme poco a poco, y luego en el camino, sostuve el oído, cuando a mi lado, oí dos esposas de los pilotos hablar entre ellas, de sus maridos. No me arriesgué en el momento a tomar la palabra, pero las horas pasando, trivialmente me aventuré con algunas palabras para su atención. Con una sonrisa, me respondieron muy simplemente. ¿Por lo tanto, estuve más preciso, el material, la licencia, el presupuesto? Salí del circuito en esa misma tarde con la casi certeza de que me dejo tentar; de vuelta a casa que comencé a hacer proyectos, al día siguiente, asistido por un ferviente hincha, busqué mi primer vehículo.

Este ferviente hincha lo encontré en mi colega y amigo Jean-Mary, quien pronto se convertiría en el motor de la situación. Nos habíamos ya ha debilitado seriamente nuestro presupuesto durante los vacaciones, estos nuevos gastos debían necesariamente ser muy limitado para tener una oportunidad de éxito. Se movió para conseguir gratis un viejo carro R8 perteneciente a uno de sus amigos; con un otro, un motor de R10 a revisar; para la publicidad en el vehículo, extinguidores de incendio; para unos cien francos, el tubo para realizar un arco de seguridad; y 15 de febrero de 1976, comencé mi primer entrenamiento.

Ciertamente no fue una bomba este primer auto y yo no digo a usted que cuando me encontré por primera vez en la línea de salida, me tomé realmente en serio. Lo que yo había soñado cien veces y más, de correr las 24 horas de Le Mans o incluso estas carreras en Fórmula 3, a las cuales estuve al borde de participar, encontrarme en un campo a hacer "zoom, zoom", debo confesar que en este momento me parecí por lo menos infantil. Desde el levamiento de la bandera olvidé sin embargo el contexto entero y en la ausencia de mejor, el "zoom, zoom" se iba a quedar mi pasión por diez años.

No me dé cuenta de que el segundo de mis objetivos también había encontrado su cumplimiento en ese momento. De hecho creo que lo interpreté entonces como un simple paso de una meta futura.

Construí un plato para el transporte de vehículos que hizo aprobar, y a menudo, los fines de semana, que fuimos aquí o allí con la autocaravana a merced de las carreras. Las semanas en cuanto a ellas, iban a ser aún más llenas que en cada salida, el trabajo de rehabilitación no faltó. Esto quizás me permite limitar algunas de mis malas acciones, que aunque más ocultos, no cesaron sin embargo. Esto trajo obviamente cada vez más dificultades en la pareja que iba a desgarrarse gradualmente.

Fue sin embargo, alrededor de este tiempo, que me parece a mí que comencé a ser realmente consciente de las injusticias de nuestra civilización hacia los países en desarrollo. Para que veas el hombre siempre es compartido entre el bien y el mal. Yo tenía en aquel momento, un otro colega cuyo abuelo había patentado diversos tipos de aerogeneradores, es así que entre eso y las estaciones de bombeo en el desierto, después la desalación de agua de mar o mini fabricación de unidades de drogas, comencé a experimentar gradualmente la sensación de que tendría sin duda muchas cosas hermosas que hacer si estaban sin especulaciones económicamente. Juzgué entonces los otros en su ingratitud, sin ni siquiera darme cuenta de que mis malas inclinaciones propias todavía eran mucho más egoístas para mi propia familia, que ellos que yo acusaba de todas las dolores de la tierra. Es mucho más fácil que juzgar a los demás que a juzgarnos a nosotros mismos, esta es una de nuestros mayores defectos.

Poco antes de las vacaciones de setenta y siete, salí de esta compañía de fabricación de vendas y busqué otro empleo. Encontré uno, no lejos de allí, en Evreux en una empresa especializada en las instalaciones de las fábricas de productos agroalimentarias.

Esto iba a ser para mí un cambio importante, que iba a permitirme abandonar gradualmente el tablero de dibujo, para convertirme en un hombre de terreno. Ocultaré a usted obviamente muchos detalles sin interés, para pararme de vez en cuando, sobre los puntos específicos que tuvieron el mayor impacto en mi vida.

Las grandes reglas de mala conducta conyugal, por desgracia, se mantendría, pero creo más en el motivo insospechado entonces, por encontrar a otra compañera. Como estaba buscando sin embargo, tanto la felicidad de Annette como el de Samuel y Igor, yo no sabía cómo hacer  y me negaba a someterlos a una separación clara y brutal. Profundamente yo anhelaba en efecto una vida familiar feliz, en la que nadie habría sido abandonado. Yo intentaba conciliar los desbordamientos extramaritales con la vida familiar, sin olvidar el autocross y la inversión profesional, esencial para tener éxito y ser capaz de satisfacer todos los deseos de cada uno.

Es así que en la temporada baja de este año, construí mi primer coche. Fue hecha enteramente a mano, mis solas herramientas fueron en efecto un taladro eléctrico y una soldadura por arco, complementado por unos limas y una sierra para metales. Habitábamos una residencia, y en la pequeña cochera que me servía de taller, yo tenía solo poco espacio y no la electricidad. Cuando yo estaba trabajando a la máquina, yo tenía así que pasar un cordón de extensión por la ventana del apartamento. Los vecinos fueron a menudo mis espectadores y especialmente una pareja joven, Gil y Catherine que no sabían entonces que iban a ser unos años más tarde, una llave para mi vida.

Nuestra llegada a Evreux no iba a ser de buena influencia para Samuel. Supongo que, marcado por la muerte de su abuelo, comenzó en este tiempo preguntarse sobre asuntos espirituales. Lo "¿Qué hay después de la muerte?", interpela realmente grandes y pequeños. Por supuesto, para mí que me consideraba particularmente erudito sobre el tema yo no faltaba ninguna oportunidad de hablar con él sobre toda mi ciencia relativa a esta teoría en la que yo creía siempre duro como el hierro.

No sé si realmente tomó eso en cuenta, pero este periodo fue para él una curva muy difícil a negociar. Desde ese momento, sufrió tales dificultades de integración en su nueva escuela, así como en varias otra áreas de la vida, que nunca se recuperó de a lo largo de su escolaridad. Qué lástima, él era tanto bien despegado durante años anteriores.

¿A  cuáles debemos atribuir este fenómeno? Yo mismo estando sólo concernido por una calidad de padre, me guardare pues bien de hacer una relación directa de causa a efecto con lo que yo había enseñado a él. Sin embargo, es obvio que sus dificultades escolares, comenzaron en este momento.

Igor, iba en parvulario y feliz de estar allí, aunque era sólo una apariencia debido a su juventud. Como Samuel, él sufrió mucho de nuestro desacuerdo perpetuo, que cierto creció por nivel, pero todo inexorablemente como lo largo del tiempo y sólo unas calmas chicha intermedias.

Para las vacaciones de setenta y ocho, devolvimos en Grecia, pero no redescubrimos todos las circunstancias agradables de 1975. Nos pareció que todo se ha vuelto horriblemente turístico y aunque satisfechos a nuestro regreso, nos pareció ser hasta cierto punto insatisfechos.

Fue entonces que de los amigos que habíamos ayudado varias veces en la expansión su morada, nos propusieron un arrendamiento común para los deportes de invierno. Siendo hasta entonces nunca ido, yo tenía una idea completamente falsa sobre las estaciones de esquí. Yo no estaba tentado por lo que yo creía que era sólo un ininterrumpido ir y venir, ascenso, descenso, ascenso, descenso. Por su entusiasmo a evocar de los recuerdos de sus aventuras pasadas, ellos sin embargo nos convencían, y en Navidad salimos a encontrarlos en los Vosges. Fue realmente estupendo. Fuimos realmente todos conquistados, pero también convencido de que siempre sería la montaña de buena elección. Nos apareció entonces como absolutamente inútil e irrisorio de configurar nuestra mirada en las estaciones alpinas grandes y esnobs.

Al igual que en otros años, pasamos nuestras vacaciones de verano, en el lado naturista de la playa de Torreilles, cerca de Perpiñán. Tomamos entonces rápidamente la costumbre de programar nuestras vacaciones de invierno tan pronto terminaron las vacaciones de verano y casi recíprocamente. Por lo tanto, al año siguiente, pensábamos regresar a los deportes de invierno como anteriormente, en una muy pequeña estación de Vosges, nos encontramos de nuevo para compartir un chalet con nuestros amigos de la mismas manera, pero en les Houches, en los Alpes. Este año, quedamos allí dos semanas consecutivas y nuestros progresos fueron tan evidentes, que antes de la final de la estancia, esta estación comenzó ya de parecernos muy pequeña. Como lo que es sabio de nunca decir: “Fuente, no beberé nunca de tu agua”.

Mil nueve ciento ochenta iba a ser una buena añada. Los fines de semana en autocross, teníamos el privilegio con el autocaravana, con respecto a las familias de los otros pilotos. Los niños eran siempre ardientes, especialmente en este momento. Annette estaba bastante contenta al regreso, cuando yo había hecho un buen lugar, pero siempre angustia un poco a la salida. Comencé entonces mi quinta temporada y empezaba a tener un material equivalente a los mejores y saber usarlo tanto como ellos. Para razones de presupuesto, por fin de poder ir de vacaciones de invierno y verano no corrí nunca el Campeonato de Francia, según mis aspiraciones. Me habría debido por eso tomar demasiado frecuentemente días de vacaciones e incurrir en costes demasiado altos, la mayoría de las carreras de este Campeonato siendo por la mayoría en el sur de la Francia en este momento. Salvo unas excepciones, solía tan sólo de norte de nuestro hermoso país y viviendo en Normandía, mis puntos en las carreras, estuvieran incluidos en este campeonato regional para mí.

A la ochenta a mediados de la temporada, estaba en el frente de un punto, delante un amigo muy buen piloto que a menudo corrió el Campeonato de Francia, cuando mis actividades profesionales vinieron a poner fin a mis festividades dominicales. Alrededor de finales de junio principios de julio, una obra que había caído un poco en el olvido durante dos años, salió de nuevo en realización. A través de la salida de algunos responsables técnicos, me encontré solo a conocer todo el archivo, también me fue propuso de tomar cargo del supervisión de montaje.

Esto era para mí, el trampolín para una mayor promoción, y me abría las puertas de una función de técnico para el cual tenía las calificaciones requeridas, y que yo deseaba profundamente desde mi entrada en esta sociedad. No me puse pregunta sobre mi temporada de autocross, inmediatamente dije sí, a mi salida en Colombia.

Yo iba a supervisar la instalación de una unidad bastante grande de extracción y concentración de jugos de frutas. A pesar de la tarea antes de que me encontraba, hice una última carrera, fui a la hora de un fin de semana, encontrar Annette y los niños en el cabo de Agde, donde pasaron sus vacaciones y luego me fui volando en dirección de Bogotá. Di las gracias a mi Dios cuyo yo negaba la existencia en aquel momento, de que, sin embargo, me permitió de hacer esta experiencia humana. De hecho ella me trajo mucho y me permite comprender la belleza que se puso en el corazón del hombre simple, sin importar su raza o el color de su piel.

Yo había recibido muchas instrucciones de mis superiores para esta misión y como en este contrato no habíamos vendido el montaje de los equipos, pero sólo su supervisión de la instalación, todo el personal, herramientas y equipos, estaban de la responsabilidad del cliente que había recibido una lista muy larga desde mucho tiempo. Por lo tanto me habían advirtió especialmente sobre la necesidad absoluta que ningún detalle, absolutamente ninguno falte. Tenía que confirmar también tan pronto que mi llegada en el sitio, todo fue plenamente respetado en cada detalle o volver a Francia sin demora en el caso contrario. Me advirtieron tanto más que yo era, para la ocasión, acompañado de un jefe de montaje, 'Frédo', que tenía una reputación justificada de beber como una esponja. Disculpe 'Frédo' para decir la verdad.

A nuestra llegada a Bogotá, encontrábamos a nuestro grupo de recepción, unas horas después de la cita programada. Primer tropiezo por mi parte, porque en el aeropuerto, no reconocí mi apellido pronunciado en español. Tuve en efecto para cualquier práctica de este idioma, sólo dos años de trabajo personal por método Assimil. Era muy poco. Tuvimos éxito sin embargo a alcanzar con nuestro cliente que estaba muy simpático hacia nosotros, casi demasiado. Ellos, muy afables, nos ofrecieron un aperitivo y luego nos condujeron en uno de los mejores restaurantes franceses en Bogotá. Si yo percibidos bien en ellos un determinado desconcierto, no atribuí demasiada importancia y pasé al otro lado. En la tarde fuimos a visitar el Consulado de Francia, y luego nos llevaron a la Feria Internacional de Bogotá, que como si por desgracia para mí, sólo tuvo lugar en este momento. Debe decirse que nuestro cliente era una gran fábrica de licores  y que estaban expuestos a la totalidad de su producción con degustación a voluntad. Esto iba a ser para Frédo, la introducción la más maravillosa que nunca había conocido en el mundo. Yo, que había tomado la resolución de seguir lo, para no hacerme un enemigo de él  desde la entrada, así que lo seguí.

Tras una más que abundante degustación, dejamos esta feria muy tarde en la noche y salimos a ocho en un 4 x 4, en la dirección de Moniquira, una pequeña ciudad situada a ciento cincuenta kilómetros hacia el norte. En Tunja, una ciudad bastante grande, entonces que habíamos hecho sólo noventa kilómetros, paramos sin embargo. Nuestros acompañantes nos depositaron en el más grande hotel de la ciudad, con la cita a la mañana siguiente diez horas. Yo no podía todavía dibujar conclusiones precipitadas, pero a lo largo de esta primera noche, mi impaciencia comenzó a escalar un poco, y mis miedos para descubrir la falta de preparación técnica crecieron con las horas que pasaban. Al día siguiente, la hora de la cita se arrastró de nuevo y suficientemente para que, en el medio de la tarde, debí insistir casi fuertemente para hacer los últimos sesenta kilómetros que nos separan del sitio de la obra. Mi télex de confirmación de sus compromisos, habría debido estar llegado a Francia por más de veinticuatro horas, mientras que todavía no estuvimos llegados en el sitio. Hacia las cinco de la tarde, finalmente cruzamos el recinto de la obra. Los responsables de la unidad de producción se unieron a nosotros y nos condujeron a una hermosa villa, construida para convertirse después en residencia de función y que por el momento estaba nuestra casa. Todos ellos tenían la firme intención de instalar nos esa misma noche, pero yo estaba personalmente mucho más dispuesto a controlar mis imperativos, en lugar de poner mi ropa sobre las perchas. Ha a regañadientes se sometieron a mis necesidades y en su desesperación, me condujeron antes del anochecer al edificios que debía recibir nuestras instalaciones.

Los materiales enviados por transporte marítimo dos años antes, estaban almacenados a una centena metros de los puntos de uso y no lejos de estos grandes cajones de madera cubrieron de polvo y polillas enormes, una veintena de los encargados de logística se pasaban a la cadena de las cajas de botellas vacías. El edificio y la ingeniería civil fue ciertamente hermoso, pero ningún puntos de anclaje de todos los materiales existieron. No había además, absolutamente ningunas herramientas, ni cualquier equipo de elevación y manipulación que apareció en la larga lista de requisitos necesarios.

Toda esta lista había sido el requisito a nuestra llegada y especialmente a nuestro servicio in situ. Habían confirmado varias veces por escrito que tenían todo y como vengo de decirlo a usted, tenía que pedir respeto del más pequeño punto o regresar inmediatamente. La elección fue tan difícil, que muchos no se serían mismo pedido. No era mi caso y me tomé el tiempo para pensarlo a dos veces: o confié a pesar de la inverosimilitud de la situación y yo asumía toda la responsabilidad, con las consecuencias que esto significaba para mi carrera si fallábamos, o regresaba, pero yo no lo deseaba. El período de la Asamblea fue relativamente corto con todas las herramientas necesarias, entonces con más razón sin ninguna herramienta o casi. Estaba a participar en una apuesta insostenible, a riesgo de, o que la estancia se arrastre hasta el extremo, o verse bien obligado a abandonar la construcción terminada a medio. Una y otra de estas finalidades representaban para mí, el indudablemente de un despido inmediato y por supuesto bien justificado.

Estuve en este punto de todos mis pensamientos, mientras que subíamos, Frédo y yo a la villa con los líderes del grupo, cuando llegamos de nuevo cerca de las cajas de los equipos. Los veintidós encargados que, unos minutos antes, estaban a trasladar  cajas de botellas vacías, estaban en un grupo, mirando hacia mí.

Vuelvo a ver todavía, en una de estas miradas, como esta súplica que él envía para mi entonces. Ésta no era simulada. Él no podía inventarla. Ella salida de un corazón que  no se sentía ciertamente el derecho a interpelarme, pero este corazón, él, necesitaba este trabajo. Este hombre, si yo lo hubiera cruzado en una acera parisina, yo lo habría tomado por Marlon Brando, tanto como se parecía a él, y sin duda los papeles se habrían invertido. Pero fue allí, en estas ropas claras y raídas, oscurecidas por polvo, mirándome con ojos que eran rogándome que aceptar. Hoy creo que es a él que hice entonces confianza y él lo percibió. ¿Nuestros ojos se reunió y de una voz casi amistosa, me dijo en español: "La cuál, traemos la primera?

Es curioso, esta frase todavía resuena en mi cabeza como si ella entonces había sido dirigida a mí en francés, aunque ninguno de ellos lo hablara. Con el fin de no parecer agarrado con la guardia baja, miré una cerca de él y le dijo: Esta! De un mismo corazón, lanzaron un grito de victoria y todos se apuraron hacia las cajas pesadas. Yo había indicado una muy pequeña que no debe pesar más que dos o trescientos kilogramos, a cinco o seis la atraparon, en menos tiempo que se tarda en decir: ya se marchó. Mi decisión fue tomada, intentábamos el imposible, en una confianza mutua.

¿Si recuerdo bien, el famoso télex largamente esperado por mis superiores, confirmando la lista exacta del potencial humano, herramientas y equipos existentes, este mismo que habría permitido  a ellos de ordenar mi regreso, nunca llegó a ellos? Por causa...

Paso a usted los detalles de la fiesta que siguió en el sitio, con el Director local que era un Frédo número dos e los ingenieros que ellos tampoco, no chupaban sólo hielo. No dormimos más que una hora esa primera noche, pero a las siete la mañana siguiente, un sábado, cuando llegaron los catorce mecánicos, Frédo y yo estábamos en el sitio de construcción. A su gran desesperación, vimos que sólo uno de todos esos hombres, sabía hacer la soldadura bajo atmósfera de argón, y sin embargo, fue sólo por poco.

No mencionaré más de unos detalles en este sujeto, porque mi objetivo no es compartir mi experiencia con ustedes o me glorificar de eso. Creo sin embargo, que en nuestros países industrializados, a veces necesitaríamos vivir un reajuste de la opinión que llevamos sobre los otros países, como yo vivía uno entonces, pero juzga usted por él mismo. El lunes, a la llegada de estos mismos mecánicos, uno de ellos me entregó una carta escrita en perfecto francés, mientras que ninguno de ellos lo hablaba. A la primera frase, creí que me estaba hecho engañado. Se me pedían que modular su horario y me narraban su horario diario de trabajo. Se levantaban todos los días a las cuatro y media de la mañana, salieron de sus casas cerca de las 5 y caminaban una hora para ir al punto de encuentro, donde el conductor del pequeño coche Renault 4 L quería bien llevarlos. Necesitaban entonces una hora para llegar al sitio, trabajaban hasta el mediodía, reanudaban de las dos hasta las seis de la tarde, el viaje de regreso de una hora, pero en esta etapa sus horarios acorralaban demasiado. De los seis que viajaban por la mañana y por la tarde en este vieja pequeña 4L, estaban cuatro, que siguió los cursos de la noche, desde las seis hasta las diez de la noche, todos los días de la semana. El tiempo del regreso a pie, eran las once de la noche, comer, lavarse, ir a dormir... es decir, las once y media, medianoche, todas las noches.

Le ruego que creen que no haya ninguna falsedad en todo eso, ya que más tarde tuve la oportunidad de verificarlo a espaldas de ellos. Lo único que me arrepiento un poco, esto es que tomé con arrogancia estos buenos hombres. Con ciertamente más que un poco de rabia, les respondió en primer lugar y categóricamente: no! Insistieron, intentó hacerme entender la importancia de esto para ellos. Me deja entonces un poco flaquear, pero sin embargo previne ellos implacablemente en estos términos "aquí no va a ser una obra al modo colombiano, sino una obra al modo francés, el primero que se tambaleará, se pondrá irremediablemente hacia fuera."

A medida que los días pasaban, me di cuenta de la enormidad de lo que yo había impuesto a ellos, realmente daba vergüenza haber disminuido ellos de tal modo. Ninguna de las tres máquinas mecánicas para cortar el tubo que se especificaron, llegó. Mantuvieron una sierra para metales de mano por doce mecánicos durante los dos meses que duró la obra. La expresión tal vez no es elegante, pero que yo "Tenía dolores de estomago" de ver estos pobres desafortunados intentando cortar bien derecho sus tubos. El último rastro de humedad sudó a grandes gotas de sus cuerpos, entonces que no tenían el derecho de cambiar la hoja de sierra, mientras seguía siendo sólo un diente sobre ello. Nunca ningún equipo de manipulación llegó. Sin embargo, montaron una prensa que pesaba 12 toneladas y 10 metros de largo, a más de un metro de tierra o mismo una escofina de cítricos de cuatro toneladas, a más de dos metros y naturalmente mucho otros materiales del mismo tipo. El primero verdadero aparato de soldadura vino más de un mes después de la apertura del sitio. Ninguno encargado de manipulación tuvo nunca guantes o zapatos de seguridad y ninguno de ellos nunca se asesto una punta en los pies.

A medida que progresaba la construcción, mi admiración por su trabajo fue creciendo, me dando cuenta bien de la progresión, cuando una mañana, hacia las 10, unos quince días antes del final de la obra, a mi grande sorpresa, vi todos ellos que estaban dejados de trabajar y agrupados. Con vergüenza, me dijeron que su compañía había prometido a ellos de los gastos de viaje que aún no habían recibido. Ellos sabían muy bien que si la construcción terminó antes de que ellos hayan sido pagados, podrían decir adiós a su debido. Yo también, lo sabía. Prometí así a ellos de resolver los diferentes y en los minutos que siguieron, eran todos de nuevo al trabajo, como si nunca habían experimentado ningún resentimiento. Recibieron su debido y la construcción se completó totalmente al día previsto, de manera oportuna.

El día de mi cumpleaños, el 13 de septiembre, como su tradición entre amigos, me atraparon en una esquina cerca de una pared, me rompieron los huevos sobre la cabeza y me cubrieron de harina en cantando todos de corazón.  A fin de que no me convierto en pasteles horneados en el sol, me llevaron por las manos y los pies,  y me tiraron en un gran tanque de sedimentación que por suerte para mí, estaba lleno de agua, pero no aún en su función final. Tengo verdaderamente excelentes recuerdos de cada uno de ellos.

Obviamente, según mi mal hábito, no estaba quedado indiferente a las hermosas colombianas, una en particular. Viví estos dos meses tan maravillosamente, como con todos estos hombres que con esta mujer por la que me albergaba una pasión profunda que mi regreso a Francia me traería una escisión muy dolorosa, sobre todo hacia ésta. Nos dejamos sin embargo que para algún tiempo según nosotros, visto que un nuevo tramo de trabajo estaba prevista normalmente unos meses más tarde, pero en mi búsqueda tan insospechada de una compañera querida, mi corazón estaba en el momento en una profunda angustia.

En el avión que me traje lejos de ella, me acordé de todas nuestras dificultades para encontrarnos, el deseo que ella tuviera que irse a Francia conmigo, cuando de repente un desengaño de lo más imprevisto me llegó. Yo evitaría bien el cuento de eso, lo aseguro, si muchos años después, yo no me estaba dado cuenta de la importancia espiritual que esas circunstancias habían revestido entonces.

Mis deseos para esta mujer que dejé detrás de mí, la pensaba de dejar la, todo comenzó a parecer terrible para mi, insoportable, mucho más que a la razón. De manera perniciosa, me metí a pensar a ella, a imaginarla cerca de mí, a recordar todas nuestras promesas, cuando de repente, sentado en mi silla, en medio de todos, sin moverme, solamente por el pensamiento, sin que nada me deja prever, para mi sorpresa y mi vergüenza, yo fue agarrado de un orgasmo arrollador que me lisiado. Eché un vistazo rápido a la derecha e la izquierda, afortunadamente nadie parecía haber visto nada.

Yo me sabía fuera de la norma, pero hasta este punto... Realmente estaba avergonzado de mí mismo.

En mi confusión rechacé eso a lo más profundo de mí mismo. Probablemente me repito un poco, pero aseguro usted de que lo haría con mucho gusto escondido este detalle de mi vida, si no había sido convencido de la importancia espiritual de este momento de aberración. Veremos por qué en la segunda parte.

Regresé a Francia mientras que terminó la temporada de autocross. Demasiadas razas se estaban pasadas sin mí, para que pueda aspirar a una plaza  honorable en cualquier campeonato. Esto tiene para mí ninguna importancia hoy y aunque en el momento una buena plaza me habría sido agradable, yo había siempre la esperanza de la temporada siguiente, sin contar de las alegrías más inmediatas del esquí.

Fue en este invierno se me parece a mí que nos disfrutamos por primera vez de las grandes estaciones de esquí, a Arc 1800. Fuimos todos tan encantados que año a año, buscamos nuestra felicidad sólo en este tipo de estación y por lo tanto fuimos al descubrimiento de nuevas pistas. Por lo tanto, hicimos los dos Alpes, la Toussuire, Val Thorens, los Alpes d'Huez y Méribel.

En ese momento, había ya dos años que yo había dejado la residencia donde que había construido mi primer monoplaza de autocross, para venir a vivir en un pabellón en las afueras de Évreux. Yo había construido este primer modelo un poco demasiado estrecho y "yo estaba hasta la coronilla” de los hematomas sobre la mitad de la pierna derecha así como a los dos codos, el día después de cada carrera Yo invertidos pues un poco más esta vez y preparó un carro a los límites del peso mínimo autorizado, con carrocería en resina epoxi. La equipé de un repartidor de frenado ajustable desde el salpicadero,  de un diferencial autobloqueo y un motor Gordini 1300 que alegremente desarrolló sus 130 caballos. Me parecía que yo Iba a ser bien armados al principio de temporada.

Una vez más, el trabajo estaba aún por establecer prioridades. Al igual que para Colombia, la empresa que me empleaba había vendido varios años antes, seis instalaciones de esterilización por inyección de vapor directa a la Unión-Soviética. Un método un poco similar al de la leche UHT a sus principios, y yo iba a hacer la puesta en servicio de seis instalaciones.

Era la época en la que a menudo oíamos decir "no tenemos petróleo, pero tenemos ideas". Regresé de Colombia con la experiencia que vengo que decir a usted, diciendo, "amigos atención, no nos engañemos, en quince años Colombia estará mucho más cerca de nuestro igual." Cuando regresé de Ucrania, yo dije en cambio "no tienes nada que temer, porque si hoy tienen treinta años por detrás de nosotros, dentro de diez años van a tener veinte más."

También estaba convencido en 1981, tendríamos la guerra menores de dos años de después, tanto el comecocos  político fue grande. Yo no digo este de manera peyorativa hacia los soviéticos, aunque por el contrario, porque allá como en otras partes, conocí a un montón de gente encantadora. Yo diría, con algunas raras excepciones: únicamente, gente encantadora! Hubo sin embargo un tal desastre humano, tal depravación moral, que por todo el oro del mundo, incluso y especialmente a este momento, nunca habría ido vivir como residente soviético.

Sin lugar a dudas yo lo aceptaría ahora si me di cuenta de que el Señor me reclama eso, porque Èl vale más que todo el oro o la plata del mundo, pero en ese momento, eso habría sido para mí el aceptación de la muerte más que un poco, peor que dormir cuando yo era un niño.

No me explayaré sobre todas las depravaciones humanas que he podido presenciar en cuatro meses. Puede haberme pusieron en el tiempo, después de lo que he dicho yo, sin duda te imaginas la dimensión, sin imaginar los detalles. El horror estaba desafortunadamente tan bien física que moral, pero sobre todo moral. No hablo a usted sólo sobre el plano sexual, pero en todos los niveles, está necesario haber lo un mínimo vivido, para entender la dimensión.

Regresé sin embargo de Rusia aún mucho más decepcionado, que yo estaba después de Colombia, en cuanto a la que dejé salir allí. Dios había preparado para mí, lo que viví posteriormente, lo sé ahora y probablemente, Él no permitió que yo tuviera una correspondencia con ella. Escribí mucho tiempo a ella, pero a cada correo que recibí, entendí que ella no recibía el mío. Esto también formaba parte del lavado de cerebro...

Por mi parte, siempre perfectamente sin darme cuenta, yo buscaba desesperadamente el ser amado, aquélla con quien podré compartir una vida de felicidad, pero todavía tenía que esperar.

Hacia 1982, fue siempre los deportes de invierno y las vacaciones de verano, pero no siempre tan largas. Mi trabajo empezando a desbordarse de tal manera sobre mi vida familiar, que no me dio cuenta o no mesuré la importancia de los problemas vividos por Samuel a la escuela. A veces se fugaba e inventaba mentiras increíbles para cubrir sus pecados antes de sus profesores. Creo que ya estaba viviendo los mismos problemas que yo había conocido, y que les manejaba desgraciadamente de la misma manera. La diferencia fue que en este momento otorgamos a él suficiente atención, a diferencia de de la mía mamá para mí. En cuanto a Igor, lo vi encerrarse en sí mismo, al contrario de su hermano. Yo sufría que ver lo excluirse y así para atraer a ciertos agravios tendrá que habrían podido evitarse, pero no sabía cómo actuar. En realidad, yo estaba demasiado preocupado para mí mismo,  para poder ayudarlo, porque me habría necesitado que darle un mínimo de tiempo.

Me recuerdo aún de la condena personal de que tenía entonces, cuando por ejemplo tenía que descender en la ciudad el sábado para hacer un recado o otro, y que yo no trae Samuel o Igor, a fin de ser libre para el caso donde, por casualidad, yo encontraría a una atractiva mujer aquella no podía hacer la corte a ella. Puedo asegurarle que mis condenas eran muy grandes, pero no podía superar este destino implacable y continuaba actuar así. Es necesario lo haber vivido para conocer la berenjenal de eso, pero cada uno en nuestro propio error, sin duda lo vivimos más o menos de esta manera. ¡Yo estaba mucho demasiado egoísta! ¿Pero verdaderamente, podía yo actuar de otro modo? Una vez más, el hombre no hace el bueno que le gustaría hacer, pero hace el malo que no querría hacer.

Por otra parte, yo dormía cada vez menos, “para vivir cada vez más”. Me llegaba a menudo a pasar un número de horas impresionante en el trabajo, sobre todo cuando se trataba de puesta en servicio. Sesenta a ochenta horas de trabajo por semana no tenían nada de excepcional, a las cuales era necesario añadir frecuentemente muy largos desplazamientos. Pero si sólo hubiera habido sólo eso…

Había vehículos de carrera que preparar, a veces para pasar noches enteras, salir a las carreras, mantener un poco la casa, para nuestro uso personal, reparar de los vehículos que compré siempre dañados. Yo sabía también ayudar uno u otro, ya sea para mudarse o para hacer la asistencia en rallye o participar mí mismo como un navegador o el organizador, pero si sólo hubiera habido sólo eso…

Había mucho más que eso. Fueron horas y horas para encontrar ' buena suerte. Mis amigos empezaron a considerarme como lleno de actividades, pero esta última actividad, hicieron que no la sabe muy poco o la cree posiblemente ocasional. Si habían sabido... Pero me sentí orgulloso de mi activismo, pensé que estaba viviendo. Le decía a quien quería escucharme, pero me jactaba naturalmente sólo de la porción gloriosa. yo decía también que no tenía miedo de la muerte y era totalmente cierto. Yo decía por qué no tenia este miedo de morir, incluso a los cuarenta años. Porque yo decía: "yo habrá hecho mucho más que muchos otros a ochenta años. Sin embargo era absolutamente cierto y no me tiraba un farol.

Ahora sé que en frente de la muerte, mi seguro fue no de mí, sino de Dios. ¿Cómo habría podido entenderlo, mientras me negaba su existencia, con la misma convicción que para lo que estaba haciendo o emprendiendo?

Dios se estaba convertido para mí en una pura invención de aquél que se aferra a las ramas por miedo a la muerte. En cuanto a Jesús, no hablamos de él. Me repito tal vez un poco, pero para mí, fue un extraterrestre venido antes de su tiempo y que se jugó en este momento de la falta de educación y de la credulidad de los pobres desafortunados. Él había engañado ellos, ilusionado convirtiendo el agua en vino. Fue sólo mi única referencia bíblica, que recordaba. Entonces yo añadía mi disparate, mi propia explicación: "él había mezclado subrepticiamente un polvo de vino deshidratado". ¿Dónde estaba la dificultad para un ser extraterrestre? Estos pobres inocentes habían creído en el milagro, que incluso habían hecho de él un Dios. En cuanto a las oraciones, las meditaciones, estaban allí para comunicar mejor con nuestro "yo", que luego nos permitió multiplicar nuestra propia pequeña capacidad terrestre por tres, cuatro y a veces muchos más.

¡Qué herejía! ¿En cuántas trampas diabólicas he podido caer, y lo que es más, hice caer muchos otros. Desde la altura superior de mi conocimiento, yo demostraba a quienquiera que quería escucharme, lo que fue el halo, las transmisiones de pensamientos, esta energía eléctrica resultante de la fermentación del cuerpo y por supuesto produce una onda, visible o invisible según su longitud y el ojo que la capta. Una onda que se puede captar como todos recibimos la televisión. ¡Oh! No digo que esto es totalmente falso en cuanto a los fenómenos físicos innegables, pero también sé que todas estas teorías relacionadas con el espiritual, son sólo una ilusión de Satanás, para poner el conocimiento de los seres humanos en vez de la existencia de Dios. Para poner nuestra propia personalidad más allá del Dios vivo, del Dios del cielo, que dio a Jesucristo su hijo único, que versa su sangre para que todo aquel que cree en él no debe se pierda, mas tenga vida eterna.

Hacia el año ochenta y un o ochenta y tres, Annette que había descubierto mis correspondencias y de Colombia, y luego de Rusia, lo vivió muy mal. Como dije anteriormente, estas correspondencias sin embargo habían finalmente rompido. Aquéllas de Colombia, debido a la Rusia, y la Rusia debido a ella mismo, pero el malo estaba quedado. Este malo se estaba bien anclado, debido a las disputas violentas que eran de más en más excesiva, y por sus frecuencias, y por sus violencias.

No pudiendo aguantar más y quizá para ser tranquilizada sobre nuestro futuro, Annette fue a ver una vez o dos veces a mi conocimiento, un adivino célebre en la ciudad de Evreux. Recuerdo que luego me comunicó eso:

"Ella me dijo que no tenía nada que temer, porque viviré sola muy largo y vieja, pero a pesar de todos los tormentos que tu me harás vivir, me no divorcié nunca porque tu estará muerto antes".

Hay realmente muchas verdades en esta frase, aunque es un tejido de mentiras, pero espera un poco, vamos a hablar de nuevo en el momento oportuno.

En 1983, cansado por la jerarquía un poco estrecha de mi empresa, me pasé a la competencia, siempre en la instalación de fábricas farmacéuticas y agroalimentarias. En esta nueva empresa me estaba confiado la responsabilidad comercial y técnica de la subsidiaria de París, de una empresa de Lyon. Hasta ese momento yo había diseñado, y luego el arreglo técnico, después había hecho el negocio con los proveedores, y aún después supervisó los logros y a menudo incluso hice todo con varios contratos en un mismo momento. Desde este momento, yo iba a hacer lo mismo, más investigación y diseño, tanto con el cliente y dentro de mi empresa, con el apoyo de un equipo de técnicos especializados cada uno en su profesión... Yo iba así a tener contactos humanos a nivel de los más diversos A fin de que una instalación da efectivamente los servicios esperados, es por supuesto necesario que gerencia sepa lo que quiere producir, pero también que el usuario interesado, que pasará sus días, a veces sus noches, a veces su vida, para hacer funcionar el "infuncionable", no sea puesto a distancia. ¿Imagina la alta dirección de automóviles Renault, que haría correr Alain Prost al volante de una dos caballos para ganar un campeonato del mundo de fórmula 1? ¿No cree usted que sería correcto por él rechazar eso?

Debo confesar que esto era para mí un trabajo de los más cautivantes, hasta la pasión. Desafortunadamente es buena para sí mismo que vivir una pasión, pero aquéllos que rodean éste disminuyen cada día un poco más en sus ojos. Yo tenía la pasión de las mujeres y los excesos sexuales, tenía pasión por el deporte automóvil, la pasión de mi propia construcción de monoplaza, la pasión por mi trabajo, no vivía el esquí demasiado diferentemente. Discúlpenme si me olvido unas cosas, pero creo que entenderás donde podían pasar los míos, aquellos que normalmente habrían sido capaz de poner su confianza en mí.

¡Oh! Yo tenía sin duda buena conciencia porque yo estaba por la liberación de las mujeres, por la libertad sexual recíproca, pero también para toda libertad de acción, de función, de sueldo y yo luchaba mismo contra cualquier forma de autoritarismo del hombre exterior a su domicilio como en su casa. Yo estaba sin embargo muy indulgente para mí por ejemplo con respecto a la competición automovilística: Yo hacía sólo pequeños desplazamientos de unos cientos de kilómetros para ir a correr, y lo más importante, en familia por favor, que se lo diga... Me hubiera gustado hacer el campeonato de Francia, como le dije a usted unas cuantas páginas, a ver éste de Europa, pero para las necesidades de mi familia, trabajaba duro para poder llevarlos al esquí o a vacaciones de verano, donde dejé aburridos largas semanas, sin tener que hacer nada. Es a menudo lo que yo implicaba y mismo que a veces, decía abiertamente. En realidad, especialmente en esta época, estaba completamente falso. Es cierto que me pasó a mí ir de vacaciones familiares a Torreilles como ya discutido, pero si las primeras veces que había traído mi bici, desde el tiempo del autocross, tomábamos la monoplaza que nos seguía a todas partes. Yo pasaba la mayor parte de mi tiempo a la mecánica y consideraba todavía demasiado la media hora que me iba a pasar con la familia en la playa.

No es completamente equivocado sin embargo, que estaba tratando de acordar las pasiones y la familia, la familia y el trabajo, el trabajo y los encuentros, pero a pesar de toda mi buena voluntad yo no podía encontrar el equilibrio.

En el año ochenta y tres, descubrimos sin embargo una pasión familiar común. Una vez no es costumbre, pero para mí, una de más: senderismo! Concebido y dirigido por mí, eso no podía ser unas pequeñas diarias caminatas de descanso. Yo ya suficientemente había enfrentado la tosquedad de las dificultades climáticas que sea a pie, a bici, ciclomotor, en rally Off-Road, en montaña y así sucesivamente, para saber que con la naturaleza no se broma, nunca hacemos trampas.

En familia habíamos pues ido a la feria de camping caravaning, para comprar equipos y cada domingo nos entrenábamos. Empezamos por de las pequeñas marchas, y luego de las más grandes, y luego cargados y luego cargados en las colinas y luego cargados y durante dos días en las colinas. Nuestro entrenamiento habiendo sido sin defectos, para las vacaciones que salimos en los Pirineos Orientales. Yo había rastreado previamente los itinerarios en los mapas IGN y inscribió todo bien en uno repertorio nuestro progresión. Hicimos un breve reconocimiento de unos pasos por coche, aparcamos éste a los amigos en Perpiñán, tomamos el tren por Villefranche-de-Conflent, bebimos un último trago en la terraza de un café y allí: Dirección hacia la montaña.

En lugar de basar nuestro progresión sobre lo más débil, como se debe en estos casos, que había personalmente establecido un calendario de camino medio entre mi pasión de los grandes logros humanos y el tamaño de mi niño grande Igor. Fue entonces sólo diez años, pero ciertamente no medió ya menos de un metro cincuenta, con un peso que puede ser de cuarenta o cuarenta y cinco kilos. Eso me había inducido mucho a error. El año de antes éramos conjuntos escalados al Monte Canigó. Entonces tuve una idea de su fuerza, pero allí, durante más de dos semanas, yo había sin embargo previsto demasiado largo. Al ritmo de quince a diecisiete kilómetros por día y con etapas de tres o cuatro días con un solo día intermedio de descanso, hicimos en dieciséis días, un poco más de doscientos kilómetros. Nuestro recorrido diario a menudo alcanza un desnivel total de mil metros de montado, mil metros de descenso. Para de los excursionistas a pie experimentados y en plena posesión de sus facultades, eso no hubiera sido extraordinario, pero para la expedición que formábamos, atañó casi al desafío. Nos atuvimos siempre en el programa del itinerario de base por obligación de puntos de agua, pero debido a pequeños errores de camino, rozamos por dos veces las limitaciones humanas de cada uno. Me parece sin embargo que eso fue uno de los mejores recuerdos de la familia de toda nuestra vida en común, que permanece en cada uno de nosotros cuatro.

El año 84, prácticamente no corrí. La cilindrada máxima se incrementó de 1300 a 1600 CM3. También, para innovar mientras se hospeda en la máxima categoría, yo modifiqué mi vieja monoplaza y trató de llegar a las cuatro ruedas directrices, con un  grupo propulsor de Golf GTI. Mi objetivo estaba una cuatro ruedas motrices y directrices al año siguiente.

En 1985, las reglas han cambiado otra vez, la cilindrada máxima pasó a dos litros: todo fue una vez más que empezar de nuevo! Capitulé esta vez antes de la entera reconstrucción de una monoplaza, toda y me contrató en este nuevo trabajo en colaboración con amigos que no me siguieron en los caminos de las cuatro ruedas motrices, por lo tanto me contenté de una dos ruedas este año.

Mi trabajo no había disminuido al contrario y casi totalmente bloqueaba mi vida privada. Mis semanas empezaban a las cuatro y media de la mañana el lunes, para ser al TGV de las seis y veinte y a Lyon dos horas más tarde, y a menudo para terminarse sólo en la noche del sábado. Como siempre yo vivía en Evreux, tenía que salir muy temprano por la mañana hacia París para regresar hasta muy tarde en la noche, con el fin de evitar los embotellamientos. Menciono aquí sólo las semanas teóricamente normales, si no me estaba moviendo a los clientes, pero casi nunca sucedió. Generalmente no nos vimos más que furtivamente entre nos con Annette. Más exactamente, yo la veía cuando iba a la cama y cuando me levantaba, pero ella me veía solamente raramente. Es todavía un poco de verdad, que tenía una parte de todo eso que yo hacía por ellos tres, ¿pero en qué, eso estaba bueno para ellos?

Lo que nunca yo había podido limitar por antes, fue por supuesto que empeorarse. Mis excesos sexuales en todos los géneros, no se habían mejorado, aunque un poco habían cambiado de aspecto. De TGV en habitaciones de hoteles, de habitaciones de hoteles en trenes nocturnos... Naturalmente paso, esto no nos serviría de nada!

Hacia la fin de ochenta y cuatro, para evitar todas las fatigas del viaje, comencé a buscar una casa en la región de Pontoise. Annette que durante muchos años se había reanudado el trabajo, prefirió quedarse en Evreux. Nos compramos por lo tanto un sitio bastante grande, pero a pocos pasos de la estación de tren. Me negocié la construcción de un pabellón a un amigo y como mis padres habían hecho unos años antes, conservé bajo mi ordenes la paisajista exterior, sanitarias, fontanería, calefacción, ventilación, electricidad, azulejos, finalmente una bagatela.

Toda la familia se puso al trabajo y hicimos todo durante el año ochenta y cinco, entre dos carreras sin embargo. Incluso mamá vino a unirse a nosotros en todos nuestros esfuerzos. Ella se disfrazado de nuevo como electricista y tomó Samuel como aprendiz. Annette e Igor, formaron mucho de los exteriores, y finales de septiembre, aunque no fue totalmente terminada, nuestra casa fue muy adecuadamente habitable.

Habríamos podido creer entonces, que todo iba a entrar en la serenidad, pero eso había sido sin contar sobre la situación económica. En octubre de 1985, mi director general me avisa que después de análisis, se preparaba de cerrar la subsidiaria de Paris de su sociedad. La estructura era realmente difícil de sostener.

Para mí, obviamente fue un duro golpe, pero seguí siendo, sin embargo, en muy buenos términos con él. Por tanto, se me propuso varias alternativas, incluyendo una especialmente me llamó la atención: yo reanudaba a mi cargo mediante la creación de una sociedad de la que fue accionista, la actividad de la subsidiaria de París para las pequeñas y medianas contratos.

Yo estaba muy bien introducido en efecto con nuestra clientela, pero también conocido  de todos los proveedores. Yo me rodeé con varios otros amigos industriales, y constituí una sociedad anónima. Nuestro capital era ciertamente al mínimo, pero como yo tenía en la cartera varios tratos a punto de ser negociado en el campo farmacéutico, todo parecía ser posible. Yo alquilé oficinas en Mantes la Jolie y empecé oficialmente mi actividad, el 01 de febrero de 1986.

En el plan familiar, yo había puesto las cartas boca arriba antes de embarcarme en este camino, sobre todo las molestias que podríamos tener con tanta frecuencia en la pareja. Como siempre, cada uno siendo de buena fe, Annette me había entonces prometió toda su mejor buena voluntad. Si el problema estaba venido sólo de ella misma, probablemente habría podido hacer algo, pero hacer la parte de nos dos, ¿cómo habría podido hacer? Luego rápido, muy rápido, nuestros perpetuos conflictos reanudaron.

Al tiempo, hubo un año y un medio hubiera conocido Chantal. No hablé a usted de ella en el orden correcto, pero no importa. Todavía una vez más, yo había creído encontrar la amada. Yo no podía más de esta vida. Cada vez yo estaba sincero, pero cada vez yo hundía un poco más profundo, cuando así me encariñaba con alguien. Esta vez, no había sido ni la Colombia, ni la Rusia que nos había separado, pero sólo ella que quería divertirse unos meses. Yo había sido entonces al borde del suicidio y la única cosa que me había retenido, no olvide usted que yo no tenía miedo de la muerte, había sido de no dar la culpabilidad a Samuel e Igor, pero también Annette. Nunca la amé como habría debido amarla, pero siempre traté de no hacer mal a ella, incluso si por desgracia yo había sin embargo hecho siempre. Creí entonces descubrir la solución, por lo menos eso creía yo. Me escribió una carta a sus atención, que siempre conservaré con migo.

Yo quería hacer saber a ellos que mi muerte había sido accidental, debido a mis excesos perpetuos de velocidad para los cuales quienquiera que me conocía me predijo un día la muerte, pero no debido a nuestras discordias perpetuas. En algún lugar, creo sinceramente que también yo quería decir adiós a ellos, porque yo los amaba más allá de lo que sé decir a ellos y vivirlo. Todo iba sin embargo cada vez más lejos, demasiado lejos, mucho demasiado lejos...

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