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EL EFECTO BUMERAN

CAPÍTULO 1


¿Cuál es esta arma?



En la edición de junio de 1977 del Plural-diccionario Larousse, al nombre Bumerán o Boomerang, se lee:

1) Arma australiana, de forma curva, que vuelve a su inicio después de su trayectoria y que se utiliza como juego.

2) Acto de hostilidad que se vuelve contra su autor.

Este libro no tiene la pretensión de dar una tercera definición a esta palabra, porque su autor no tiene nada de un académico resultante de grandes escuelas, pero si él tenía que dar una, ésta podría sin embargo traducirse así:

3) Acto de hostilidad contra el pecado en nuestra vida, que Dios vuelve SIEMPRE a favor de su autor.

No se trata aquí de poner en entredicho alguna doctrina cristiana o de establecer comparaciones sobre el comportamiento o la enseñanza dispensada por algunas confesiones.

Este libro tiene por solo objeto dar prueba de la Gloria de Dios en mi vida y la de mis prójimos. Dar prueba de este “Efecto Bumerán” que es la palabra de Dios dicha por la respiración del Santo Espíritu, si está puesta en práctica en un corazón verdadero y sincero.

Lo que vamos a descubrir juntos, es el Efecto Bumerán, al cual algunos quizás se esperan. Éste del cual, después de todas sus desdichas Job pudo decir, (Job 42 - 5): De oídas había oído de ti, pero ahora mis ojos te ven.//

No se trata de (Job 42 - 10): Y el SEÑOR restauró el bienestar de Job cuando éste oró por sus amigos; y el SEÑOR aumentó al doble todo lo que Job había poseído.//

El doble de lo que poseía, estaría en efecto para algunos, un atractivo no desdeñable por avanzarse hacia Dios. En la actualidad, 23 de febrero de 1 995, si me esfuerzo a escribir este libro, no es sobre todo que he recibido del Señor, el doble de mis posesiones materiales, pero porque soy obligado a constatar ya haber recibido más del doble de lo que poseía en frutas del Espíritu, descritos en (Gálatas 5 - 22) y que son: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza.//

Algunos no faltarán quizá a decir, (Juan 8 - 13): Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.//

A aquéllos responderé (Juan 8 - 14) Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy.//

“De dónde estoy venido” todavía se describe en Gálatas 5, pero no al versículo 22 como anteriormente, sólo un poco más antes, a los versículos 19/21, (Gálatas  5 - 19/21) Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes,//

Sólo me extenderé lo menos posible sobre esta primera parte, “De estoy venido”. Parecerá desprovista de interés por algunos, pero creo sin embargo esta parte necesaria para los análisis espirituales de mis reacciones, mis sentimientos, mis motivaciones profundas que trataremos juntos en la segunda parte: “Dónde voy”.

¿Adónde voy entonces? Si persevero en este camino hasta el final de la mía existencia, en absoluto no tengo temores que tener. Quién puede en efecto, mejor que yo para mí mismo, haberse dado cuenta, día a día, del cambio que Dios operaba en el más profundo de mi corazón. De tiranteces constantes que vivía inconscientemente en el pasado, progresivamente, descubría la paz. ¿Era el efecto de una nueva doctrina, el efecto de nueva filosofía?  ¡No!  Era “El Efecto Bumerán”.

Guiado por el Santo-Espíritu, aceptaba cortarme del mal, de mi propio personaje, por lo menos lo sentía así sobre el momento, y Dios en su Gracia me devolvía lo más bonito de las realidades, la VIDA, la VIDA. El doble de lo que le había dado como fue el caso de Job, pero purificado, santificado.

Lo encontramos en otra forma en (Apocalipsis 12 - 11): Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.//

¿Me estoy dado la muerte?  ¡Mí que vive dos veces más! ¿Me estoy obligado a algunas reglas? ¡Mí que me siente libre! ¿He estudiado palabra por palabra mi nueva filosofía? ¡Mí que no lee más que muy poco! ¿Me estoy cuidado? ¿He hecho de la introspección una nueva fobia? ¡No! ¡Nada de todo eso! Jesús ha dicho (Mateo 11-29/30): Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.//

No quiero decir sin embargo, que siempre todo me haya parecido fácil. ¿Cuántas veces al contrario, combatió para ver a Dios a través de mis propios deseos? ¿Cuántas veces aún, vio en mi esposa en particular, la mosquita que tenía en el ojo sin ver la viga que había en mío? Siempre sin embargo, con paciencia y perseverancia, el Santo-Espíritu ante todo me alivió, pues me reconfortó, y luego me invitó que leyera un paso de la palabra de Dios, para darme cuenta de mis incomprensiones. ¿Lo aceptaba siempre en algunos minutos? ¡Ciertamente no! A veces efectivamente algunos minutos, pero a menudo algunas horas o también algunos días, a veces incluso algunas semanas, ver… Les dejo adivinar. ¿Me sentía en ese caso condenado, cortado de Dios? ¡No! Porque es manso y humilde de corazón.

Muy rápidamente, mucho más rápidamente que para ponerme en duda, me animaba a aceptara el perdón de Dios en Jesús-Cristo, allí donde todo fue realizó perfectamente a la Cruz. Yo debía entonces aceptar esta primera vez como suficiente con el fin de no el crucificar dos veces, y comprender, admitir entonces que no tenía por mi parte nada más que hacer, admitir que no había ninguna común medida entre su obra y la mía. La única comparación que podríamos permitirnos hoy, estaría en el hecho de saber decir gracias a Señor para la vida de alegría y abundancia que nos da, más que buscar a realizar una obra que está siempre más allá de nuestras capacidades. No he dicho una vida de indiferencia, pero sin embargo: ¡Vivir! Es bien allí el milagro.

Cuánto la sorpresa está entonces grande en el momento del encontró de circunstancias de trampa, para alguien como mi que, en la costumbre de su cuarenta noveno año,  se observa entonces actuar a la imagen de lo que Jesús nos enseña, sin dificultad ni animosidad, al contrario de lo que vivía antes.  No van a creer sin embargo que soy o pienso de me que soy perfecto, ni aún ser el solo de descubrir este tipo de beneficios.  Sería allí un enorme error. Cada día está suficiente para la oración, ojalá no abandono en esta vía. Este camino es el descubrimiento del corazón de Dios, porque cada etapa en la cual Él mismo nos conduce, nos permite descubrir un poco mejor el Amor que Él ha por nosotros, el Amor que ha por nuestro prójimo y el amor de nuestro prójimo. Es efectivamente una pequeña parte del corazón de Dios que descubrimos a través de nuevas alegrías, alegrías que no conocíamos, cuando Él mismo transforma nuestro corazón. Éste salta de alegría cada vez más frecuentemente delante de cosas simples, mientras que las perversas que nos conducían anteriormente, y que Dios rechaza en su palabra, comienzan a parecernos siempre más inútiles y infructuosas. ¿Ante este resultado no premeditado, seríamos entonces en derecho a dudar que esté bien Él nuestra guía, nuestra roca? ¿Seríamos en el derecho de concebir que no sea Él que venda nuestras heridas y satisface a todas nuestras necesidades?

¿Seríamos sin embargo en el derecho de extraer una gloria de eso, ya que hacemos únicamente recibir el regalo que Dios ofrece a cada uno de los que Lo aceptan a través del sacrificio de Jesús a la Cruz?  ¡Absolutamente no! ¿Quiénes ha realmente todo realizado, nosotros o Él?

Él, porque es esencia personificada de Dios, fue capaz de resistir a todas las tentaciones del pecado en las cuales, para una o para otra, soy, y todos estamos caídos. ¿Fue menos tentado que nosotros? Indudablemente no, pero porque nunca ha dicho sí al pecado, Dios hizo de sus enemigos su escalón. ¿Jesús fue confrontado a la última de las últimas pequeñas tentaciones o al último de los últimos pequeños demonios? ¿Dios habría hecho un escalón especial para él? ¿Un escalón que le había permitido alcanzar lo más alto peldaño sin tener que luchar?

¡NO! Cualquiera que sea su deporte, el campeón mundial no es coronado sin tener que afrontar cualquier oponentes o simplemente los más débiles. Respeta sin embargo aquél que le sirvió de escalón, porque es consciente de la fuerza a ellos. Sabe que él, un día será vencido por uno de ellos cuando habrá carecido de vigilancia un centésimo de segundo o que la edad que ayuda, él habrá debilitado. El deportista conoce a su adversario, Jesús conoció el suyo y respetó el suyo. Siguió siendo humilde y a causa de eso, Dios lo elevó a lo peldaño el más arriba: Éste que nunca será destronado. Esa es la razón por la cual, aquél que se viene a él, nunca será confundido.

¿No hemos sido aceptados cuando nos convertimos, cuando dimos nuestras vidas a Jesús y que concretamos nuestra fe adelante Dios y los hombres a través de las aguas del bautismo? ¿No estuvimos blanqueados perfectamente, por Éste que ha todo hace por obediencia a Dios, por comunión con el Espíritu de Dios y por el cual Dios quiere conducirnos a Él?

Sí, hemos sido aceptados y blanqueados, porque fue obedeciendo hasta la muerte, hasta pagar de su sangre. No nos ruega rehacer la misma cosa. Sabe que eso nos es perfectamente imposible y nocivo. ¿Si no, por qué lo habría hecho para nosotros? Nos pide simplemente nuestro acuerdo a seguirlo.

¿Si hacíamos una expedición en una selva virgen, desbrozaríamos un sendero al lado del de nuestra guía? ¿O le seguiríamos? Somos turistas detrás de Él y sólo tenemos que dejarnos conducir. El sendero ya esta desbrozado adelante nos. Si un “bejuco” intenta cortarnos el camino, no intentamos cortarlo, simplemente ordenamos a él retirarse, en el nombre de Éste que ya le ha cortado. Se retirará ciertamente a nuestra gran admiración, porque Dios es el mismo ayer, hoy y eternamente, pero nosotros no diremos en eso de los campeones. Su Sangre cubrió todos nuestros pecados, reconciliándonos con Dios a nuestro Padre, por esta razón el camino nos está abierto. ¿Estamos tornado perfecto? Ciertamente, ¡Sí! Ahora estamos, porque perfectamente blanqueados, pero lo permaneceremos?

¡En efecto! ¿Hemos comenzado a vivir respetando TODAS las reglas de Dios?  Si nos fijamos en unos gruesas y visibles desequilibrios cuyo muchos de los cuales han sufrido como el alcoholismo, el libertinaje, rabia, mentira, robo, asesinato, y así sucesivamente, sin duda, más o menos lo dejamos a un lado, cuando hemos recibido la semilla de la fe, trajo con él, el Espíritu Santo. Si debemos sin embargo batirnos más o menos diariamente contra la tentación, no podemos decirnos o considerarnos realmente libres. ¿Si estamos obligados imponernos algunas reglas o comportamientos para ocultar mejor esas tentaciones, no son ellas que ocupan la mayor parte de nuestra mente y a veces, permanecen dominantes de nuestras reacciones espontáneas?

¿Cuántos respetan las reglas a cien por ciento? Cuántos podrían sin mentir, decir vivir día a día esta realidad espiritual contenida en (Mateo 5 - 44): Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; //

¿A esta luz diaria y no ocasional los días de cultos, cuántos podrán seguir siendo seguro de ellos mismos y seguir criticando los que no son “cristianos” o todavía burlarse la actitud del uno u otro?    No debemos olvidar en efecto el versículo 45 del mismo pasaje: P A R A   Q U E seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.//

¡PARA QUE! No debemos olvidar nunca el “PARA QUE”, porque es allí, la perseverancia de los santos. ¿Pero entonces, ustedes me dirán, excepto Jesús, nadie esta cristiano?

¡Si! Hay mucho cristianos, ya que mucho caminan sinceramente hacia la verdad. ¿El agricultor no espera que su campo de trigo esté en cosecha para llamarlo campo de trigo? No podemos pues esperar de estar perfectos, para reconocernos cristianos, al igual que no podemos rechazar cualquiera como indigno de estarlo con el pretexto de actos que nosotros consideramos imperfectos. Ser cristiano no es un estado, pero un camino. Algunos intentan hacerlo por ellos mismos, con su corazón no purificado, de otros, al igual que el grano de trigo para su crecimiento, primero se esperan a Dios y un poco al hombre. Se dejan conducir a la purificación por Dios, y sólo hacen su parte de hombre.

Como podrán leerlo en las páginas siguientes, intento por mi parte conservar lo mejor posible este camino que veo bien, de dejarme purificar, y no de hacerlo por mí mismo. En cuanto a juzgar de quién será salvado o no, me confío en nuestro justo juez, que ve todo, oye todo, conoce todo y ante quien todo hombre parecerá. (Mateo 16 - 19) nos dice: A ti te daré las llaves del reino de los cielos… // ¿Eso nos daría el derecho a utilizar el del infierno? ¡No lo haré pues!

Veremos juntos actos o comportamientos que desgraciadamente allí conducen, pero de allí a saber quién, como individuo será perdido o no, no estoy allí para juzgar. Qué haría si no de (Jean 3 - 16/17): Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. //

¿Salvado cómo? ¡Por Gracia! ¡Por la fe en Jesús-Cristo! Por la fe que la sangre que pagó para nosotros a la Cruz, cubre los pecados de éste que reconoce sus faltas, se arrepiente, pide perdón delante Dios a través del sacrificio de Jesús-Cristo y no los comete de nuevo. (Hebreos 9 - 11/14) :  Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación; Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne, ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?//

limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo!” Hay mucho más allí que un inmenso sujeto de reflexión o meditación, hay una realidad espiritual fundamental que debemos vivir, y cuyo vamos a intentar tomar conciencia juntos.

Desde hace algunos años, veo al Señor enseñarme sobre mí mismo, sobre mis propios comportamientos, mis propios incumplimientos, revelando me sus fuentes para volverme vencedor y poder a continuación bendecirme de su Amor a lo sumo profundo de mi corazón. No estoy él solo con el cual procede así. Es suficiente para mí para estar convencido, que de observar bien mis prójimos como mi esposa y de otros, para saber que no tengo nada de excepcional.

El Señor quiere purificar nuestra conciencia y para eso quiere revelarnos nuestros incumplimientos, presentes o pasados, para que no los reproduzcamos indefinidamente. (Lucas 13 - 6/9): Entonces Jesús les dijo esta parábola: "Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y fue a buscar fruto de ella y no lo halló. "Y dijo al viñador:

'Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo. Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?'

"El viñador le respondió: 'Señor, déjala por este año todavía, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche abono, y si da fruto el año que viene, bien; y si no, córtala.'"//

“Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”

Hay bien aquí un concepto de tiempo, para entrar en los frutos del Espíritu que vimos en Gálatas 5 - 22. Me permito recordarlos, son: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza por no citar más que los principales. Podríamos en efecto añadir a eso, el amor es justo, el amor está sin temor, el amor este… y daríamos toda la propia definición del Corazón de Dios.

No creo que este concepto de tiempo, va dirigido sólo a los nuevos convertido. ¡Al contrario! Cuántos en efecto sólo permanecen árboles muertos delante Dios, por la simple razón que olvidaron su primera fe al beneficio de una ley que se ha devenido bien familiar, porque administrada desde hace muchos años por la carne. Hay en efecto tiempo para todas cosas bajo el cielo, ya que una nueva primavera puedo hacer volver a florecer el árbol desecado. Nunca es demasiado tarde para cambiar de carril mientras tenemos la vida, ya que el Efecto Bumerán de Dios, que hace crecer nuestra fe está para los vivos. ¿Después ???

(Hebreos 6 - 1/3): Por tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante á la perfección; no echando otra vez el fundamento; no arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. Y esto haremos á la verdad, si Dios lo permitiere. //

Pasemos por consiguiente, si lo quieren, a la presentación.

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